Anorexia nerviosa
365,126visualizaciones
Anorexia nerviosa
Trastornos psicológicos
Trastornos de ansiedad
Trastornos originados en la infancia o la niñez
Trastornos alimentarios y trastornos del control de los impulsos
Trastornos facticios
Trastornos del movimiento inducidos por la medicación y otros efectos adversos de la medicación
Trastornos del estado de ánimo
Trastornos neurocognitivos
Trastornos de la personalidad
Trastornos psicóticos
Trastornos sexuales y disforia de género
Trastornos del sueño
Trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados
Trastornos por consumo de sustancias
Revisión de los trastornos psicológicos
Transcripción
Revisores de contenido
Colaboradores/as
La anorexia nerviosa, que a menudo se denomina simplemente anorexia, es un trastorno que se caracteriza por un peso muy bajo (normalmente inferior al 85% del peso corporal normal), una fijación constante por evitar engordar lo más mínimo y una visión distorsionada del propio peso o forma del cuerpo, creyendo a menudo que se tiene sobrepeso, cuando en realidad se está por debajo de él.
Hay dos tipos principales de anorexia.
Una de las formas del trastorno es el tipo restrictivo, en el que las personas reducen la cantidad de alimentos que ingieren para perder peso.
Otra forma del trastorno es el tipo de atracón y purga, en el que las personas comen grandes cantidades de comida en una sola sesión y luego la purgan vomitando o tomando laxantes.
Este segundo tipo puede confundirse con otro trastorno alimentario, la bulimia nerviosa, pero la principal distinción entre estos dos trastornos tiene que ver con el peso de la persona.
Las personas con bulimia suelen tener un peso normal o sobrepeso, mientras que las que tienen anorexia tienen un peso inferior al normal.
Por ello, las personas pueden empezar con bulimia y luego desarrollar anorexia con el tiempo.
La anorexia puede dividirse además por niveles de gravedad.
Un índice de masa corporal (o IMC) entre 18,5 y 24,9 se considera saludable.
Las personas diagnosticadas de anorexia tienen un IMC por debajo de este umbral: un IMC entre 17 y 18,5 se considera ligeramente anoréxico, un IMC de 16-17 se considera moderadamente anoréxico, un IMC de 15-16 es gravemente anoréxico y un IMC inferior a 15 se considera extremadamente anoréxico.
Además de tener un IMC bajo, las personas con anorexia suelen tener miedo al aumento de peso y suelen tener una obsesión psicológica con el contenido calórico y graso de los alimentos.
Esto lleva a conductas de restricción de alimentos, purgas, exceso de ejercicio y controles de peso frecuentes.
Las personas con anorexia pueden llevar a cabo rituales alimentarios específicos, como cortar los alimentos en trozos pequeños o comerlos en un orden concreto.
Puede que se nieguen a comer delante de la gente, o que cocinen comidas elaboradas para los demás, pero que luego no coman ellos mismos.
La anorexia mata literalmente de hambre a todo el cuerpo y puede provocar una serie de cambios físicos que afectan a todos los sistemas corporales, lo que puede acabar proporcionando pistas para el diagnóstico.
Suele haber una pérdida de tejido muscular en todo el cuerpo, que se refleja en una concentración baja de creatinina y en síntomas de fatiga por la debilidad de los músculos de todo el cuerpo, incluido el diafragma (lo que puede provocar dificultades para respirar).
Incluso el corazón puede perder músculo, y esta pérdida de tejido muscular cardíaco puede provocar bradicardia (menos de 60 latidos por minuto) e hipotensión (una presión arterial inferior a 90/50), así como hipotensión ortostática, que es cuando la presión arterial desciende cuando una persona se levanta después de estar acostada.
Un corazón débil puede provocar una insuficiencia cardíaca congestiva y, combinada con concentraciones bajas de proteínas en la sangre, puede causar un edema o inflamación importante, especialmente en los pies.
Las personas con anorexia también pueden presentar graves anomalías electrolíticas, como valores bajos de potasio, magnesio y fosfato, así como deficiencias de vitaminas clave, con valores reducidos de tiamina (también conocida como vitamina B1).
Las mujeres pueden tener amenorrea, en la que el ciclo menstrual normal se detiene, o si la anorexia se desarrolla en una etapa temprana de la vida, la menstruación no comienza a los 15 años.
La restricción prolongada de alimentos también puede hacer que el tubo digestivo sea incapaz de manejar las comidas normales, lo que provoca distensión abdominal y náuseas, así como estreñimiento.
La médula ósea puede empezar a bloquearse, por lo que disminuye el número de leucocitos (lo que atenúa la respuesta inmunitaria), eritrocitos (lo que reduce los niveles de energía) y plaquetas (por lo que se producen hemorragias y hematomas con facilidad).
La anorexia también puede causar osteoporosis, en la que los huesos se debilitan y son propensos a sufrir fracturas.