Anticonvulsivos y ansiolíticos: barbitúricos
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Los barbitúricos son una clase de fármacos que se utilizan como anticonvulsivos para controlar los trastornos convulsivos; para inducir la anestesia en intervenciones quirúrgicas; como ansiolíticos para aliviar la ansiedad; y para controlar el insomnio.
Los barbitúricos potencian el efecto del ácido gamma-aminobutírico, o GABA, que es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, al unirse a su receptor.
Está demostrado que el cerebro es muy importante.
Controla los sentimientos, los movimientos, el sueño, la memoria...
Lo controla todo, aunque no seamos conscientes de ello.
Las células que forman el cerebro se llaman neuronas.
Las neuronas se comunican entre sí mediante neurotransmisores.
Cuando una neurona es estimulada, libera neurotransmisores excitadores, como el glutamato, que se unen a los receptores de la siguiente neurona.
Esto hace que la siguiente neurona se despolarice y libere sus propios neurotransmisores excitadores, propagando la señal por todo el cerebro.
También hay neuronas inhibidoras que detienen esta cadena de acontecimientos.
Estas neuronas liberan el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso, el ácido gamma-aminobutírico, o GABA, que se une a los receptores GABA de otras neuronas.
Estos receptores son grandes complejos de varias unidades que forman canales iónicos dependientes de ligando, que se abren para dejar entrar los iones Cl- en la célula.
La entrada de iones con carga negativa provoca una hiperpolarización, en la que el potencial de membrana de la célula se vuelve más negativo, lo que significa que es mucho más difícil que se despolarice y dispare un potencial de acción, por lo que responde menos a los estímulos.
Hay casos en los que las neuronas del cerebro empiezan a enviar más señales excitadoras de lo normal.
Esto puede ocurrir debido a un exceso de excitación por parte de los neurotransmisores excitadores o a una inhibición insuficiente por parte de los neurotransmisores inhibidores, como el GABA.
Un exceso de señales excitadoras puede provocar trastornos psiquiátricos, como la ansiedad, y neurológicos, como las convulsiones y la epilepsia.
Una forma de reducir las señales excitadoras es potenciando el efecto de las neuronas inhibidoras con fármacos como los barbitúricos.
Los fármacos más habituales de esta clase son el amobarbital, el butabarbital, el metohexital, el pentobarbital, el fenobarbital y la primidona, que es un profármaco del fenobarbital.
Otro fármaco de este grupo es el tiopental, pero ya no está disponible en EE.
UU.
y Canadá.
Estos fármacos se dirigen a los receptores GABAA, pero se unen a un sitio diferente al del GABA o las benzodiacepinas.
A dosis más bajas, los barbitúricos potencian el efecto del GABA al aumentar la duración de la apertura de los canales de Cl-, lo que aumenta la afluencia de iones Cl-.
Como resultado, las altas concentraciones intracelulares de iones Cl- provocan la hiperpolarización de la membrana, lo que significa que es mucho más difícil que la neurona se despolarice y dispare un potencial de acción.
Esto los distingue de las benzodiacepinas, que también actúan uniéndose a los receptores GABAA pero, a diferencia de los barbitúricos, aumentan la frecuencia de la apertura de los canales de Cl-.
Recuerde, los barbiDúricos aumentan la duración.
A dosis más elevadas, estos fármacos pueden imitar el efecto del GABA y provocar la apertura de estos canales incluso sin GABA.
Además, los barbitúricos bloquean los receptores de glutamato excitadores llamados receptores AMPA y disminuyen la excitabilidad neuronal; pero también inhiben los canales de calcio dependientes del voltaje y disminuyen la liberación de glutamato.
Vamos a dibujar un gráfico de los efectos de los barbitúricos dependientes de la dosis.
En la parte izquierda del gráfico colocamos los efectos sobre el sistema nervioso central y en la parte inferior, la dosis.
Las dosis bajas de barbitúricos provocan sedación, desinhibición y ansiólisis; pero a medida que la dosis aumenta, los barbitúricos provocan hipnosis, anestesia, depresión bulbar y, finalmente, coma.
A una dosis más alta, los barbitúricos también inhiben la cadena de transporte de electrones, que es un proceso que ocurre dentro de la membrana mitocondrial interna y da lugar a la síntesis de trifosfato de adenosina, o ATP.
El ATP es la principal forma de energía que mantiene en funcionamiento todas las células del organismo.
Cuando la cadena de transporte de electrones se interrumpe, la síntesis de ATP no se produce y eso puede conducir finalmente a la muerte de la célula.
Los barbitúricos también inducen una clase de enzimas llamada citocromo P450.
Estas enzimas participan en el metabolismo de varios fármacos, como las benzodiacepinas, la fenitoína, la quinidina y la warfarina, entre otros.
El aumento de la actividad del citocromo P450 puede hacer que estos fármacos se descompongan más deprisa, por lo que pueden ser necesarias dosis más altas para conseguir un efecto terapéutico.
Los barbitúricos están indicados cuando las neuronas están «sobreexcitadas» y queremos calmarlas, como durante un ataque epiléptico en el que grupos de neuronas del cerebro están alteradas temporalmente y comienzan a emitir una gran cantidad de señales excitadoras.
Además, el fenobarbital es el tratamiento de primera línea para las convulsiones neonatales.
Esta característica los hace útiles para tratar los estados de ansiedad agudos, como los ataques de pánico.
Los barbitúricos pueden utilizarse para la sedación preoperatoria y para inducir la anestesia; pero también pueden administrarse como hipnóticos para inducir el sueño, ya que básicamente se quiere deprimir la función del sistema nervioso de la persona.
Por último, en situaciones potencialmente mortales, como el aumento de la presión intracraneal, estos fármacos pueden utilizarse para disminuir el flujo sanguíneo cerebral e inducir el coma, que también se conoce como coma inducido por barbitúricos.
Los barbitúricos pueden tener efectos adversos graves incluso cuando se utilizan a concentraciones terapéuticas.
Pueden provocar somnolencia, así como una disminución de la concentración, de la capacidad para resolver problemas y del tiempo de reacción, por lo que es importante no conducir mientras se toman estos fármacos.
A pesar de ser depresores del sistema nervioso central, los barbitúricos pueden causar una estimulación paradójica en ciertas partes del cerebro, lo que provoca síntomas como habla rápida, excitación e inquietud.
Cuando se combinan con alcohol u otros fármacos que deprimen el sistema nervioso, como las benzodiacepinas, los efectos depresivos son aditivos y pueden llegar a ser graves hasta el punto de causar coma.
Por último, dado que son menos selectivos que las benzodiacepinas, la sobredosis de barbitúricos se asocia a depresión respiratoria, colapso cardiovascular, coma e incluso la muerte.
Es importante señalar que la sobredosis de barbitúricos no puede tratarse con flumazenil, que es un antídoto que se utiliza en la sobredosis de benzodiacepinas.
Fuentes
- "Katzung & Trevor's Pharmacology Examination and Board Review,12th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Rang and Dale's Pharmacology" Elsevier (2019)
- "Goodman and Gilman's The Pharmacological Basis of Therapeutics, 13th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2017)
- "Does bright light have an anxiolytic effect? - an open trial" BMC Psychiatry (2007)
- "The use of phenobarbital and other anti-seizure drugs in newborns" Seminars in Fetal and Neonatal Medicine (2017)
- "Pediatric Epilepsy" Demos Medical Pub (2001)
- "Comparison of the effectiveness of phenobarbital, mephobarbital, primidone, diphenylhydantoin, ethotoin, metharbital, and methylphenylethylhydantoin in motor seizures" Clinical Pharmacology & Therapeutics (1962)