Infección por el virus del herpes simple en el embarazo: ciencias clínicas

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El virus del herpes simple, o infección por VHS, es una infección de transmisión sexual o ITS común. Existen dos tipos de este virus: VHS1 y 2. Aunque el VHS1 se asocia al herpes labial y el VHS2 a las úlceras genitales, ambos pueden causar úlceras genitales, por lo que la presentación por sí sola no basta para diferenciar entre ambos. Determinar el subtipo de VHS es importante, ya que puede proporcionar información sobre el riesgo de recurrencia.

Ahora bien, la infección en sí conlleva algunos riesgos. Un brote primario en el primer trimestre del embarazo puede provocar coriorretinitis neonatal, microcefalia y lesiones cutáneas, mientras que un brote primario cerca del momento del parto aumenta significativamente el riesgo de transmisión neonatal.

Las infecciones recurrentes también pueden transmitirse al neonato durante el parto a través de la exposición intraparto al virus en el tracto genital materno y pueden dar lugar a enfermedad diseminada o enfermedad del SNC, con posibilidad de impacto neurológico a largo plazo.

Cuando una paciente se presenta con una preocupación principal que sugiere infección por VHS en el embarazo, comience con una anamnesis y una exploración física dirigidas.

Los antecedentes pueden revelar un brote previo de VHS. Además, el paciente podría tener un historial documentado previo de anticuerpos VHS positivos. Pueden referir lesiones genitales únicas o múltiples, posiblemente dolorosas. Un brote primario suele implicar múltiples lesiones dolorosas, mientras que un brote recurrente se presenta más comúnmente como una única úlcera que es ligeramente dolorosa o no dolorosa. Asegúrese de preguntar por los síntomas prodrómicos que aparecen con las infecciones recurrentes, como ardor u hormigueo en la zona donde normalmente se produce el brote.

Por último, las pacientes pueden referir prurito vulvar, disuria o síntomas sistémicos como fiebre, cefalea o malestar general.

En la exploración física, la atención se centra en la zona genital. Puede encontrar eritema perineal y úlceras genitales. Las úlceras pueden ser únicas y unilaterales o múltiples y bilaterales. Además, el examen puede revelar una linfadenopatía inguinal sensible si existe una infección primaria.

Ahora, si la paciente puede tolerarlo, realice un examen con espéculo para evaluar la presencia de lesiones cervicales y considere la posibilidad de realizar pruebas para infecciones de transmisión sexual concurrentes y/o vaginitis si está clínicamente indicado.

Dato de alto rendimiento: El VHS suele transmitirse por contacto directo y tiene un periodo de incubación de 2 a 12 días.

Muy bien, si el paciente tiene una historia previa de herpes genital, estamos hablando de una infección recurrente.

El brote actual se trata con medicación antivírica, como aciclovir o valaciclovir. Además, todas las mujeres embarazadas con antecedentes de infección por VHS deben someterse a un tratamiento de supresión con antivirales desde la semana 36 0/7 de gestación hasta el parto. La terapia supresora no sólo reduce el riesgo de un brote en el momento del parto, sino que también disminuye la excreción asintomática, reduciendo el riesgo de herpes neonatal intraparto adquirido.

Por último, cualquier paciente que se presente en trabajo de parto con antecedentes de VHS requiere una evaluación tanto de los síntomas prodrómicos como de cualquier lesión genital activa, ya que son contraindicaciones para un parto vaginal. Debe realizarse un minucioso examen perineal con espéculo estéril y un examen cervical visual para evaluar la presencia de úlceras o lesiones genitales. Si no hay síntomas prodrómicos ni lesiones, la paciente puede continuar el trabajo de parto y someterse a un parto vaginal. Sin embargo, si se presentan síntomas prodrómicos o una lesión activa, se recomienda una cesárea para disminuir el riesgo de herpes neonatal.

Tras el parto, notifique al equipo de pediatría el estado de la paciente respecto al VHS, para que puedan examinar adecuadamente al neonato en busca de síntomas de transmisión neonatal. Volvamos a hablar de pacientes sin historia previa de herpes genital.

El siguiente paso es solicitar una prueba vírica directa de la lesión, que consiste en destapar la lesión con un hisopo y enviar el líquido recogido para cultivo vírico y/o detección del antígeno del VHS mediante PCR. Además, obtenga una prueba serológica específica del tipo para comprobar la presencia de anticuerpos VHS1 y/o VHS2. Tenga en cuenta que si un paciente refiere una historia reciente de úlceras o lesiones genitales pero no las tiene en la actualidad, o tiene una historia clínica que de otro modo podría sugerir la presencia del VHS, la serología por sí sola es suficiente.

Fuentes

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