Fármacos para la migraña

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Los fármacos para la migraña incluyen una amplia variedad de medicamentos utilizados para tratar un tipo específico de cefalea llamado migraña.

Las migrañas son la segunda cefalea primaria más frecuente.

Suelen ir precedidas de síntomas como irritabilidad, depresión y fatiga que pueden comenzar horas o días antes la propia cefalea.

A veces puede haber un aura en la que las personas experimentan olores extraños, luces, alteraciones visuales o incluso alucinaciones antes de la aparición de la migraña.

La migraña en sí suele sentirse como un latido o pulsación, normalmente localizado en un lado de la cabeza, y puede durar de horas a días.

Estos dolores de cabeza suelen ir acompañados de náuseas y vómitos, irritabilidad y dolor o malestar por las luces, los sonidos y los olores, llamados fotofobia, fonofobia y osmofobia, respectivamente.

Durante la infancia, las personas pueden tener náuseas y vómitos sin las cefaleas; y eso se llama migraña abdominal.

Una vez terminada la migraña, puede dejar a las personas con una sensación de dolor en el lugar donde se produjo y, en general, de fatiga.

Para recordar las principales características de las migrañas, se puede utilizar la nemotecnia PUUNI, en la que la P significa cefalea pulsátil, la U significa duración de un día, la U significa unilateral, la N significa náuseas y la I significa incapacitante.

Aunque el mecanismo subyacente que causa las migrañas no se conoce bien, hay algunas pistas.

Las concentraciones del neurotransmisor serotonina aumentan durante el aura, lo que produce vasoconstricción, y luego disminuyen a concentraciones inferiores a las normales durante el ataque de migraña, lo que causa vasodilatación.

Este cambio en el tamaño de los vasos sanguíneos puede ser un desencadenante de los receptores del dolor y causar cefalea.

La vasoconstricción inicial también puede desencadenar una depresión de propagación cortical, que es un fenómeno en el que el cerebro se vuelve hipersensible a ciertos estímulos como luces, sonidos y olores.

Las migrañas suelen asociarse a desencadenantes específicos, como el olor a humo de cigarrillo, alimentos como el chocolate o el queso, y el consumo de vino.

Incluso el hecho de dormir demasiado o muy poco puede desencadenar a veces una migraña.

Hay dos abordajes de tratamiento para la migraña: el tratamiento agudo para ayudar a controlar el dolor y el tratamiento preventivo para evitar que se produzca la cefalea en personas que tienen dolores de cabeza intensos y debilitantes.

El tratamiento agudo comprende fármacos analgésicos habituales, triptanos y alcaloides del cornezuelo.

Para las personas con síntomas leves o moderados, el tratamiento inicial puede consistir únicamente en analgésicos, como los AINE o el agonista opioide butorfanol.

De forma aguda, los analgésicos funcionan mejor si se utilizan a la primera señal de un ataque, durante los primeros síntomas y el aura.

Si el dolor es muy intenso, los triptanos o la ergotamina, que son agonistas de la serotonina, pueden ser útiles porque imitan a la serotonina y producen vasoconstricción.

Los triptanos deben recetarse cuando las personas con síntomas leves no responden a los analgésicos, o cuando los síntomas son de moderados a graves.

El sufijo de estos fármacos es -triptán, como sumatriptán, zolmitriptán, naratriptán o rizatriptán.

Todos ellos pueden administrarse por vía oral, pero esto puede ser poco práctico para las personas que tienen náuseas o vómitos durante el ataque.

Para estas situaciones, existen inyecciones subcutáneas o un spray nasal de sumatriptán.

Los triptanos son agonistas de los receptores de serotonina 5-HT1B y 5HT1D, por lo que impiden la liberación de péptidos vasoactivos, reducen la activación del nervio trigémino y provocan vasoconstricción.

Los efectos secundarios suelen ser leves, e incluyen dolor leve o sensación de quemazón en el lugar de la inyección, parestesia, fatiga o mareos, cuando se administran por vía oral.

Además, no solo provocan vasoconstricción en los vasos sanguíneos del cerebro, sino también en otros vasos sanguíneos, lo que puede elevar la presión arterial.

Al provocar un vasoespasmo coronario, pueden provocar un tipo de dolor en el tórax llamado angina.

Aunque es un efecto secundario poco frecuente, los triptanos están contraindicados en personas con hipertensión, arteriopatía coronaria, angina de pecho y vasculopatía periférica.

Aunque es muy infrecuente, también puede causar isquemia o infarto de miocardio, así como arritmias.

Cuando se utilizan junto con otros agonistas de los receptores de serotonina, los triptanos pueden inducir un síndrome serotoninérgico, que comprende síntomas cognitivos, como cefalea, alucinaciones o coma; síntomas somáticos, como temblores o hiperreflexia; y síntomas autónomos, como taquicardia, náuseas, diarrea, escalofríos y sudoración.

Por lo tanto, las personas que hayan recibido recientemente alcaloides del cornezuelo de centeno u otros agonistas de la serotonina no deben utilizar triptanos, al menos durante 24 horas.

A veces, los AINE o los triptanos no son eficaces para aliviar los síntomas.

En estos casos pueden utilizarse los alcaloides del cornezuelo de centeno, o simplemente "cornezuelos", que incluyen la ergotamina y la dihidroergotamina.

La ergotamina puede administrarse en comprimidos sublinguales, y la dihidroergotamina puede inyectarse o utilizarse en forma de aerosol nasal.

Los cornezuelos también son agonistas de los receptores de serotonina 5-HT.

Sin embargo, no son específicos para los receptores 5-HT1, y eso significa que tienen más efectos secundarios que los triptanos.

Por ejemplo, cuando estimulan los receptores 5HT3 en el centro del vómito del cerebro, pueden desencadenar náuseas o vómitos.

Además, igual que los triptanos, los alcaloides del cornezuelo del centeno provocan vasoconstricción y están contraindicados en personas con arteriopatía coronaria o hipertensión.

Como el cornezuelo estimula la contracción del músculo liso de la pared de los vasos sanguíneos, también estimula la contracción del músculo liso uterino, un efecto oxitócico que puede provocar un parto prematuro en las mujeres embarazadas, y causar sufrimiento fetal y aborto.

Por lo tanto, están contraindicados durante el embarazo.

Los alcaloides del cornezuelo se metabolizan en gran medida en el hígado, por eso están contraindicados en pacientes con insuficiencia hepática.

La debilidad en las piernas y mialgia en brazos y piernas son también efectos secundarios frecuentes.

Por último, cuando las personas se intoxican con alcaloides del cornezuelo se produce una situación denominada ergotismo, que se manifiesta principalmente con espasmos, crisis convulsivas, síntomas psiquiátricos y gastrointestinales, y gangrena en las manos y los pies debido a la vasoconstricción.

Los anticoagulantes, los vasodilatadores y el dextrano de bajo peso molecular son útiles para tratar estos síntomas.

Es importante señalar que todos los fármacos para el tratamiento agudo deben utilizarse con moderación.

De lo contrario, pueden provocar cefaleas por sobreuso de fármacos, o cefaleas de rebote si se utilizan de forma crónica.

Las personas que tienen múltiples episodios de migraña al año pueden beneficiarse de un tratamiento profiláctico.

Fuentes

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