Variantes mutantes de COVID-19 e inmunidad de grupo
Variantes mutantes de COVID-19 e inmunidad de grupo
PL Neumología 2460
PL Neumología 2460
Transcripción
Revisores de contenido
Colaboradores/as
A estas alturas, es probable que haya oído hablar de las nuevas variantes de la cepa de COVID-19 que están circulando por todo el mundo.
Estas nuevas cepas son motivo de preocupación, ya que pueden facilitar el contagio de COVID-19 a otras personas y aumentar la gravedad de la enfermedad.
Este vídeo pretende explicar lo que se sabe sobre las diferentes cepas y cómo pueden afectar a la consecución de la inmunidad de grupo.
Todos los virus mutan.
A medida que aumenta el número de personas que se infectan con un virus, este tiene más oportunidades de multiplicarse con mayor probabilidad de que se produzca una mutación.
Un virus mutado puede considerarse una nueva cepa cuando el virus tiene suficientes mutaciones para diferenciarse del original.
Así, a menudo aparecen nuevas cepas en lugares con brotes descontrolados.
Las nuevas cepas pueden convertirse en un problema cuando la mutación otorga al virus una ventaja, como facilitar su rápida propagación o aumentar la gravedad de la infección.
Para cada una de las cepas variantes de COVID-19, es probable que las mutaciones hayan tenido lugar en un único paciente que estuvo infectado con el virus durante un largo período de tiempo.
La mayoría de las mutaciones relevantes de COVID-19 afectan a la proteína de la espícula, que es una proteína situada en el exterior del virus con capacidad de unirse a la célula hospedadora, con lo que ayuda al virus a entrar en la célula.
El código genético de la proteína de la espícula está dentro de la región "conservada", lo que significa que la proteína de la espícula tiende a ser consistente en cada nueva generación del virus.
La mayoría de las vacunas en desarrollo se han dirigido a las proteínas de los virus, una de las cuales es la proteína de la espícula, por lo que las alteraciones en esta proteína de la espícula pueden hacer que las vacunas sean algo menos eficaces.
A principios de marzo de 2021 había tres cepas clínicamente importantes de COVID-19: B.1.1.7, también llamada cepa de Reino Unido, B.1.351, o cepa sudafricana, y P.1, la cepa brasileña.
Aunque existen otras cepas, estas tres son clínicamente importantes porque pueden ser potencialmente más contagiosas y virulentas que la cepa original de COVID-19.
B.1.1.7 se descubrió por primera vez en Reino Unido a finales de 2020 y contiene múltiples mutaciones, incluidas las de la proteína de la espícula.
En diciembre de 2020, se informó de su presencia en numerosos países, incluido EE.
UU.
Esta cepa se considera una de las más transmisibles, y se propaga entre las personas entre un 25 y un 40% más deprisa que las otras cepas de COVID-19.
Todavía no está claro por qué se produce esta mayor tasa de transmisión; sin embargo, hay que seguir cumpliendo con el distanciamiento social y el equipo de protección personal para reducir la propagación de B.1.1.7.
Existe cierta preocupación acerca de que la B.1.1.7 pueda tener también una mayor tasa de síntomas graves de COVID-19, así como una tasa de mortalidad más alta.
Sin embargo, la investigación que respalda estas preocupaciones es muy reciente, y es necesario reunir más pruebas para confirmar que estas preocupaciones son ciertas.
Tampoco hay pruebas actuales que demuestren que B.1.1.7 aumenta las tasas de reinfección con COVID-19 debido a esta cepa.
Los estudios han demostrado que las actuales vacunas frente a COVID-19 siguen siendo eficaces contra esta cepa, incluso con la mutación en la proteína de la espícula.
Así pues, aunque B.1.1.7 es capaz de propagarse más rápidamente que el virus COVID-19 original, las vacunas que se están distribuyendo actualmente deberían ayudar a frenar la propagación de esta cepa variante.
B.1.351 se identificó por primera vez en Sudáfrica en muestras que datan de octubre de 2020.
También se ha encontrado en muestras de otros países, incluido EE.
UU., a partir de enero de 2021.
La B.1.351 tiene varias de las mismas mutaciones que la B.1.1.7; sin embargo, cuenta con suficientes mutaciones únicas para ser considerada una cepa propia.
Algunas investigaciones preliminares sugieren que el plasma de personas convalecientes y las vacunas actuales de COVID-19 pueden ser menos eficaces contra esta cepa.
No obstante, al igual que los estudios sobre la vacuna con la cepa B.1.1.7, se trata de estudios preliminares y se necesita más investigación para confirmar estas preocupaciones.
Dicho esto, las vacunas actuales contra COVID-19 siguen mostrando una prevención de los síntomas graves de COVID-19 y de las hospitalizaciones.
La P.1.
se encontró por primera vez en viajeros brasileños en Japón a finales de 2020 y sigue siendo una cepa importante dentro de Brasil.
En la primavera de 2020, la cepa original de COVID-19 infectó al 75% de los habitantes de la ciudad brasileña de Manaos.
Algunos epidemiólogos pensaron que la ciudad había alcanzado la inmunidad de grupo, dado el alto porcentaje de infecciones en primavera.
Sin embargo, en diciembre de 2020, comenzó otra oleada de infecciones por COVID-19, y causada por la cepa variante P.1.
La variante de la cepa se ha notificado también en otros países y se encontró en EE.
UU.
Aspectos destacados
en inglés
Several different mutant variants of the COVID-19 virus (SARS-CoV-2) have been identified. Some of the known variants of the COVID-19 virus include variant B.1.351(Beta), which was first identified in South Africa in October 2020; P.1(Gamma) discovered in Japan in late 2020; and B.1.1.7 (Alpha), which was first discovered in the UK in late 2020.
The spread of new variants implies that more people will need to be vaccinated to achieve herd immunity. Herd immunity is the resistance to the spread of an infectious disease within a population, which occurs when a sufficient percentage of the population has been immunized, or vaccinated against the disease. For covid19, its currently estimated that herd immunity can be achieved if a population is vaccinated at above 66%.