Náuseas y vómitos del embarazo: ciencias clínicas
Náuseas y vómitos del embarazo: ciencias clínicas
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Transcripción
Las náuseas y los vómitos del embarazo son una afección frecuente en la mayoría de los embarazos. Suelen denominarse "náuseas matutinas", pero en realidad pueden producirse en cualquier momento del día. Se desconoce la causa exacta, aunque se cree que se debe al aumento de la gonadotropina coriónica humana, o HCG para abreviar, asociada con el embarazo temprano, así como a los efectos del estrógeno y la progesterona, que relajan el esfínter esofágico inferior y ralentizan la motilidad gástrica. Las náuseas y los vómitos del embarazo tienen un amplio espectro de presentaciones, desde síntomas leves hasta enfermedad grave e hiperémesis gravídica, que puede incluso requerir hospitalización.
Cuando se evalúa a una paciente embarazada que se presenta con una preocupación principal que sugiere náuseas y vómitos, el primer paso es obtener una historia clínica y un examen físico dirigidos. Las pacientes suelen referir náuseas, vómitos, malestar general e incapacidad para tolerar la dieta.
Al obtener el historial, preste atención a ciertos factores de riesgo de náuseas y vómitos del embarazo, como antecedentes de náuseas y vómitos en un embarazo anterior y antecedentes familiares de náuseas y vómitos durante el embarazo. Además, puede haber otros factores de riesgo, como antecedentes de migrañas o mareos. Las náuseas y los vómitos en el embarazo también son más probables en gestaciones múltiples, como gemelos o trillizos, y en embarazos molares. En un examen físico, puede encontrar signos de deshidratación, como disminución de la turgencia de la piel y sequedad de las mucosas.
Información clínica: La mayoría de las pacientes con náuseas y vómitos del embarazo presentarán síntomas antes de las 9 semanas de gestación. Sin embargo, si su paciente presenta náuseas y vómitos por primera vez después de 9 semanas, o si tiene signos y síntomas adicionales como fiebre, dolor de cabeza, examen neurológico anormal, bocio palpable o dolor abdominal intenso, entonces debe buscar una afección subyacente más grave.
Volvamos a nuestra paciente. Basándose en estos antecedentes y en los hallazgos del examen físico, puede diagnosticar náuseas y vómitos del embarazo. El siguiente paso es evaluar la gravedad de sus síntomas utilizando una escala validada, como la Pregnancy-Unique Quantification of Emesis and Nausea, o PUQE. Esta escala cuantifica los episodios de náuseas, vómitos y arcadas o vómitos secos que la paciente tiene al día, y le permite determinar su vía de tratamiento. Esto es especialmente importante, ya que el tratamiento precoz de las náuseas y los vómitos del embarazo puede ayudar a prevenir la progresión a hiperémesis gravídica.
Hablemos de la gravedad de las náuseas y los vómitos, empezando por los síntomas leves. Las pacientes embarazadas con náuseas y vómitos leves suelen ser capaces de tolerar su dieta y continuar con sus rutinas diarias sin tratamiento farmacológico. Para estas pacientes, se puede empezar con un tratamiento no farmacológico, como modificaciones del estilo de vida. Entre ellos se incluyen cambios en la dieta, como hacer comidas pequeñas y frecuentes, incorporar tentempiés ricos en proteínas a lo largo del día y evitar los alimentos picantes o grasos.
A continuación, también puede recomendar cambiar a una vitamina prenatal sin hierro, ya que el hierro se asocia a un empeoramiento de las náuseas y los vómitos en el embarazo. Además, puede recomendar cápsulas de jengibre, así como acupuntura o pulseras de acupresión, que podrían ser beneficiosas en algunas pacientes. Por último, aconseje a sus pacientes que eviten cualquier factor desencadenante que agrave sus síntomas, como los olores, el calor, la humedad, el ruido y las luces parpadeantes.
Bien, ahora que el tratamiento de las náuseas y los vómitos leves ha concluido, hablemos de los síntomas moderados. Las pacientes con náuseas y vómitos moderados suelen presentar síntomas persistentes que requieren tratamiento farmacológico para ayudarles a tolerar la ingesta de líquidos y alimentos. Si éste es el caso, inicie el tratamiento con vitamina B6, también conocida como piridoxina, sola o junto con doxilamina.
Fuentes
- "ACOG Practice Bulletin No. 189: Nausea And Vomiting Of Pregnancy" Obstetrics & Gynecology (2018)