Variantes mutantes de COVID-19 e inmunidad de grupo
Definitions & Key takeaways
Several different mutant variants of the COVID-19 virus (SARS-CoV-2) have been identified. Some of the known variants of the COVID-19 virus include variant B.1.351(Beta), which was first identified in South Africa in October 2020; P.1(Gamma) discovered in Japan in late 2020; and B.1.1.7 (Alpha), which was first discovered in the UK in late 2020.
The spread of new variants implies that more people will need to be vaccinated to achieve herd immunity. Herd immunity is the resistance to the spread of an infectious disease within a population, which occurs when a sufficient percentage of the population has been immunized, or vaccinated against the disease. For covid19, its currently estimated that herd immunity can be achieved if a population is vaccinated at above 66%.
A estas alturas, es probable que haya oído hablar de las nuevas variantes de la cepa de COVID-19 que están circulando por todo el mundo Estas nuevas cepas son motivo de preocupación, ya que pueden facilitar el contagio de COVID-19 a otras personas y aumentar la gravedad de la enfermedad.
Este vídeo pretende explicar lo que se sabe sobre las diferentes cepas y cómo pueden afectar a la consecución de la inmunidad de grupo.
A medida que aumenta el número de personas que se infectan con un virus, este tiene más oportunidades de multiplicarse con mayor probabilidad de que se produzca una mutació Un virus mutado puede considerarse una nueva cepa cuando el virus tiene suficientes mutaciones para diferenciarse del original.
Las nuevas cepas pueden convertirse en un problema cuando la mutación otorga al virus una ventaja, como facilitar su rápida propagación o aumentar la gravedad de la infección.
Para cada una de las cepas variantes de COVID-19, es probable que las mutaciones hayan tenido lugar en un único paciente que estuvo infectado con el virus durante un largo período de tiempo.
La mayoría de las mutaciones relevantes de COVID-19 afectan a la proteína de la espícula, que es una proteína situada en el exterior del virus con capacidad de unirse a la célula hospedadora, con lo que ayuda al virus a entrar en la célula.
El código genético de la proteína de la espícula está dentro de la región "conservada", lo que significa que la proteína de la espícula tiende a ser consistente en cada nueva generación del virus.
La mayoría de las vacunas en desarrollo se han dirigido a las proteínas de los virus, una de las cuales es la proteína de la espícula, por lo que las alteraciones en esta proteína de la espícula pueden hacer que las vacunas sean algo menos eficaces.
A principios de marzo de 2021 había tres cepas clínicamente importantes de COVID-19: B.1.1.7, también llamada cepa de Reino Unido, B.1.351, o cepa sudafricana, y P.1, la cepa brasileña.
Aunque existen otras cepas, estas tres son clínicamente importantes porque pueden ser potencialmente más contagiosas y virulentas que la cepa original de COVID-19.
B.1.1.7 se descubrió por primera vez en Reino Unido a finales de 2020 y contiene múltiples mutaciones, incluidas las de la proteína de la espícula En diciembre de 2020, se informó de su presencia en numerosos países, incluido EE.
UU. Esta cepa se considera una de las más transmisibles, y se propaga entre las personas entre un 25 y un 40% más deprisa que las otras cepas de COVID-1 Todavía no está claro por qué se produce esta mayor tasa de transmisión; sin embargo, hay que seguir cumpliendo con el distanciamiento social y el equipo de protección personal para reducir la propagación de B.1.1.7.
Existe cierta preocupación acerca de que la B.1.1.7 pueda tener también una mayor tasa de síntomas graves de COVID-19, así como una tasa de mortalidad más alta.
Sin embargo, la investigación que respalda estas preocupaciones es muy reciente, y es necesario reunir más pruebas para confirmar que estas preocupaciones son ciert Tampoco hay pruebas actuales que demuestren que B.1.1.7 aumenta las tasas de reinfección con COVID-19 debido a esta cepa.
Los estudios han demostrado que las actuales vacunas frente a COVID-19 siguen siendo eficaces contra esta cepa, incluso con la mutación en la proteína de la espícula.
Así pues, aunque B.1.1.7 es capaz de propagarse más rápidamente que el virus COVID-19 original, las vacunas que se están distribuyendo actualmente deberían ayudar a frenar la propagación de esta cepa variante B.1.351 se identificó por primera vez en Sudáfrica en muestras que datan de octubre de 2020.
También se ha encontrado en muestras de otros países, incluido EE. UU., a partir de enero de 2021 La B.1.351 tiene varias de las mismas mutaciones que la B.1.1.7; sin embargo, cuenta con suficientes mutaciones únicas para ser considerada una cepa propia.
Algunas investigaciones preliminares sugieren que el plasma de personas convalecientes y las vacunas actuales de COVID-19 pueden ser menos eficaces contra esta cepa.
No obstante, al igual que los estudios sobre la vacuna con la cepa B.1.1.7, se trata de estudios preliminares y se necesita más investigación para confirmar estas preocupaciones Dicho esto, las vacunas actuales contra COVID-19 siguen mostrando una prevención de los síntomas graves de COVID-19 y de las hospitalizacion La P.1.
se encontró por primera vez en viajeros brasileños en Japón a finales de 2020 y sigue siendo una cepa importante dentro de Brasi En la primavera de 2020, la cepa original de COVID-19 infectó al 75% de los habitantes de la ciudad brasileña de Manaos.
Algunos epidemiólogos pensaron que la ciudad había alcanzado la inmunidad de grupo, dado el alto porcentaje de infecciones en primaver Sin embargo, en diciembre de 2020, comenzó otra oleada de infecciones por COVID-19, y causada por la cepa variante P.1.
La variante de la cepa se ha notificado también en otros países y se encontró en EE. UU.
a finales de enero de 2021. P.1.
presenta varias mutaciones, entre ellas algunas en la región de la proteína de la espícula. Al igual que la B.1.1.7, existe la preocupación de que esta cepa pueda ser más transmisible y también potencialmente resistente a las vacunas frente a COVID-19 existentes.
Dicho esto, al igual que las otras cepas variantes, no hay suficiente información para confirmar si estas preocupaciones son ciertas.
El potencial aumento de la transmisibilidad de las nuevas cepas puede afectar a la capacidad de las regiones para alcanzar la inmunidad de gru La inmunidad de grupo suele calcularse alcanzando un umbral definido por la ecuación 1-1/R0.
En el caso de la mayoría de las enfermedades infecciosas, la inmunidad de grupo suele alcanzarse cuando la mayoría de la población es inmune gracias a la vacunació Veamos la ecuación de la inmunidad de grupo y utilicemos el sarampión como ejemplo.
El sarampión tiene un valor de R0 de aproximadamente 15. Así pues, uno menos uno sobre quince es igual a 0,93, lo que significa que el 93% de la población debe estar vacunada para lograr la inmunidad de grupo frente al sarampión.
Para COVID-19, la OMS estima que el valor de R0 está entre 2 y 4, por lo que si se elige un valor medio de 3, entonces, uno menos uno sobre 3 es igual a 0,66, lo que significa que el 66% de la población debe ser vacunada para lograr la inmunidad de grupo de COVID-19.
Aunque lo cierto es que un umbral de inmunidad de grupo para COVID-19 es bastante difícil de calcular porque la enfermedad es todavía relativamente nueva, y los datos de COVID-19 son actualmente volátiles.
Por ejemplo, al principio del brote fue difícil rastrear los verdaderos casos positivos porque las pruebas de COVID-19 no eran fiables.
Las poblaciones con un cumplimiento elevado de las recomendaciones contra COVID-19, como el uso constante de mascarillas, el distanciamiento social y la implementación de órdenes de permanencia en el hogar, tienen valores de R0 de COVID-19 más bajos que las que no se adhieren a estas precauciones.
Calculamos estos valores de R0 mediante la realización periódica de estudios epidemiológicos en poblaciones, en los que los investigadores rastrean cómo se desplaza la enfermedad en la población dada.
Volviendo al cálculo de inmunidad de grupo, si una región tuviera un valor de R0 de 3,5, la ecuación sería uno menos uno sobre 3,5, lo que significa que esa región necesitaría vacunar al 70% de su población para lograr la inmunidad de grupo.
Si otra región tuviera un valor de R0 de 10, entonces la ecuación sería uno menos uno sobre 10, lo que significa que esa región necesitaría vacunar al 90% de su población para lograr la inmunidad de grupo.
Muchas personas viajan con frecuencia de una región a otra, lo que dificulta el cálculo de la verdadera cifra de inmunidad de grupo.
Los valores de R0 dentro de una región también cambian con el tiempo. A medida que se vacunan más personas, la transmisión de la enfermedad disminuye, lo que reduce el valor de R0.
Pero en el caso de COVID-19, esto también es complicado, ya que se están administrando varias vacunas y cada una de ellas tiene un índice de eficacia diferente Del mismo modo, a medida que las personas se infectan y se recuperan de COVID-19, adquieren inmunidad a la enfermedad, lo que también disminuye el valor de R0.
Sin embargo, no se sabe con exactitud durante cuánto tiempo las personas mantienen su inmunidad frente a COVID-19. Las primeras investigaciones que intentan responder a esta pregunta sugieren que la inmunidad a la infección por COVID-19 puede durar entre seis y ocho meses, dependiendo de la gravedad de los síntomas del paciente Ha habido casos de personas que se han reinfectado por la enfermedad.
Otros factores que complican aún más el cálculo de la cifra de la inmunidad de grupo es la demografía de una población, y saber qué grupos de personas son prioritarios para recibir la vacunación.
Aunque todavía hay muchos factores desconocidos que pueden afectar a la inmunidad de grupo de COVID-19, sabemos que si las nuevas cepas de la COVID-19 son más contagiosas que la enfermedad original, entonces el valor de R0 aumentará.
Por lo tanto, a medida que las cepas variantes sean más frecuentes en EE. UU., será necesario vacunar a más personas para lograr la inmunidad de grupo.
Lograr la inmunidad de grupo puede convertirse en un desafío no solo debido a las nuevas cepas variantes, sino también por el gran número de personas en EE.
UU. que dudan en recibir las vacunas contra COVID-19, que se estima que es alrededor del 43% de la població Como breve resumen, actualmente sabemos que hay al menos tres nuevas cepas de COVID-19 que fueron identificadas por primera vez en 2020 en Reino Unido, Sudáfrica y Japón, y la cepa de Reino Unido es la que más deprisa se puede propagar entre las personas.
El cálculo del porcentaje de la población que debe ser vacunada para lograr la inmunidad de grupo es complicado debido a una serie de factores, como las diferentes vacunas producidas, la demografía de la población y el cumplimiento de las precauciones de la COVID-19.
Si las nuevas cepas se propagan con mayor facilidad, será necesario vacunar a más personas de la población para lograr la inmunidad de grupo.