Sistema inmunitario innato

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El sistema inmunitario es como el ejército, con dos ramas principales: la respuesta inmunitaria innata y la respuesta inmunitaria adaptativa.

Las principales características de la respuesta inmunitaria innata son que las células son inespecíficas, lo que significa que no distinguen un invasor de otro, la respuesta es muy rápida (se produce en cuestión de minutos u horas) y no hay memoria asociada a las respuestas innatas.

En otras palabras, la respuesta innata responderá al mismo patógeno exactamente de la misma manera sin importar cuántas veces lo vea.

La respuesta inmunitaria innata incluye cosas que tal vez ni siquiera piense que forman parte del sistema inmunitario.

Cosas como las barreras químicas, como las lisozimas en las lágrimas y el pH bajo del estómago, y las barreras físicas, como el epitelio de la piel y el intestino y los cilios que recubren las vías respiratorias para mantener a los invasores fuera.

Si entra un patógeno, el sistema inmunitario entra en acción y suele empezar con los macrófagos, que son el camión de la basura del cuerpo.

Los macrófagos fagocitan las células muertas y moribundas para que el tejido no se llene de ellas y quede espacio para las células nuevas.

También fagocitan los patógenos invasores.

Puesto que los macrófagos residen en los tejidos, empiezan a reconocer a los patógenos a los pocos minutos de producirse la infección.

Los macrófagos detectan si algo es una célula hospedadora sana o un patógeno por las moléculas que la célula o el patógeno tienen en su superficie.

Esto se debe a que las células de la respuesta inmunitaria innata no distinguen un invasor de otro.

Los patógenos tienen moléculas que los seres humanos no tienen, y se llaman patrones moleculares asociados a patógenos o PMAP.

Los PMAP incluyen componentes de la pared bacteriana como los peptidoglicanos, los lipopolisacáridos o LPS y el ácido lipoteicoico, componentes de la pared fúngica como el manano y proteínas de los flagelos que pueden encontrarse en algunos parásitos y bacterias.

En el caso de los patógenos intracelulares, como los virus, los PMAP pueden incluir el ARN o el ADN vírico.

Los receptores de reconocimiento de patrones, o PRR, que son receptores que hay en varias células inmunitarias, como los macrófagos, los neutrófilos, los eosinófilos, los basófilos y los mastocitos, reconocen los PMAP.

Existen dos grupos principales de PRR: los PRR fagocíticos y los PRR de señalización.

Los PRR fagocíticos se unen a los PMAP para que un fagocito pueda absorberlos, pero no permiten que se liberen citocinas a otras células.

Esto es importante porque el macrófago puede investigar y eliminar la amenaza antes de señalar que hay un invasor.

[delete] Por lo tanto, si hay solo unos pocos patógenos, los PRR fagocíticos se activan y los fagocitos eliminan los patógenos.

Cuando un PRR de un macrófago reconoce un PMAP en una célula bacteriana, fagocita la bacteria y la atrapa en una vesícula llamada fagosoma.

A continuación, el fagosoma se fusiona con otra vesícula llamada lisosoma y forma el fagolisosoma.

En este punto, el fagocito pasa por una serie de reacciones químicas para eliminar el patógeno.

En primer lugar, el fagolisosoma contiene dos tipos de gránulos: específicos y azurófilos, que ayudan a destruir las bacterias.

Los gránulos específicos actúan primero: contienen proteasas e hidrolasas que son activas a pH neutro.

A medida que los organismos mueren, los iones de potasio e hidrógeno son arrastrados al fagolisosoma, lo que reduce el pH y permite que actúen las enzimas de los gránulos azurófilos.

Los gránulos azurófilos contienen hidrolasas, como la catepsina G, y enzimas oxidativas, como la mieloperoxidasa, que actúan mejor en un pH ácido.

En general, las enzimas de estos gránulos eliminan alrededor del 2% de los patógenos fagocitados por el macrófago.

El 98% restante de los patógenos son eliminados por un proceso conocido como estallido oxidativo o respiratorio, un proceso tan potente que destruye el fagolisosoma y también el macrófago.

Aspectos destacados

en inglés

The innate immune system is the first line of defense against invading pathogens. It's composed of a variety of cells and proteins that work together to detect and destroy harmful invaders.

The innate immune system is activated within minutes of exposure to a pathogen, and it responds rapidly and nonspecifically to any threat. Its main function is to halt the spread of infection until the adaptive immune system can come into play.