Seguridad de las vacunas anticovídicas

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Hay mucha presión sobre los investigadores y las empresas farmacéuticas para que creen una vacuna contra la COVID-19.

Quizás se pregunte, ¿cómo podemos estar seguros de que la vacuna será segura? Para empezar, no es la primera vez que hacemos una vacuna.

Solo en EE.

UU., se utilizan actualmente más de 50 vacunas que abarcan 26 enfermedades.

Muchas de los candidatos a vacunas contra que se están probando ahora mismo se basan en las ideas y la tecnología utilizadas para fabricar vacunas que ya están aprobadas.

Así es como en el lapso de unos pocos meses ha habido tantas vacunas que han entrado en ensayos preclínicos y clínicos.

Los investigadores no parten de cero.

Además, la Food and Drug Administration (FDA) de EE.

UU.

ha dado directrices específicas a los investigadores sobre cómo desarrollar las vacunas contra la COVID-19.

Una vez que hay un candidato a vacuna, los investigadores la someten a una serie de ensayos en animales y en ensayos clínicos para garantizar su seguridad y eficacia.

Los investigadores prueban primero los candidatos a vacuna en animales en los ensayos preclínicos, y si las pruebas van bien, se empiezan los ensayos clínicos del candidato a vacuna en seres humanos, primero la fase I, luego la fase II y finalmente la fase III.

Con cada fase, se reclutan más participantes para ser vacunados con el candidato a vacuna.

Los investigadores quieren probar la vacuna en un grupo amplio y diverso de personas, para asegurarse de que es segura y eficaz para toda la población.

Los investigadores tienen que probar el candidato a vacuna en personas que difieren en edad, sexo, raza y estado de salud existente, como las personas que tienen asma o están embarazadas.

Que una vacuna candidata supere con éxito la fase III de los ensayos clínicos significa que los investigadores están muy seguros de que la vacuna será eficaz para todos.

A 1 de octubre de 2020, hay 10 vacunas contra la COVID-19 en ensayos de fase III, 13 en fase II, 17 en fase I y 151 en ensayos preclínicos.

Aspectos destacados

en inglés

The COVID-19 vaccines have undergone extensive testing in clinical trials involving tens of thousands of participants. Candidate vaccines have to go through both animal trials, and several human clinical trials before they are FDA-approved for distribution. The trials have shown that the vaccines are safe and effective at preventing COVID-19. Common mild side effects of the vaccines include pain and swelling at the injection site, fever, fatigue, and headache. Serious side effects are rare but have been reported in a very small number of people. The benefits of getting vaccinated to protect against COVID-19 outweigh the potential risks of side effects.