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Introduction0:00–0:33

"Gastro-" se refiere al estómago, "-esofágico" se refiere al esófago y "reflujo" significa "fluir hacia atrás Así pues, la enfermedad por reflujo gastroesofágico, o ERGE, se produce cuando el ácido del estómago regresa al esófago.
La presencia de ácido en el esófago puede provocar esófago de Barrett, una complicación grave de la ERGE en la que la mucosa normal del esófago es sustituida por otra similar a la del intestino.
El esófago de Barrett supone un mayor riesgo de desarrollar un adenocarcinoma esofágico. Normalmente, la pared de todo el tubo digestivo está formada por 4 capas: la mucosa interna, la submucosa, una capa muscular y una capa externa llamada adventicia.

Physiology0:33–3:54

La mucosa se divide a su vez en tres capas: una capa epitelial más interna, una capa intermedia llamada lámina propia y una capa más externa, en contacto con la submucosa, llamada muscular de la mucosa, que está formada por músculo liso que se contrae y ayuda a la descomposición de los alimentos.
La mucosa del estómago es diferente de la mucosa del esófago. En el interior del estómago, la capa epitelial está formada por células cilíndricas, que se sumergen en la lámina propia y forman fosas.
Estas fosas son las glándulas gástricas, y hay muchas de ellas repartidas por todo el estómago Distribuidas entre las células cilíndricas de la glándula, hay diferentes tipos de células secretoras.
En primer lugar, están las células G, que son un tipo de células neuroendocrinas que secretan una hormona llamada gastrina en respuesta a la entrada de alimentos en el estómago.
La gastrina estimula otro tipo de células, las parietales, para que liberen ácido clorhídrico. Y luego, están las células principales, que secretan una enzima llamada pepsinógeno.
El ácido clorhídrico y el pepsinógeno son útiles para la digestión, pero pueden ser bastante agresivos para la delicada mucosa.
Por ello, el estómago también tiene mecanismos de defensa. En primer lugar, las glándulas gástricas tienen células foveolares, también llamadas células mucosas superficiales, porque están más cerca de la superficie del estómago, y secretan moco.
El moco se compone principalmente de agua y glucoproteínas, y también de iones de bicarbonato que son secretados por las células foveolares.
Este moco rico en bicarbonato protege la mucosa gástrica del ácido gástrico propio, por lo que no se digiere junto con los alimento Por último, la mucosa gástrica está muy vascularizada, lo que ayuda a suministrar oxígeno y bicarbonato y a arrastrar el ácido que llega a la lámina propia El esófago, en cambio, está mejor adaptado para el paso de los alimentos.
Por ello, su mucosa está formada por epitelio escamoso estratificado, que resiste mejor la abrasión de los alimentos que bajan.
El inconveniente es que este tipo de epitelio no tiene mecanismos de defensa, como el estómago, por lo que es más sensible de sufrir daños por el ácid Para proteger la mucosa esofágica, en el extremo inferior del esófago está el esfínter esofágico inferior, o EEI, que es un músculo circular que se relaja durante la deglución para permitir el paso de los alimentos, y se cierra entre las comidas para evitar el reflujo ácid El esfínter esofágico inferior tiene una presión en reposo de 10 a 45 mmHg.
Cuando la presión es inferior a la normal, lo que significa que el esfínter se relaja, el ácido gástrico llega al esófago y el pH de este desciende hasta alrededor de 4, lo que se denomina reflujo ácido.
Algunos mecanismos de defensa del esófago contra el reflujo ácido son las ondas peristálticas primarias y secundarias. Un cierto grado de reflujo ácido es normal, sobre todo después de las comidas, pero no dura mucho porque las ondas peristálticas secundarias, que son contracciones de la capa muscular del esófago que se producen un poco después de la deglución, empujan el ácido gástrico de vuelta al estómago.
Por último, la saliva también ayuda a neutralizar el contenido gástrico ácido. Cuando la presión de la parte inferior del esófago baja por alguna razón, el reflujo persiste durante más tiempo y se convierte en patológico.

Pathology3:54–5:11

El reflujo ácido persistente daña la mucosa esofágica, provocando una inflamación local o esofagitis. La esofagitis, a su vez, provoca un edema y una erosión de la mucosa, lo que da lugar a más complicaciones.
En primer lugar, cada vez que se daña el epitelio y el tejido subyacente, se sustituye por una cicatriz. Como esto ocurre continuamente, la cicatriz se hace cada vez más grande y, junto con el edema, hacen que la pared se vuelva más gruesa, y el lumen por el que pasa la comida se hace más pequeño, lo que se denomina estenosis esofág Además, cuando el epitelio se daña y se sustituye continuamente, el nuevo epitelio de la parte inferior del esófago es reemplazado gradualmente por una sola capa de células cilíndricas, similares a las células intestinales, que están más adaptadas para soportar el reflujo.
Esto se denomina esófago de Barrett, o metaplasia de Barrett, y el epitelio cilíndrico tiene un mayor riesgo de degenerar en un tipo particular de cáncer de esófago, denominado adenocarcinoma.
Otra complicación es cuando el reflujo llega hasta la faringe y luego a la laringe, en cuyo caso puede causar laringitis o incluso asma.

Causes and risk factors5:11–6:10

Los factores de riesgo para desarrollar la ERGE son los que debilitan el esfínter esofágico inferior, como la obesidad, una dieta rica en grasas, la cafeína, el alcohol y el tabaco.
También hay fármacos, como los antihistamínicos, los antagonistas del calcio, los antidepresivos, las benzodiacepinas y los glucocorticoides.
Los trastornos médicos que aumentan el riesgo de padecer ERGE son la hernia de hiato, la esclerodermia y el síndrome de Zollinger-Ellison.
En la hernia de hiato, el estómago y la parte inferior del esófago se desplazan hacia arriba a través del hiato esofágico, que es un orificio en el diafragma, y esto disminuye la presión del esfínter esofágico inferior.
En la esclerodermia, el músculo del esfínter esofágico inferior es sustituido por tejido conjuntivo, por lo que no puede contraerse correctamente.
En el síndrome de Zollinger-Ellison, un tumor llamado gastrinoma secreta gran cantidad de gastrina, que estimula la secreción excesiva de ácido clorhídrico y empeora el reflujo.

Symptoms6:10–6:51

El síntoma más frecuente de la enfermedad por reflujo gastroesofágico crónica es la pirosis, también llamada acidez, que es un dolor ardiente en el tórax, justo detrás del esternón.
Otro síntoma habitual es la regurgitación, en la que los alimentos no digeridos y un poco de ácido gástrico vuelven a la boca, y pueden causar un sabor ácido, o incluso dañar la capa de esmalte de los dient Con la estenosis, puede haber disfagia (dificultad para tragar).
Y si el reflujo pasa a las vías respiratorias, la ERGE también puede presentarse con tos crónica o ronquera. Todos estos síntomas, especialmente la pirosis y la regurgitación, empeoran al acostarse.

Diagnosis6:51–7:59

Lo más habitual es que la ERGE se diagnostique en función de los síntomas clínicos y se realice una prueba t erapéutic Esto significa que se administran inhibidores de la bomba de protones, que son fármacos que inhiben la secreción de ácido, y, si hay ERGE, los síntomas mejoran.
Sin embargo, la prueba más precisa para diagnosticar la ERGE es la monitorización del pH en la parte inferior del esófago durante 24 horas.
Consiste en colocar una sonda fina con un electrodo dentro del esófago para detectar el tiempo que el reflujo ácido permanece ahí Las radiografías con contraste de bario del tubo digestivo superior pueden ser útiles para identificar complicaciones, como úlceras o estenosis esofágicas.
Además, la endoscopia (que consiste en introducir una sonda con una cámara en el extremo en el esófago) y la biopsia son esenciales para diagnosticar el esófago de Barrett y evaluar el riesgo de cánce Si la biopsia muestra células intestinales normales bajo el microscopio, y hay signos de inflamación, se denomina Barrett no displásico, y el riesgo de desarrollar cáncer de esófago es muy bajo.
Sin embargo, si las células tienen un aspecto anómalo, se denomina displasia, y existe un mayor riesgo de desarrollar un adenocarcinoma Los cambios en el estilo de vida, los antiácidos y los inhibidores de la bomba de protones son el tratamiento de primera línea para la ERGE.

Treatment7:59–9:18

Los cambios en el estilo de vida incluyen la pérdida de peso en las personas con sobrepeso y evitar los alimentos picantes y grasos, el chocolate, el café y el alcohol.
Además, se recomienda mantener la cabeza elevada durante el sueño y no acostarse inmediatamente después de comer. Los fármacos comprenden antiácidos, que neutralizan la acidez de las secreciones gástricas, e inhibidores de la bomba de protones, así como bloqueantes del receptor H2, que disminuyen la producción de ácido clorhídrico en primer lugar.
Otras opciones son los fármacos procinéticos, que aumentan el tono del esfínter esofágico inferior, y el agonista de GABA baclofeno, que inhibe las relajaciones transitorias del EEI, especialmente después de las comidas.
Puede hacerse una intervención quirúrgica cuando el tratamiento farmacológico no es eficaz, y la técnica más habitual es la fundoplicatura de Nissen, en la que se envuelve el fondo gástrico alrededor del esfínter esofágico inferior para tensarlo.
Por último, hay diferentes tratamientos para la metaplasia de Barrett según el estadio. En los pacientes con la forma no displásica se puede hacer un seguimiento con una endoscopia cada 3 años.
Para la forma displásica hay opciones como la cirugía, la extirpación endoscópica o los tratamientos con láser. ##Resumen Como breve resumen...

Review9:18–10:20

La enfermedad por reflujo gastroesofágico, o ERGE, es un trastorno en el que la disminución del tono del esfínter esofágico inferior hace que una cantidad excesiva de ácido gástrico regrese al esófago.
Esto hace que el epitelio de la parte inferior del esófago se renueve constantemente, y cuando es sustituido por epitelio cilíndrico, se denomina esófago de Barrett.
Los factores de riesgo de la ERGE comprenden la obesidad, una dieta rica en grasas, la cafeína, el alcohol y el tabaco. Los síntomas incluyen pirosis, regurgitación o disfagia.
La lesión de la mucosa puede causar inflamación, o esofagitis, que puede dar lugar a complicaciones como la estenosis y el esófago de Barrett.
El diagnóstico se puede hacer por los síntomas clínicos, pero la prueba de referencia es la monitorización del pH durante 24 horas.
Se puede hacer una endoscopia y una biopsia para diagnosticar el esófago de Barrett. El tratamiento incluye cambios en el estilo de vida y fármacos como los antiácidos y los inhibidores de la bomba de protones.
En el caso del esófago de Barrett, el tratamiento depende del estadio de la metaplasia.