Parvovirus B19 is a single-strand DNA virus of the parvoviridae family, which is commonly known for causing diseases in the pediatric population, though it can also affect adults.
Treatment for parvovirus B19 varies according to the symptoms, and can involve blood transfusion for transient aplastic crisis and hydrops fetalis and immune globulin intravenous therapy for chronic infections.
El parvovirus B19 es el virus animal de ADN más pequeño conocido, con un diámetro de 18 a 28 nanóm tros. En comparación, el tamaño medio de un solo eritrocito humano es de la friolera de 7.200 nanómetros.
Aunque es conocido sobre todo por causar eritema infeccioso en los niños, el parvovirus B19 también puede afectar a los adultos y puede causar una enfermedad grave en personas con afecciones preexistentes como la drepanocitosis y el VIH.
El parvovirus B19 pertenece a la familia Parvoviridae. single-stranded DNA virus surrounded by an icosahedral capsid, saédrica, que es una estructura proteica esférica formada por 20 caras triangulares equiláteras.
Además, está "desnudo" porque la cápside no se encuentra cubierta por una membrana lipídica. El parvovirus B19 se transmite principalmente a través de las gotas respiratorias cuando alguien tose o estornuda.
También se contrae por una transfusión de sangre infectada, y una mujer gestante lo puede transmitir a través de la placenta a su hijo no nacido.
Aunque el virus entra primero en las células de las vías respiratorias uniéndose a los receptores de las células hospedadoras, no se replica en ellas.
En cambio, sigue viajando a través de las células y hacia el sistema circulatorio hasta llegar a la médula ósea, donde se fabrican los eritrocitos, en un proceso llamado eritropoyesis.
Una vez allí, el parvovirus B19 utiliza la endocitosis mediada por receptores para entrar en las células progenitoras eritroides, también conocidas como proeritroblastos, las primeras células que terminan por convertirse en eritrocitos.
A continuación, utiliza la maquinaria de replicación del ADN de estas células en el núcleo para replicar su ADN y ensamblar nuevas copias del virus.
¿Por qué no replicarse simplemente en las células del sistema respiratorio? Pues bien, resulta que el Parvovirus B19 necesita dos cosas: prefiere unirse a un receptor específico, el antígeno P, que se encuentra en gran número en la membrana celular de los proeritroblastos y necesita células situadas en la fase S del ciclo celular, aquella en la que se replica el ADN celular.
Dado que el organismo produce constantemente nuevos eritrocitos, siempre hay proeritroblastos que pasan por la fase S en cualquier momento.
A medida que el virus se replica y madura, produce una proteína llamada proteína no estructural 1 o NS1, que es tóxica para las células humanas y provoca la apoptosis, o muerte celular.
Esto significa que la eritropoyesis se interrumpe, y menos eritrocitos nuevos entran en circulación como resultado de la infección por parvovirus 19.
Afortunadamente, esta situación es temporal. Cuando la célula muere, estalla y libera copias del virus en la sangre, en un proceso denominado viremia.
El sistema inmunitario detecta el virus y comienza a producir anticuerpos específicos de inmunoglobulina M e inmunoglobulina G para combatir la infección, con lo que forma inmunocomplejos con el antígeno del parvovirus B19.
En el caso de las personas con un sistema inmunitario operativo, suele ocurrir entre 10 y 14 días después de haberse infectado por primera vez con el v rus.
El parvovirus B19 es más frecuente en los niños pequeños y en quienes viven o trabajan con ellos, como los padres, los hermanos y los trabajadores de las guarderías.
Los fetos corren el riesgo de contraer el parvovirus B19 si su madre embarazada nunca ha tenido el virus en el pasado. Las personas inmunocomprometidas también se encuentran en un riesgo especial de contraer una infección crónica por parvovirus B19, ya que su sistema inmunitario no puede organizar una respuesta adecuada al virus.
El período de incubación del parvovirus B19, o tiempo anterior al inicio de la viremia, es de entre 4 y 14 días, tras los cuales se desarrollan los síntomas.
Los síntomas seudogripales, como fiebre leve, cefalea y mialgia, son más comunes durante la viremia. Una vez que comienza la respuesta inmunitaria y termina la viremia, estos síntomas desaparecen y algunas personas desarrollan una erupción y/o artralgia.
La erupción aparece como un enrojecimiento uniforme de las mejillas, pero no de la zona que rodea la boca, para producir el clásico aspecto de "mejilla abofeteada" del eritema infeccioso.
También puede aparecer una erupción en forma de encaje en el tronco y las extremidades. El dolor y la inflamación de las articulaciones, o artralgia y artritis, vinculados a la infección por parvovirus B19 suelen afectar a las pequeñas articulaciones de las manos, las muñecas, los pies y las rodillas, y, en general, son simétricos, lo que significa que se verán afectadas las mismas articulaciones en los dos lados del cuerpo.
Los niños tienden a tener la erupción, mientras que los adultos son más propensos a desarrollar artralgia, aunque no es exclusivo de ninguno de los dos grupos.
La infección por parvovirus B19 presenta algunas complicaciones. La disminución de la producción de eritrocitos puede causar una crisis aplásica transitoria en personas con enfermedades subyacentes como la drepanocitosis, la esferocitosis hereditaria y la talasem Como ya tienen menos eritrocitos, la interrupción de la eritropoyesis provoca una anemia grave, con síntomas como piel pálida, astenia y debilidad.
El parvovirus B19 en una mujer gestante puede causar anemia en el fet . Como disminuye el número de eritrocitos para transportar el oxígeno, el corazón bombeará un mayor volumen de sangre para dar al feto en crecimiento todo el oxígeno que necesita.
Como consecuencia se eleva la presión en el interior de los vasos sanguíneos y puede empezar a filtrarse líquido desde los capilares.
Esto puede dar lugar a la hidropesía fetal, o acumulación anómala de líquido en los tejidos blandos. La anemia fetal también está relacionada con la pérdida del feto, especialmente si la infección por parvovirus B19 se produce en la primera mitad del embarazo.
La buena noticia es que no hay anomalías fetales asociadas al parvovirus B19 para los fetos que sobreviven a la infección.
Por último, las personas inmunodeprimidas, como los receptores de trasplantes de órganos y los afectados con VIH, pueden desarrollar una complicación grave del parvovirus B19 denominada aplasia eritrocítica pura.
Se trata de una forma de anemia crónica y grave en la que hay muy pocos eritrocitos inmaduros en circulación en los vasos sanguíneos o células progenitoras eritroides en la médula ósea.
Los síntomas de la aplasia eritrocítica pura son similares a los de otras formas de anemia, como el letargo y el malestar ge eral.
La infección por parvovirus B19 suele diagnosticarse mediante una exploración clínica. Los análisis de sangre que buscan anticuerpos contra el virus (en concreto, la inmunoglobulina M y la inmunoglobulina G) se reservan para las presentaciones atípicas del virus y para las personas embarazadas.
Otra opción es la reacción en cadena de la polimerasa, o PCR, que busca el ADN vírico. Es el método de diagnóstico preferido de la infección por parvovirus B19 en personas inmunodeprimidas, que normalmente no tienen valores elevados de IgM o IgG en respuesta a una infección La PCR también puede utilizarse en el líquido amniótico para diagnosticar una infección en el feto.
El tratamiento de la infección por parvovirus B19 varía en función de los síntomas. El eritema infeccioso suele ser leve y mejora por sí solo, mientras que una crisis aplásica transitoria suele requerir la transfusión de productos sanguíneos.
La artralgia y la artritis se tratan con AINE y suelen resolverse olas. Las infecciones crónicas en personas inmunocomprometidas se abordan con tratamiento de inmunoglobulina intravenosa o IGIV, que consiste en administrar anticuerpos, en su mayoría inmunoglobulina G, tomados del plasma sanguíneo de un donante.
La anemia grave en un feto de entre 18 y 35 semanas de gestación puede tratarse con una transfusión de sangre intrauteri a.
Antes de las 18 semanas, el procedimiento es demasiado difícil técnicamente. Después de las 35 semanas, los riesgos de la transfusión son elevados en comparación con el simple parto.
Por último, no hay vacuna para el parvovirus B19. Las medidas preventivas incluyen el lavado adecuado de las manos con agua y jabón antiséptico y la desinfección de las superficies que hubieran estado en contacto con las gotitas respiratorias, ya que el virus puede sobrevivir en las superficies.
##Resumen Como breve res men... El parvovirus B19 es un virus de ADN monocatenario de la familia Parvoviridae.
single-strand DNA virus of the parvoviridae family.It infects and replicates La replicación del virus provoca la apoptosis de las células infectadas.
Se transmite a través de las gotas respiratorias. Los síntomas seudogripales son comunes durante la fase de viremia de la infección, seguidos de una erupción de "mejillas Los niños son más propensos a mostrar la erupción, y los adultos tienden a tener artralgia.
El parvovirus B19 puede causar crisis aplásicas transitorias en personas con trastornos hemolíticos subyacentes, pérdida fetal e hidropesía fetal en el embarazo y aplasia eritrocítica pura en personas inmunodeprimidas.
El tratamiento del parvovirus B19 varía según los síntomas, y puede consistir en una transfusión de sangre para las crisis aplásicas transitorias y la hidropesía fetal, y en un tratamiento con inmunoglobulina intravenosa para las infecciones crónicas.