Desarrollo de los linfocitos T

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Desarrollo de los linfocitos T

Adv. P/P II

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Síndrome de Prader-Willi
Síndrome de Angelman
Síndrome del cromosoma X frágil
Beckwith-Wiedemann syndrome
Síndrome de Turner
Síndrome de Klinefelter
Síndrome de cri du chat
Fibrosis quística
Fenilcetonuria (NORD)
Síndrome de Down (Trisomía 21)
Síndrome de Edwards (trisomía 18)
Síndrome de Patau (trisomía 13)
Hipercolesterolemia familiar
Atrofia muscular espinal
Síndrome de Wiskott-Aldrich
Enfermedad de Tay-Sachs (NORD)
Síndrome de Marfan
Lupus eritematoso sistémico
Enfermedad de Graves
Tiroiditis de Hashimoto
Artritis reumatoide
VIH (SIDA)
Virus de Epstein-Barr (mononucleosis infecciosa)
Cytomegalovirus
Citocinas
Introducción al sistema inmunitario
Citocinas
Sistema inmunitario innato
Sistema de complementos
Desarrollo de los linfocitos T
Desarrollo de los linfocitos B
Activación de los linfocitos T
Activación y diferenciación de los linfocitos B
Inmunidad celulomediada de los linfocitos CD4
Inmunidad celulomediada de los linfocitos citolíticos naturales y CD8
Clases de anticuerpos
Vacunas
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Hipersensibilidad de tipo II
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Enfermedad de Crohn
Cáncer colorrectal
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Diverticulosis y diverticulitis
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Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)
Enfermedad de Hirschsprung
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Cleft lip and palate
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Insuficiencia suprarrenal primaria
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Diabetic retinopathy
Trastornos de la alimentación: revisión de la patología
Bulimia nerviosa
Anorexia nerviosa
Cálculos renales
Infección de las vías urinarias inferiores
Pielonefritis aguda
Pielonefritis crónica
Glomerulonefritis postestreptocócica
Glomerulonefritis membranoproliferativa
Acute kidney injury: Clinical
Nefropatía crónica
Nefroblastoma (tumor de Wilms)
Anatomía y fisiología del aparato urinario
Filtración glomerular
Regulación del flujo sanguíneo renal
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Glomeruloesclerosis segmentaria focal (NORD)
Nefropatía membranosa
Glomerulonefritis de progresión rápida
Nefropatía por IgA (NORD)
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Hidronefrosis
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Retraso de la pubertad
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Trastornos testiculares y escrotales: revisión de la patología
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Hiperplasia prostática benigna
Enfermedad inflamatoria pélvica
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Infecciones de transmisión sexual: vaginitis y cervicitis: revisión de la patología
Virus del papiloma humano
Treponema pallidum (Sífilis)
Neisseria gonorrhoeae
Virus del herpes simple
Poxvirus (Smallpox and Molluscum contagiosum)
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Trastornos uterinos: Revisión de la patología
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Trastornos óseos: revisión patológica
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Gota y pseudogota: Revisión de la patología
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Osteomalacia y raquitismo
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Osteomielitis
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Liquen plano
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Trastornos cutáneos vesiculobullosos y descamativos: Revisión patológica
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Hipertiroidismo: revisión de patología
Hipotiroidismo: revisión de patología
Diabetes mellitus: Revisión de la patología
Síndrome de Cushing y enfermedad de Cushing: revisión de la patología
Diabetes insípida y SIADH: revisión de la patología
Quemaduras
Cáncer de piel: Revisión de la patología
Cáncer de piel
Mitosis y meiosis
Ciclo celular

Transcripción

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El sistema inmunitario es como el ejército, con dos ramas principales: la respuesta inmunitaria innata y la respuesta inmunitaria adaptativa.

La respuesta inmunitaria innata es inmediata e inespecífica, lo que significa que, aunque distinguen un invasor de una célula humana, no distinguen un invasor de otro invasor.

La respuesta inmunitaria adaptativa es muy específica para cada invasor.

Las células de la respuesta inmunitaria adaptativa tienen receptores que diferencian un patógeno de otro por sus partes únicas, llamadas antígenos.

Estos receptores pueden distinguir entre las bacterias inocuas y las potencialmente mortales.

Esta respuesta tarda de días a semanas en activarse, pero también es responsable de la memoria inmunitaria.

Las células clave de la respuesta inmunitaria adaptativa son los linfocitos (B y T) que se generan durante la linfopoyesis.

La linfopoyesis tiene tres objetivos: generar un conjunto diverso de linfocitos, cada uno con un receptor de antígeno único; deshacerse de los linfocitos que tienen receptores autorreactivos, lo que significa que se unirán al tejido sano; y permitir que los linfocitos que no son autorreactivos sigan madurando en el tejido linfoide secundario.

Normalmente, las células madre hematopoyéticas de la médula ósea maduran en una célula progenitora linfoide común, que luego se convierte en un linfocito B o T.

Para convertirse en un linfocito B, tiene que desarrollarse en un linfocito B inmaduro en la médula ósea y luego completar su maduración en un linfocito B secretor de anticuerpos, llamado célula plasmática, en los ganglios linfáticos y el bazo.

Para convertirse en un linfocito T tiene que migrar al timo y convertirse en un timocito, y completar su desarrollo hasta convertirse en un linfocito T maduro.

"B" de médula ósea (por bone marrow, en inglés) y "T" de timo.

En el desarrollo de los linfocitos T, el progenitor linfoide común sale de la médula ósea y se dirige al timo, ya que es allí donde maduran los linfocitos T en desarrollo o timocitos.

El timo es un órgano graso que se sitúa delante del corazón, y a medida que la persona envejece, el timo acumula más grasa.

Esta grasa desplaza el espacio que solía estar reservado para el desarrollo de los linfocitos T, y es una de las razones por las que la inmunidad celular disminuye con el tiempo, un proceso llamado involución del timo.

El timo tiene una corteza exterior y la médula interior.

Dentro de la médula hay células epiteliales que dan soporte a los linfocitos T en desarrollo, así como células dendríticas que presentan antígenos a los linfocitos T en desarrollo en moléculas llamadas complejos principales de histocompatibilidad o moléculas del MHC.

Esto es importante porque los linfocitos T tienen receptores que solo pueden unirse a los antígenos peptídicos si están expuestos en una molécula del MHC, que es como una bandeja.

Si el receptor del linfocito T no puede unirse a la molécula del MHC, el linfocito T no va a ser capaz de hacer su trabajo.

Así, un elemento clave del desarrollo de los linfocitos T es la formación de este receptor de linfocitos T, que está formado por dos cadenas, una cadena alfa que es como la cadena ligera de un receptor de linfocitos B, y una cadena beta que es como la cadena pesada de un receptor de linfocitos B.

Las cadenas alfa y beta están formadas por segmentos genéticos denominados V de variable, D de diversidad y J de unión (por la palabra inglesa joining).

La cadena beta contiene un segmento V, un segmento D y un segmento J; mientras que la cadena alfa solo contiene un segmento V y un segmento J.

Cada persona hereda múltiples copias de los segmentos V, D y J, y pueden reordenarse indistintamente para formar una estructura única.

Un poco como si tuviera varios pares de zapatos, pantalones y camisas y pudiera mezclarlos y combinarlos para crear un montón de conjuntos diferentes.

Para la cadena alfa, cada persona tiene entre 70 y 80 segmentos genéticos variables y 61 segmentos J de unión.

Hay más segmentos V, D y J para la cadena beta.

Así, un linfocito T puede tener una cadena beta en su receptor de linfocitos T que tenga una combinación V1-D3-J5 y una cadena alfa que sea V7-J2, y otro linfocito T puede tener una cadena beta que tenga una combinación V44-D10-J1 y una cadena alfa que sea V2-J3, lo que hace que haya receptores de linfocitos T completamente diferentes con especificidades de antígenos completamente diferentes.

Para que el receptor de linfocitos T sea plenamente funcional, el linfocito T tiene que pasar por una serie de reordenamientos genéticos con éxito, primero para la cadena beta y luego para la cadena alfa.

Y si el linfocito T falla en cualquier etapa, muere.

El desarrollo de los linfocitos T se divide en tres etapas clave en función de las moléculas clave que expresan en su superficie en un momento dado.

Estas moléculas, CD3, CD4 y CD8, se expresan además del receptor de linfocitos T.

Todos los linfocitos T expresan la molécula CD3, que forma parte del receptor de los linfocitos T, y una vez que el linfocito T está completamente maduro, expresa CD4 o CD8.

Cuando el progenitor linfoide común llega por primera vez al timo, no expresa nada en su superficie, por lo que se considera CD3-, CD4- y CD8- y se denomina célula en fase doblemente negativa o fase DN porque no tiene ni CD4 ni CD8 en este punto.

La fase DN puede desglosarse a su vez en DN1, DN2, DN3 y DN4.

A medida que la célula avanza en los pasos para crear un receptor de linfocitos T funcional, comenzará a expresar CD3 además de CD4 y CD8, todo en la misma célula.

La doble expresión de CD4 y CD8 es la razón por la que se denomina fase doblemente positiva o DP.

Una vez que la célula completa su expresión de un receptor de linfocitos T funcional, continuará expresando CD3, pero entonces regulará negativamente la expresión de CD4 o CD8 y se conocerá como linfocito T positivo único o PU.

A lo largo de todas estas etapas, el linfocito T interactúa con las células epiteliales del timo, que liberan factores de crecimiento, así como moléculas como la interleucina 7 y 2, denominadas IL-7 e IL-2 para abreviar, que hacen madurar a estas células DN1.

Empiezan a expresarse dos enzimas, Rag-1 y Rag-2, y eso significa que la célula es ahora una célula DN2.

Para empezar a formar la cadena beta, Rag-1 y Rag-2 ayudan a cortar y empalmar los segmentos D y J de ambos cromosomas, y el cromosoma que se reordene primero impedirá que el otro se reordene, un proceso llamado exclusión alélica.

Aspectos destacados

en inglés

T cells, also known as T lymphocytes are a type of lymphocyte that play a central role in cell-mediated immunity. The process of T-cell development begins with the migration of immature T-cell precursors from the bone marrow to the thymus gland, where they undergo a series of steps to become fully mature T-cells. In the thymus, T-cells are exposed to a diverse array of self-antigens and undergo positive and negative selection to ensure that only T-cells that recognize foreign antigens but not self-antigens are allowed to leave the thymus and enter the bloodstream.

During positive selection, T-cells that recognize self-antigens displayed by thymic stromal cells receive survival signals, allowing them to continue their development. During negative selection, T-cells that recognize self-antigens too strongly undergo apoptosis to prevent the development of autoimmunity. Once T-cells have successfully completed positive and negative selection, they leave the thymus and enter the bloodstream, where they travel to various organs and tissues to carry out their functions.