Síndrome de Edwards (trisomía 18)
El síndrome de Edwards, llamado así por el genetista británico John Edwards, quien lo identificó por primera vez, es un trastorno cromosómico en el que una persona hereda una copia adicional del cromosoma 18 o una parte de él.
Así, estas personas, en lugar de dos, tienen tres cromosomas 18, por lo cual el síndrome de Edwards se conoce también como trisomía 18, es decir, "tres cromosomas 18".
El ADN puede verse como un enorme plano de información sobre cómo crear un ser humano. Por lo general, este inmenso documento está bien empaquetado en una bandeja de almacenamiento llamada cromosoma.
Normalmente tenemos 46 cromosomas, que utilizamos para organizar ordenadamente toda nuestra información, dependiendo de cómo se defina organizar.
Cada uno de los 46 cromosomas es, en realidad, parte de un par, ya que se obtiene uno de cada progenitor, por lo que hay 23 pares.
Si queremos crear otro humano, primero hay que encontrar a alguien que sienta lo mismo, y luego ambos aportarían la mitad de sus cromosomas, así que uno de cada par.
Mitad y mitad. Ahora bien, ¿qué pasa si alguien aporta un cromosoma de más?
Digamos que papá aporta 23 y mamá 24, ¿es posible? Sí, y es la base de las trisomías, en las cuales existen tres copias de un determinado cromosoma.
Actualmente, la más común en los nacidos vivos es la trisomía 21, o síndrome de Down. La segunda trisomía más frecuente en los nacidos vivos es la trisomía 18, o síndrome de Edwards.
Para empaquetar la mitad de los cromosomas en un espermatozoide o en un óvulo, en realidad se empieza con una sola célula que tiene 46 cromosomas; supongamos que estamos haciendo un óvulo para la madre, del cual mostraremos únicamente un par de cromosomas (aunque ha de recordarse que esta acción la realizan los 23 pares).
Por tanto, se inicia el proceso de meiosis, por el que se generan las células sexuales, y los cromosomas se replican; así pues, ahora tienen la forma de una 'X' y, aunque hay dos copias de ADN, todavía decimos que se trata de un cromosoma, ya que ambos están enganchados en el medio por una estructura llamada centrómero.
La célula se divide en dos y los cromosomas emparejados se separan, por lo que cada una de estas células tiene ahora 23 cromosomas.
Las dos copias del cromosoma se separan, y las células se dividen de nuevo, lo que significa que ahora tenemos cuatro células, cada una de ellas todavía con 23 cromosomas.
Ahora están listas para emparejarse con un espermatozoide del padre, que también tiene 23 cromosomas, lo que hace un total de 46 cromosomas, y nueve meses después tenemos un bebé.Veamos cómo se puede acabar con tres copias del cromosoma 18, en lugar de dos.
En el caso del síndrome de Edwards, o trisomía 18, la mayoría de los casos se deben a un proceso denominado no disyunción.
La no disyunción significa que los cromosomas no se separan. Si los cromosomas en este primer paso no se separan, una célula termina con ambos cromosomas y la otra no recibe ninguno.
El resultado final son 2 células con un cromosoma adicional, y dos células a las que les falta un cromosoma. La no disyunción también puede ocurrir en el segundo paso, por lo que el primer paso va bien y ambas células tienen un cromosoma; no obstante, si no se separan en el segundo paso, entonces el resultado final es una célula con un cromosoma adicional, una célula que carece de cromosoma y dos con el número correcto de cromosomas.
Ahora bien, si un espermatozoide se combina con cualquiera de estos que tienen un duplicado del cromosoma 18, entonces la célula combinada tendrá tres cromosomas 18, o trisomía 18.
Aparte de la no disyunción, la translocación de los cromosomas representa un pequeño porcentaje de los casos de trisomía 18.
La translocación significa que una parte de un cromosoma cambia de lugar con una parte de otro cromosoma. Uno de estos cromosomas tiene que ser el 18, pero el otro puede ser cualquier otro cromosoma.
En este ejemplo, el brazo largo del cromosoma 18 se transloca al cromosoma 14 y se obtiene un híbrido con ambos brazos largos y otro con ambos brazos cortos.
Este tipo de brazos cortos es portador de genes no esenciales, es decir, que no son imprescindibles para sobrevivir y que suelen perderse al final de la meiosis.
Supongamos que estas células se replican y se dividen en una con los dos cromosomas normales, y otra con un cromosoma con solo brazos largos y otra únicamente con brazos cortos, en cuyo caso después de dividirse de nuevo se tendrían dos células normales y dos células con un tipo grande, ya que por el camino se perdió el tipo pequeño.
Ahora aportamos el ADN del otro progenitor, y se consiguen dos casos normales; estos dos casos son "portadores equilibrados", así llamados porque tienen los dos brazos largos, y por lo tanto la mayoría de los genes siguen ahí.
De este modo, los portadores equilibrados no suelen tener ningún síntoma. Supongamos ahora que el cromosoma 14 normal termina con el brazo corto, y el cromosoma 18 normal con el brazo largo.
Se obtienen así dos células con el brazo normal y largo, y dos células con el brazo normal y corto que, recordemos, se suele perder.
Estas personas tienen un cromosoma 21 adicional, ya que los brazos largos llevan la mayor parte del material genético de los cromosomas 14 y 21, y a estos les faltan cromosomas.
Al combinarlo con los cromosomas del otro progenitor, se tiene la trisomía 18, por un lado, y la monosomía 18, por otro, con ausencia del cromosoma 18.
Si este proceso se modificara de forma que el cromosoma 14 acabara primero con el cromosoma largo, entonces se tendría la trisomía 14 y la monosomía 14.
De este modo, de las 12 posibilidades existentes, dos terminan por ser una trisomía 18 y se manifestarán todos los síntomas.Por último, alrededor del 1% de los pacientes presentan mosaicismo, lo que significa que sus células están mezcladas: algunas tienen 46 cromosomas, y otras, 47.
Después de la concepción existe una célula, llamada cigoto, que debe convertirse en un ser humano y que tiene que dividirse una y otra vez, hasta producir todos los tipos de células del cuerpo.
Cada una de estas divisiones se denomina mitosis. La no disyunción del cromosoma 21 también puede producirse durante la mitosis, en cuyo caso se tendría una célula con un cromosoma 21 adicional y otra sin él, es decir, una con 47 cromosomas totales y otra con 45.
La célula con 45 cromosomas no puede sobrevivir, pero la que tiene 47 sí lo hace, y continúa replicándose y produciendo más células con 47 cromosomas.
Los pacientes con mosaicismo suelen tener síntomas menos graves que los afectados por la trisomía 18 en todas las células del cuerpo.No debe sorprender saber que contar con un cromosoma 18 adicional tiene un efecto en casi todos los sistemas de órganos en el cuerpo.
Este cromosoma adicional conduce a la sobreexpresión de los genes de ese cromosoma, lo que provoca un desarrollo anómalo de todo tipo de células.
Los bebés con síndrome de Edwards presentan discapacidad intelectual grave y retraso en el desarrollo. Casi todos tendrán una anomalía cardíaca congénita, como defectos septales, conducto arterioso permeable y otros.
Las anomalías digestivas más comunes son el onfalocele, que se produce cuando parte del intestino se hernia hacia el cordón umbilical, y la atresia esofágica, en la que el esófago termina en una bolsa ciega en lugar de continuar hacia el estómago.
En el caso de la atresia esofágica, el feto deglute menos cantidad de líquido amniótico, porque este no tiene adónde ir, lo que da lugar a un polihidramnios, es decir, una cantidad anómalamente alta de líquido en la bolsa amniótica.
Otras complicaciones son las malformaciones renales, como los riñones en herradura, en las que los dos riñones se fusionan durante el desarrollo fetal para formar un solo riñón en herradura; los problemas respiratorios debidos a la hipoplasia pulmonar, y las infecciones frecuentes.
Por último, los bebés con síndrome de Edwards presentan mayor riesgo de desarrollar un tumor de Wilms, o nefroblastoma, que es un tipo de tumor renal, y un hepatoblastoma.
Uno de los principales factores de riesgo del síndrome de Edwards es la edad materna avanzada. Otro factor de riesgo importante son los antecedentes familiares.
Después de tener un hijo con síndrome de Edwards, el riesgo de engendrar un segundo bebé con síndrome de Edwards aumenta y suele ser de alrededor del 1%.
El síndrome de Edwards es también 3 veces más frecuente en los bebés de sexo femenino.La mayoría de los bebés con síndrome de Edwards mueren antes de nacer.
Pero incluso los que sobreviven suelen morir a las pocas semanas o meses del parto. La causa del deceso suele ser una apnea central, en la que el cerebro deja de enviar señales a los músculos de la respiración y, por tanto, esta se detiene, o se debe a graves anomalías cardíacas.
También hay una larga lista de rasgos dismórficos, como microcefalia (que significa cabeza pequeña), occipucio prominente, orejas de implantación baja, labio leporino y paladar hendido (aberturas en el labio superior o en el paladar), micrognatia o mandíbula pequeña, manos apretadas con los dedos superpuestos y pies en mecedora, en los que las plantas de los pies son redondeadas y lisas como la parte inferior de una mecedora.
Existen algunas claves para diagnosticar el síndrome de Edwards de forma prenatal. Se puede realizar una prueba de imagen mediante ecografía, en la que los médicos buscan translucidez nucal.
La sospecha del síndrome de Edwards también debe plantearse si la ecografía prenatal muestra polihidramnios. Algunos marcadores séricos también apuntan a que un bebé podría tener síndrome de Edwards.
Durante el primer trimestre de la gestación, la gonadotropina coriónica humana, o HCG, así como la proteína plasmática A asociada al embarazo, o PAPP-A, disminuyen en comparación con los embarazos no afectados.
Durante el segundo trimestre, la alfa-fetoproteína, o AFP, y el estriol no conjugado, o uE3, también disminuyen. Otro marcador sérico, la inhibina A, suele ser normal o estar ligeramente disminuido.
El diagnóstico puede confirmarse con el cariotipo, que visualiza cada cromosoma. El cariotipo puede realizarse antes del nacimiento con una amniocentesis, o en cualquier momento después del parto con un análisis de sangre.
Como el síndrome de Edwards se debe a un problema cromosómico, no se conoce ninguna cura, por lo que el tratamiento es solo de apoyo y se centra en las afecciones que ponen en peligro la vida; así sucede, por ejemplo, con el tratamiento de los problemas cardíacos y las infecciones.
Y ahora, un resumen rápido: El síndrome de Edwards, o trisomía 18, es un trastorno cromosómico en el que una persona hereda tres cromosomas 18, en lugar de dos, normalmente como resultado de una no disyunción meiótica.
El cromosoma 18 adicional interrumpe el desarrollo y la función normales de varios sistemas orgánicos, provocando síntomas como anomalías cardíacas congénitas, junto con malformaciones renales y digestivas.
Debido a estas complicaciones letales, los bebés afectados suelen morir antes de nacer. Los que sobreviven tendrán rasgos dismórficos, como microcefalia, orejas de implantación baja, labio leporino y paladar hendido, micrognatia y pies en mecedora.
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