Proteinosis alveolar pulmonar, PAP (NORD)

La proteinosis alveolar pulmonar, también denominada PAP, es un síndrome poco frecuente caracterizado por la acumulación progresiva de surfactante en los alvéolos.
Los alvéolos son los diminutos sacos de aire de los pulmones donde se produce el intercambio de gases. El surfactante es una sustancia producida por las células alveolares que reduce la tensión superficial en los alvéolos y evita que se colapsen.
En la PAP, hay tanto surfactante que bloquea la entrada de aire en los alvéolos, dificultando la respiración y provocando otros problemas respiratorios.Los trastornos de la producción de surfactante pueden dividirse en PAP primarias, secundarias y congénitas.
La PAP primaria se caracteriza por una función reducida del factor estimulante de colonias de granulocitos-macrófagos, también denominado GM-CSF.
El GM-CSF estimula los macrófagos alveolares para que eliminen el exceso de surfactante de los alvéolos. Cuando hay menos GM-CSF, el surfactante se acumula en los alvéolos.
La PAP primaria puede clasificarse, además, como autoinmunitaria o hereditaria. En la PAP autoinmunitaria, el organismo crea una proteína que ataca al GM-CSF y bloquea la estimulación de los macrófagos alveolares.
En la PAP hereditaria, los individuos nacen con cambios genéticos que destruyen las proteínas de los macrófagos alveolares, impidiendo que el GM-CSF estimule los macrófagos.
La PAP secundaria puede estar causada por cualquier enfermedad subyacente, como el síndrome mielodisplásico, que reduce el número de macrófagos alveolares activos, o por la inhalación de niveles elevados de toxinas ambientales, como el sílice y el talco.
La PAP congénita se produce en individuos con cambios hereditarios en los genes que causan la producción de un surfactante anormal.Estos genes incluyen ABCA3, NKX2.1, SFTPB y SFTPC, pero es probable que haya otros genes aún por descubrir.El surfactante anormal no solo provoca un exceso de surfactante en los alvéolos, sino otros efectos que causan una reducción de la función pulmonar o insuficiencia respiratoria.Aunque la mayoría de los tipos de PAP pueden presentarse a cualquier edad, la PAP hereditaria suele hacerlo en niños de 1 a 10 años.
El síntoma más común de la PAP hereditaria, autoinmunitaria y secundaria es la disnea, o dificultad para respirar, que al principio puede presentarse solo con el esfuerzo, pero en los pacientes gravemente afectados también puede estar presente en reposo.
Otros síntomas son cianosis, o coloración azulada de las yemas de los dedos; hemoptisis, o tos con sangre; dolor torácico; y manifestaciones sistémicas, como fatiga generalizada y pérdida de peso.
A medida que la enfermedad progresa, las personas pueden experimentar una insuficiencia respiratoria potencialmente mortal.
En la PAP congénita, la presentación clínica depende principalmente de las variantes o mutaciones genéticas presentes. En los pacientes gravemente afectados, puede presentarse con insuficiencia respiratoria poco después del nacimiento, mientras que los pacientes con formas menos graves pueden tener síntomas que no aparecen hasta el final de la lactancia o la infancia.
Los signos y síntomas pueden incluir dificultad para respirar, retraso del crecimiento o síntomas sistémicos, como fiebre.
La enfermedad puede evolucionar con el tiempo hacia la insuficiencia respiratoria en función del gen implicado. El diagnóstico de la PAP comienza con una evaluación de los signos y síntomas clínicos del individuo, seguida de una radiografía de tórax o una tomografía computarizada, o TC, para apoyar el diagnóstico.
Un patrón de extensas manchas blancas con líneas angulares superpuestas, o patrón en empedrado, es característico de PAP.El examen de los fluidos o tejidos pulmonares recogidos durante procedimientos especializados, como la broncoscopia o la cirugía, también puede confirmar el diagnóstico de PAP.
Los análisis de sangre pueden confirmar si existen niveles elevados de la proteína que ataca al GM-CSF, lo que indica PAP autoinmunitaria, y las pruebas genéticas pueden utilizarse para buscar cambios genéticos que puedan dar lugar a PAP hereditaria o congénita.
El tratamiento de la PAP depende del tipo y la gravedad. En los pacientes levemente afectados, la enfermedad suele resolverse por sí sola.
Cuando se necesita terapia, el tratamiento de primera línea es el lavado pulmonar completo que utiliza solución salina para eliminar el exceso de surfactante.
El procedimiento puede repetirse tantas veces como sea necesario hasta que los pulmones estén limpios. En pacientes con PAP secundaria, el manejo también implica el tratamiento del trastorno subyacente y evitar la exposición a toxinas ambientales.
El tratamiento de la PAP congénita suele ser de apoyo, aunque el trasplante de pulmón puede tener éxito. En el caso de las personas diagnosticadas de PAP hereditaria o congénita, se recomienda el asesoramiento genético para ayudar a las familias a comprender sus factores de riesgo.Y ahora, un resumen rápido: la PAP es un síndrome poco frecuente causado por la acumulación de surfactante en los alvéolos, lo que dificulta la respiración y provoca otros problemas respiratorios.Dependiendo de la causa, la PAP puede clasificarse como primaria, incluidos los subtipos autoinmunitarios y hereditarios; secundaria; o congénita.
Los síntomas y la progresión de la PAP varían según el tipo y la gravedad. La presentación clínica puede incluir disnea, cianosis, hemoptisis, dolor torácico y manifestaciones sistémicas, como fiebre, fatiga generalizada y pérdida de peso.
En los pacientes gravemente afectados, la enfermedad puede evolucionar a una insuficiencia respiratoria potencialmente mortal.
El diagnóstico implica un examen clínico exhaustivo, radiografías de tórax y TAC, y pruebas de laboratorio y genéticas. El tratamiento puede incluir un lavado pulmonar completo, cuidados de apoyo o un trasplante de pulmón.
Se recomienda el asesoramiento genético a las personas y familias con PAP hereditaria y congénita.