Virus de la gripe
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Virus de la gripe
Virología
Introducción a los virus
Virus de ADN
Virus de ARN
Priones y virioides
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La gripe es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes.
Hay tres tipos de virus de la gripe que infectan a los seres humanos, denominados tipo A, tipo B y tipo C, cada uno con un genoma y unas proteínas ligeramente diferentes.
El virus de la gripe pertenece a la familia de los virus Orthomyxoviridae, y los tipos A y B tienen genomas formados por ocho segmentos de ARN, mientras que el tipo C tiene un genoma de ARN de siete segmentos, cada uno de los cuales contiene algunos genes.
El tipo A, el más frecuente de los virus de la gripe, puede subdividirse en función de dos de las glucoproteínas de la superficie de su envoltura protectora: la proteína H, o hemaglutinina, y la proteína N, o neuraminidasa.
La estructura de la hemaglutinina y la neuraminidasa pueden variar un poco, y las diferentes versiones se identifican con un número.
Por ejemplo, el subtipo H3N2 del tipo A, a veces llamado simplemente H3N2, tiene la hemaglutinina número 3 y la neuraminidasa número 2 en su superficie.
El H3N2 y el H1N1 son los subtipos del tipo A que con más frecuencia infectan a los seres humanos, pero también infectan a varios animales.
Para dar el nombre completo de un virus, utilizamos el tipo, el hospedador original del que procede, el lugar donde se identificó el virus por primera vez, que suele ser una ciudad, el número de la cepa, el año de origen y, en el caso de la gripe de tipo A, el subtipo denominado por las glucoproteínas H y N.
Por ejemplo, un virus de la gripe H1N1 tipo A originado en el pato en la provincia de Alberta, Canadá, que es la 35.ª cepa, descubierta en 1976, se llamaría A/pato/Alberta/35/76 (H1N1).
El virus de la gripe B es menos frecuente, solo infecta a los seres humanos y no muta tan a menudo como el de tipo A.
Solo tiene unos pocos tipos de glucoproteínas H y N en su superficie.
Por lo tanto, el patrón de nomenclatura es similar al del virus de la gripe A, sin incluir el subtipo H y N al final ni el tipo de hospedador, ya que solo infecta a los seres humanos.
Por ejemplo, un virus de tipo B encontrado en Yamagata, Japón, que es la 16.ª cepa, descubierta en 1988, se llamaría B/Yamagata/16/88.
Por último, está el virus de la gripe de tipo C, que es una sola especie, y es la menos frecuente y con la menor probabilidad de mutar de las tres.
El virus de la gripe C suele causar una enfermedad leve en los niños y, a diferencia del tipo B, puede afectar tanto a los seres humanos como a los cerdos.
En lugar de la hemaglutinina y la neuraminidasa, este virus utiliza una proteína de fusión-hemaglutinina-esterasa para entrar y salir de las células.
Así, el virus de la gripe de tipo C se denomina sin el subtipo HN, de forma similar a como se escribe el tipo B.
Por ejemplo, un virus de tipo C encontrado en Sao Paulo, Brasil, que es la 37.ª cepa, descubierto en 1982, se llamaría C/Sao Paulo/37/82.
De los tres tipos, el A es el más frecuente y el que causa la enfermedad más grave.
Una de las razones es que el virus tiende a mutar sus glucoproteínas H y N durante la replicación, y esto permite que se formen virus hijos que son ligeramente diferentes entre sí y del virus progenitor.
Con el tiempo, si se producen suficientes de estos pequeños cambios, incluso si alguien es inmune al virus original, el virus mutado puede tener glucoproteínas H y N lo suficientemente diferentes como para permitirle eludir los anticuerpos y, por lo tanto, infectar a personas que eran inmunes a las cepas anteriores.
Este proceso se denomina deriva genética y es la razón por la que las personas pueden enfermar de gripe año tras año o de dos cepas diferentes de gripe en el mismo año.
Además, existe un proceso llamado cambio antigénico, en el que a veces un virus circula entre poblaciones animales, como los cerdos o los pollos, y de repente cambia, de manera que puede infectar también a los seres humanos.
Esto ocurre cuando la misma célula, por ejemplo una célula de cerdo, se infecta con dos virus de la gripe similares, por ejemplo una cepa de la gripe que suele infectar a los seres humanos y otra que suele infectar a los cerdos.
Puesto que el genoma del virus está en segmentos de ARN, las partes podrían reordenarse, o mezclarse, permitiendo que los nuevos virus tengan una mezcla de segmentos de ARN.
El reordenamiento da lugar a virus que tienen una hemaglutinina, una neuraminidasa o ambas completamente nuevas.
Cuando se produce un virus que puede infectar las células humanas y tiene proteínas totalmente nuevas, las personas tienen poca o ninguna protección contra él, y puede propagarse rápidamente entre la población.
Este proceso de cambio antigénico es el responsable de tres grandes pandemias de gripe en el siglo XX, incluida la gripe española de 1918, que mató al 3% de toda la población mundial de la época.
La gripe se transmite cuando una persona infectada estornuda o tose, lo que propaga miles de gotitas que contienen el virus en el área de alrededor, hasta unos 2 metros de distancia.
Estas gotitas pueden caer en la boca o la nariz de las personas cercanas, o ser inhaladas en los pulmones.
El virus también puede sobrevivir en las superficies durante unas horas, por lo que es posible contraer el virus al tocar una superficie, como un pomo de puerta contaminado, y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca.
Cuando el virus de la gripe entra en el organismo, utiliza la hemaglutinina para unirse a los azúcares del ácido siálico en la superficie de las células epiteliales de las vías respiratorias superiores.
Una vez unido, la célula ingiere el virus en un proceso llamado endocitosis.
Este ARN vírico es de sentido negativo, lo que significa que cada parte tiene que ser transcrita primero por la ARN polimerasa en cadenas de ARNm de sentido positivo, antes de que pueda ser traducido en proteínas y ensamblado en virus.
Estos virus abandonan la célula simplemente brotando de ella utilizando la neuraminidasa, que escinde los azúcares del ácido siálico en la membrana, liberando los virus recién creados de la célula.
Los síntomas de la gripe comienzan entre 1 y 4 días después de la infección y consisten en fiebre, cefalea, secreción nasal, dolor de garganta y tos.
La mayoría de estos síntomas mejoran en 1 semana, pero la tos suele persistir hasta 2 semanas.
Sin embargo, a veces puede haber complicaciones, como otitis media aguda, bronquiolitis, laringitis aguda, sinusitis y neumonía, incluidas las causadas por cepas resistentes a los antibióticos de Staphylococcus aureus y Streptococcus pneumoniae.
Se producen más complicaciones en los grupos de alto riesgo, como los niños menores de 6 meses, las mujeres embarazadas, los adultos mayores de 65 años y las personas con enfermedades crónicas, como cardiopatías o enfermedades pulmonares crónicas.
Los niños pequeños, en particular, son más propensos a tener complicaciones neurológicas, como encefalitis y crisis convulsivas febriles.