La anorexia nerviosa, que a menudo se denomina simplemente anorexia, es un trastorno que se caracteriza por un peso muy bajo (normalmente inferior al 85% del peso corporal normal), una fijación constante por evitar engordar lo más mínimo y una visión distorsionada del propio peso o forma del cuerpo, creyendo a menudo que se tiene sobrepeso, cuando en realidad se está por debajo de él.
Hay dos tipos principales de anorexia. Una de las formas del trastorno es el tipo restrictivo, en el que las personas reducen la cantidad de alimentos que ingieren para perder peso.
Otra forma del trastorno es el tipo de atracón y purga, en el que las personas comen grandes cantidades de comida en una sola sesión y luego la purgan vomitando o tomando laxa ntes.
Este segundo tipo puede confundirse con otro trastorno alimentario, la bulimia nerviosa, pero la principal distinción entre estos dos trastornos tiene que ver con el peso de la persona Las personas con bulimia suelen tener un peso normal o sobrepeso, mientras que las que tienen anorexia tienen un peso inferior al normal.
Por ello, las personas pueden empezar con bulimia y luego desarrollar anorexia con el tiemp La anorexia puede dividirse además por niveles de gravedad.
Un índice de masa corporal (o IMC) entre 18,5 y 24,9 se considera saludable. Las personas diagnosticadas de anorexia tienen un IMC por debajo de este umbral: un IMC entre 17 y 18,5 se considera ligeramente anoréxico, un IMC de 16-17 se considera moderadamente anoréxico, un IMC de 15-16 es gravemente anoréxico y un IMC inferior a 15 se considera extremadamente anoréxic Además de tener un IMC bajo, las personas con anorexia suelen tener miedo al aumento de peso y suelen tener una obsesión psicológica con el contenido calórico y graso de los alimento Las personas con anorexia pueden llevar a cabo rituales alimentarios específicos, como cortar los alimentos en trozos pequeños o comerlos en un orden concreto.
Puede que se nieguen a comer delante de la gente, o que cocinen comidas elaboradas para los demás, pero que luego no coman ellos mismos.
La anorexia mata literalmente de hambre a todo el cuerpo y puede provocar una serie de cambios físicos que afectan a todos los sistemas corporales, lo que puede acabar proporcionando pistas para el diagnóstico.
Suele haber una pérdida de tejido muscular en todo el cuerpo, que se refleja en una concentración baja de creatinina y en síntomas de fatiga por la debilidad de los músculos de todo el cuerpo, incluido el diafragma (lo que puede provocar dificultades para respirar).
Incluso el corazón puede perder músculo, y esta pérdida de tejido muscular cardíaco puede provocar bradicardia (menos de 60 latidos por minuto) e hipotensión (una presión arterial inferior a 90/50), así como hipotensión ortostática, que es cuando la presión arterial desciende cuando una persona se levanta después de estar acostada.
Un corazón débil puede provocar una insuficiencia cardíaca congestiva y, combinada con concentraciones bajas de proteínas en la sangre, puede causar un edema o inflamación importante, especialmente en los pies Las personas con anorexia también pueden presentar graves anomalías electrolíticas, como valores bajos de potasio, magnesio y fosfato, así como deficiencias de vitaminas clave, con valores reducidos de tiamina (también conocida como vitamina B1).
Las mujeres pueden tener amenorrea, en la que el ciclo menstrual normal se detiene, o si la anorexia se desarrolla en una etapa temprana de la vida, la menstruación no comienza a los 15 años.
La restricción prolongada de alimentos también puede hacer que el tubo digestivo sea incapaz de manejar las comidas normales, lo que provoca distensión abdominal y náuseas, así como estreñimiento.
La médula ósea puede empezar a bloquearse, por lo que disminuye el número de leucocitos (lo que atenúa la respuesta inmunitaria), eritrocitos (lo que reduce los niveles de energía) y plaquetas (por lo que se producen hemorragias y hematomas con facilidad).
La anorexia también puede causar osteoporosis, en la que los huesos se debilitan y son propensos a sufrir fracturas. El pelo de la cabeza puede volverse quebradizo y caerse fácilmente, y brotan pelos suaves llamados lanugo, que cubren todo el cuerpo.
Por último, puede afectar al encéfalo y causar atrofia y encefalopatía, que pueden provocar síntomas como ataxia (pérdida de control muscular), confusión e incluso la muerte.
Además de estas complicaciones, también existe lo que se conoce como síndrome de realimentación. La realimentación estimula la secreción de insulina del organismo, lo que hace que las células dispongan de cantidades aún más bajas de potasio, magnesio y fosfato.
A su vez, la concentración de estos electrólitos en el suero (el plasma sanguíneo menos el fibrinógeno) desciende a niveles críticamente bajos.
Estos déficits de electrólitos pueden provocar arritmias cardíacas graves e incluso la muerte cardíaca. Por ello, los pacientes con anorexia suelen someterse a una exploración médica exhaustiva y a un seguimiento cuidadoso con ECG mientras se les realimenta lentamente y vuelven a alcanzar un peso saludable Es difícil determinar la causa exacta de la anorexia porque cada caso es un poco diferente y se compone de una combinación de factores.
Entre los factores genéticos y hormonales podrían incluirse anomalías en las señales que transmiten información sobre el hambre y la saciedad.
Los factores sociales y ambientales incluyen los grupos de amigos, las interacciones y observaciones en las redes sociales, e incluso las representaciones de diferentes tipos de cuerpo en la cultura popular.
La anorexia suele estar asociada a la baja autoestima, la soledad, la sensibilidad a la presión de los amigos y la necesidad de aprobación Las personas con anorexia también pueden reaccionar de forma exagerada y crónica ante situaciones estresantes, y pueden mostrar una conducta perfeccionista y sentir la necesidad de tener un control absoluto de partes específicas de su vida, como su peso.
Curiosamente, las tasas de anorexia son más elevadas en los países donde se valora la delgadez, lo que podría reflejar una interiorización de los estándares sociales de belleza.
La anorexia suele empezar en la adolescencia o en la juventud, una época en la que las personas suelen empezar a prestar atención a los medios de comunicación De hecho, las tasas de anorexia son más elevadas entre las personas que están más expuestas a los medios de comunicación, como la televisión, los vídeos musicales y las publicaciones en diversas plataformas de redes sociales.
La anorexia se observa a menudo entre deportistas y profesionales que se centran en mantener un peso corporal y un porcentaje de grasa corporal específicos, especialmente en deportes como el baile y la danza profesional, y en profesiones como la interpretación y la de modelo.
Por último, la anorexia también suele estar asociada a otros trastornos, como el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión y la ansiedad, todos los cuales presentan síntomas y factores de riesgo que se solapan.
En cuanto a los tratamientos, es importante el tratamiento médico con un aumento de peso cuidadoso. La psicoterapia y la terapia cognitivo-conductual tienen una función importante tanto para la persona como, a veces, para su familia.
Estas terapias se centran en mejorar la autoestima y en enseñar estrategias para afrontar mejor el estrés y las presiones sociales, así como en identificar los patrones de pensamiento que pueden estar influyendo en la enfermedad La anorexia puede afectar a casi todos los sistemas corporales de forma profunda, pero un abordaje y tratamiento cuidadosos y, en última instancia, un patrón de alimentación saludable pueden revertir muchas de las complicaciones y problemas asociados a este trastorno alimentario.