Cáncer de piel: Revisión de la patología

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Cáncer de piel: Revisión de la patología

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Principales presentaciones agudas

Correlatos clínicos de anatomía: Pared abdominal anterior y posterior
Correlaciones clínicas de anatomía: Región inguinal
Correlatos clínicos de la anatomía: Peritoneo y diafragma
Correlaciones clínicas de anatomía: Vísceras del tracto digestivo
Correlaciones clínicas de anatomía: Otros órganos abdominales
Apendicitis: Revisión clínica
Complicaciones durante el embarazo: Revisión de patología
Enfermedad diverticular: Revisión de la patología
Trastornos de la vesícula biliar: revisión de la patología
ERGE, úlceras pépticas, gastritis y cáncer de estómago: revisión de la patología
Enfermedad inflamatoria intestinal: revisión de la patología
Trastornos del estado de ánimo: Revisión de la patología
Pancreatitis: revisión de patología
Correlatos clínicos de anatomía: Pelvis femenina y perineo
Cáncer de cuello uterino: Revisión de patología
Complicaciones durante el embarazo: Revisión de patología
Trastornos uterinos: Revisión de la patología
Anatomía de las vísceras abdominales: Riñones, uréteres y glándulas suprarrenales
Histología renal
Anatomía y fisiología del aparato urinario
Insuficiencia renal: revisión de patología
Anemia hemolítica normocítica extrínseca: revisión de la patología
Anemia hemolítica normocítica intrínseca: revisión de la patología
Anemia macrocítica: revisión de la patología
Anemia microcítica: revisión de la patología
Anemia normocítica no hemolítica: revisión patológica
Correlaciones clínicas de anatomía: Corazón
Correlaciones clínicas de anatomía: Mediastino
Correlatos clínicos de la anatomía: Pleura y pulmones
Correlaciones clínicas de anatomía: Pared torácica
Disecciones y aneurismas aórticos: Revisión de la patología
Enfermedad arterial coronaria: revisión de la patología
Trombosis venosa profunda y embolia pulmonar: revisión de la patología
ERGE, úlceras pépticas, gastritis y cáncer de estómago: revisión de la patología
Derrame pleural, neumotórax, hemotórax y atelectasia: revisión de la patología
Infarto cardíaco e isquemia en el ECG
Trastornos de la pigmentación de la piel: revisión de la patología
Cáncer de piel: Revisión de la patología
Trastornos papuloescamosos e inflamatorios de la piel: revisión patológica
Anatomía de las vísceras abdominales: Esófago y estómago
Anatomía de las vísceras abdominales: Intestino grueso
Anatomía de las vísceras abdominales: Intestino delgado
Anatomía de los órganos gastrointestinales de la pelvis y el perineo
Anatomía y fisiología del sistema digestivo
Sistema nervioso entérico
Pólipos colorrectales y cáncer: revisión de la patología
Enfermedad diverticular: Revisión de la patología
Laxantes y purgantes
Correlatos clínicos de la anatomía: Pleura y pulmones
Correlaciones clínicas de anatomía: Pared torácica
ERGE, úlceras pépticas, gastritis y cáncer de estómago: revisión de la patología
Cáncer de pulmón y mesotelioma: revisión patológica
Enfermedades nasales, orales y faríngeas: revisión patológica
Enfermedades pulmonares obstructivas: revisión de la patología
Neumonía: revisión de la patología
Tuberculosis: Revisión patológica
Amnesia, trastornos disociativos y delirio: Revisión de la patología
Enfermedades vasculares cerebrales: revisión de la patología
Demencia: revisión de la patología
Alteraciones de los electrólitos: revisión de patología
Trastornos del estado de ánimo: Revisión de la patología
Hipotiroidismo: revisión de patología
Trastornos del estado de ánimo: Revisión de la patología
Anatomía de las vísceras abdominales: Intestino grueso
Anatomía de las vísceras abdominales: Intestino delgado
Anatomía de los órganos gastrointestinales de la pelvis y el perineo
Secreción biliar y circulación enterohepática
Sistema nervioso entérico
Anatomía y fisiología del sistema digestivo
Enfermedad inflamatoria intestinal: revisión de la patología
Síndromes de malabsorción: revisión de la patología
Bacillus cereus (intoxicación alimentaria)
Campylobacter jejuni
Clostridium difficile (Colitis seudomembranosa)
Clostridium perfringens
Escherichia coli
Norovirus
Salmonella (no tifoidea)
Shigella
Staphylococcus aureus
Vibrio cholerae (cólera)
Yersinia enterocolitica
Correlatos clínicos anatómicos: Nervios facial (NC VII) y vestibulococlear (NC VIII)
Miocardiopatías: revisión de la patología
Enfermedades vasculares cerebrales: revisión de la patología
Bloqueos cardíacos: Revisión de la patología
Arritmias supraventriculares: revisión de la patología
Cardiopatía valvular: Revisión de la patología
Arritmias ventriculares: Revisión de la patología
Vértigo: revisión de la patología
Eje del ECG
Hipertrofia y agrandamiento cardíaco en el ECG
Intervalos de ECG
Ritmo sinusal normal en el ECG
Transición QRS del ECG
Frecuencia y ritmo del ECG
Cálculos renales: revisión de la patología
Infecciones de transmisión sexual: vaginitis y cervicitis: revisión de la patología
Infecciones de transmisión sexual: verrugas y úlceras: revisión de la patología
Infecciones del tracto urinario: Revisión de la patología
Infecciones del sistema nervioso central: Revisión de la patología
Enfermedades nasales, orales y faríngeas: revisión patológica
Neumonía: revisión de la patología
Shock: revisión de la patología
Infecciones del tracto urinario: Revisión de la patología
Correlatos clínicos de la anatomía: Suministro de sangre anterior al cerebro
Correlaciones clínicas de anatomía: Regiones temporales, cavidad oral y nariz
Infecciones del sistema nervioso central: Revisión de la patología
Enfermedades vasculares cerebrales: revisión de la patología
Cefaleas: Revisión de la patología
Lesión cerebral traumática: Revisión de la patología
Vasculitis: Revisión de la patología
Correlatos clínicos de anatomía: Brazo, codo y antebrazo
Correlaciones clínicas de anatomía: Axila
Correlatos clínicos de la anatomía: Huesos, fascias y músculos del cuello
Correlaciones clínicas de anatomía: Huesos, articulaciones y músculos de la espalda
Correlatos clínicos de la anatomía: Clavícula y hombro
Correlatos clínicos de anatomía: Pie
Correlaciones clínicas de anatomía: Cadera, región glútea y muslo
Correlaciones clínicas de anatomía: Rodilla
Correlaciones clínicas de anatomía: Pierna y tobillo
Correlaciones clínicas de anatomía: Nervios mediano, cubital y radial
Correlaciones clínicas de anatomía: Muñeca y mano
Artritis seronegativa y séptica: revisión de la patología
Apnea, hipoventilación e hipertensión pulmonar: Revisión de la patología
Trombosis venosa profunda y embolia pulmonar: revisión de la patología
Insuficiencia cardíaca: Revisión de la patología
Síndromes nefróticos: revisión patológica
Insuficiencia renal: revisión de patología
Correlatos clínicos de anatomía: Pared abdominal anterior y posterior
Correlaciones clínicas de anatomía: Huesos, articulaciones y músculos de la espalda
Correlaciones clínicas de anatomía: Canal vertebral
Disecciones y aneurismas aórticos: Revisión de la patología
Dolor de espalda: revisión de la patología
Correlaciones clínicas de anatomía: Región inguinal
Correlaciones clínicas de anatomía: Pelvis y perineo masculinos
Afecciones del pene: Revisión de patología
Trastornos y cáncer de próstata: Revisión de patología
Trastornos testiculares y escrotales: revisión de la patología
Tumores testiculares: revisión de la patología
Complicaciones durante el embarazo: Revisión de patología
Correlaciones clínicas de anatomía: Ojo
Oftalmopatías: inflamaciones, infecciones y trauma: Revisión de la patologia
Trastornos oculares: errores de la refracción, trastornos del cristalino y glaucoma: revisión de la patología
Trastornos oculares: trastornos de la retina: revisión de la patología
Correlatos clínicos de la anatomía: Pleura y pulmones
Enfermedad arterial coronaria: revisión de la patología
Enfermedades pulmonares obstructivas: revisión de la patología
Derrame pleural, neumotórax, hemotórax y atelectasia: revisión de la patología
Broncodilatadores: agonistas beta 2 y antagonistas muscarínicos
Broncodilatadores: antagonistas de los leucotrienos y metilxantinas
Corticoesteroides pulmonares e inhibidores de los mastocitos
Correlatos clínicos de anatomía: Oído
Correlaciones clínicas de anatomía: Regiones temporales, cavidad oral y nariz
Enfermedades nasales, orales y faríngeas: revisión patológica
Infecciones de transmisión sexual: vaginitis y cervicitis: revisión de la patología
Trastornos vaginales y vulvares: Revisión patológica

Transcripción

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William, de 62 años, acude a la consulta de dermatología para un examen rutinario de la piel. Trabaja como agricultor desde los 20 años y rara vez lleva sombrero o protección solar. La exploración física revela una lesión rosada y nacarada con telangiectasias circundantes en el labio superior derecho. Justo después de él acude Shelby, de 47 años, por un gran lunar en su hombro derecho que ha aumentado de tamaño recientemente. Es de piel clara y tiene muchas pecas. La exploración física muestra una lesión asimétrica de 8 milímetros de diámetro, con bordes irregulares y pigmentación variegada de marrón a negro.

Según la presentación inicial, tanto William como Shelby parecen tener algún tipo de cáncer de piel. Para empezar, hablaremos someramente de la fisiología. Por lo general, la piel se divide en tres capas principales: epidermis, dermis e hipodermis. La hipodermis está formada por grasa y tejido conjuntivo que fija la piel al músculo subyacente. Por encima de la hipodermis se encuentra la dermis, que contiene folículos pilosos, terminaciones nerviosas, glándulas, vasos sanguíneos y linfáticos. A su vez, sobre la dermis se extiende la epidermis, que contiene 5 capas de queratinocitos en desarrollo. Los queratinocitos comienzan su vida en la capa más baja de la epidermis, el estrato basal. A medida que los queratinocitos del estrato basal maduran, migran a las siguientes capas de la epidermis, denominadas estrato espinoso, estrato granuloso, estrato lúcido y, por último, estrato córneo, que es la capa epidérmica más alta y gruesa.

Ahora bien, el estrato basal también contiene los melanocitos, que producen un pigmento llamado melanina a partir de la tirosina. La melanina es absorbida por los queratinocitos circundantes y contribuye al color de la piel, el cabello y los ojos. Un dato muy importante es que la melanina actúa como un protector solar natural que absorbe y disipa, o dispersa, la radiación UV del sol o de otras fuentes, como las cabinas de bronceado, impidiendo que penetre en la piel.

Esto es importante, porque la radiación UV puede dañar el ADN de los queratinocitos. El daño ocurre principalmente a través de la formación de dímeros de pirimidina. Afortunadamente, la mayoría de los dímeros de pirimidina son reconocidos y reparados por las enzimas de reparación de escisión de nucleótidos, que pueden eliminar la hebra dañada en ambos lados del dímero de pirimidina. Es muy importante saber que, a veces, el proceso de reparación no funciona, y puede dejar errores de transcripción y mutaciones. Estos errores pueden producirse en protooncogenes y genes supresores de tumores, aumentando el riesgo de cáncer de piel. La exposición a la radiación UV es, definitivamente, el factor de riesgo número uno para el cáncer de piel, por lo que la mayoría de los casos de cáncer de piel se producen en las regiones de la piel expuestas al sol, especialmente la cara, las orejas, el cuello y las manos. En general, se considera que las personas de piel clara tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel, y el riesgo aumenta con la exposición al sol a lo largo del tiempo. Otros factores de riesgo que afectan a los mecanismos de protección y reparación de la piel también pueden aumentar el riesgo de cáncer, y entre ellos se encuentran enfermedades como el albinismo y la xerodermia pigmentaria. El albinismo está causado por una mutación genética autosómica recesiva que codifica una de las enzimas necesarias para producir melanina, normalmente la tirosinasa. El resultado es una enzima disfuncional o deficiente que disminuye drásticamente la cantidad de melanina que se produce en los melanocitos normales. Como resultado, hay una reducción o desaparición de la pigmentación de la piel, el cabello y los ojos, así como un mayor riesgo de cáncer de piel. Por otro lado, la xerodermia pigmentaria es un raro trastorno hereditario autosómico recesivo en el que las enzimas de reparación de escisión de nucleótidos son defectuosas y no pueden reparar los dímeros de pirimidina. Las personas afectadas por la xerodermia pigmentaria tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar cáncer de piel. Además, pueden presentar piel seca, fotosensibilidad extrema e hiperpigmentación en las zonas expuestas al sol.

El cáncer de piel puede clasificarse en función del tipo de célula cutánea afectada. El tipo más frecuente de cáncer de piel es el carcinoma basocelular, que afecta a las células del estrato basal. La mayoría de los casos se dan en personas de mediana edad o de edad avanzada, y suelen aparecer como elevaciones de la piel bien circunscritas, rosadas, nacaradas y cerosas, con pequeños vasos sanguíneos dilatados que las recorren, también conocidas como telangiectasias. Además, es frecuente que estas lesiones desarrollen una úlcera central o una costra. Con menor frecuencia, pueden aparecer como úlceras que no cicatrizan con un crecimiento infiltrante o como placas de descamación. La localización clásica más importante de un carcinoma basocelular es el labio superior, pero también se encuentran en la cara y el tronco. Los carcinomas basocelulares suelen ser tumores de crecimiento lento que rara vez metastatizan a regiones distantes del cuerpo, pero pueden ser localmente invasivos, invadiendo la membrana basal y extendiéndose por la piel y las estructuras circundantes. El diagnóstico se basa predominantemente en la exploración física, aunque puede realizarse una biopsia cutánea por escisión tanto para confirmar el diagnóstico como para el tratamiento. En la biopsia de la piel, el hallazgo clásico son los nidos de células basaloides con núcleos periféricos en empalizada. En la actualidad, el tratamiento de primera línea es la escisión quirúrgica, mientras que los candidatos no quirúrgicos pueden recibir terapias tópicas, como imiquimod o 5-fluorouracilo, curetaje, terapia fotodinámica o radioterapia.

A continuación, el segundo tipo de cáncer de piel más frecuente es el carcinoma epidermoide, cuya incidencia máxima se produce a los 60 años. Los factores de riesgo incluyen no solo la exposición al sol, sino también la inmunodepresión, las heridas crónicas que no cicatrizan y la exposición al arsénico. El carcinoma epidermoide suele desarrollarse en las superficies expuestas al sol, como la superficie cutánea, incluida la cara, las orejas y las manos. El carcinoma epidermoide presenta tres estadios. En primer lugar, está la queratosis actínica, que es una lesión precancerosa que puede aparecer en zonas de la piel expuestas al sol en forma de pequeñas pápulas eritematosas o parduscas, o placas escamosas. La clave aquí es que la lesión suele tener una textura áspera, como de papel de lija, junto con una descamación central. En la biopsia de la piel, hay queratinocitos atípicos que afectan solo al espesor parcial de la epidermis, mientras que se preserva la dermis. Para el tratamiento, se pueden administrar agentes quimioterapéuticos tópicos, como el 5-fluorouracilo, así como cirugía, crioterapia o terapia fotodinámica. Tras el tratamiento, las personas deben someterse a un control frecuente, ya que un pequeño porcentaje de queratosis actínicas puede convertirse en carcinomas epidermoides.

Después está la enfermedad de Bowen, que también se llama carcinoma epidermoide in situ, porque es una lesión cancerosa, pero no se extiende a la dermis. Suele aparecer como pequeñas elevaciones de la piel, eritematosas, escamosas y bien circunscritas. A menudo pueden confundirse con la queratosis actínica, pero suelen ser más rojas y escamosas, y pueden ser sensibles y sangrar. En la biopsia de la piel, la enfermedad de Bowen presenta queratinocitos atípicos que afectan a todo el espesor de la epidermis sin infiltración en la dermis. Las opciones de tratamiento son las mismas que las de la queratosis actínica, seguidas de un control frecuente de la progresión.

Por último, el carcinoma epidermoide invasivo puede atravesar la membrana basal, extenderse a la dermis e incluso llegar a la hipodermis. Ahora bien, el carcinoma epidermoide rara vez metastatiza, pero es más probable que lo haga que el carcinoma basocelular. Otra dato importante es que el carcinoma basocelular suele aparecer en el labio superior, mientras que el carcinoma epidermoide suele aparecer en el labio inferior. En cuanto a su aspecto clínico, el carcinoma epidermoide puede aparecer como una elevación de la piel firme, roja y bien circunscrita. A medida que la lesión crece, el centro puede necrosarse y acabar convirtiéndose en una úlcera. Además, algunas lesiones pueden ser dolorosas o pruriginosas. El diagnóstico es clínico, seguido de una biopsia cutánea por escisión, realizada tanto para confirmar el diagnóstico como para el tratamiento. En la biopsia de la piel, los carcinomas epidermoides invasivos tienen queratinocitos atípicos que afectan a todo el espesor de la epidermis y penetran en la membrana basal hasta la dermis y los tejidos más profundos. Otro hallazgo histológico clásico que se debe tener en cuenta es la formación de perlas de queratina, que son depósitos de queratina que están rodeados por capas concéntricas de queratinocitos atípicos. El tratamiento de primera línea es la escisión quirúrgica, pero la radiación, la quimioterapia o la inmunoterapia también pueden ser opciones. Después de recibir un tratamiento satisfactorio, los pacientes deben ser objeto de seguimiento.

Aspectos destacados

en inglés

Skin cancer is a type of cancer that develops in the cells of the skin. Three main types of skin cancer are basal cell carcinoma (the most common), squamous cell carcinoma (the second most common), and the least common but most deadly, melanoma. Risk factors for skin cancer include exposure to UV radiation, a history of sunburns, fair skin, and a weakened immune system. Diagnosis is made with a tissue biopsy and treatments can include physically removing cells with a high risk of developing into skin cancer. Tumor cells are also commonly removed and treated with radiation, chemotherapy, or immunotherapy.

Fuentes

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  6. "Ultraviolet radiation" Chronic Diseases and Injuries in Canada (2010)
  7. "Nonmelanoma Skin Cancer" Facial Plastic Surgery Clinics of North America (2013)
  8. "A Clinical Atlas of 101 Common Skin Diseases" NA (2000)
  9. "Basal Cell Carcinoma and Seborrheic Keratosis" International Journal of Surgical Pathology (2015)