Definitions & Key takeaways

Opioid antagonists are drugs that strongly bind to opioid receptors and prevent their activation. They are used to treat opioid overdose and addiction, and can also help to reverse respiratory depression and other adverse effects of opioids. Examples include drugs like naloxone, naltrexone, methylnaltrexone, and alvimopan.

Chapters:

Introduction0:00–0:39

Los antagonistas opioides, como su nombre indica, son medicamentos que bloquean los receptores opioides. Se utilizan principalmente para revertir con urgencia los efectos secundarios de los agonistas opioides y para ayudar a las personas que se están recuperando de un trastorno por consumo de opioides.
Los opioides actúan uniéndose a los receptores de opioides del cerebro, la médula espinal y el tubo digestivo. Algunos son endógenos, es decir, producidos naturalmente por el organismo, como las endorfinas, llamadas así por "morfina endógena", debido a sus efectos similares en el organismo.
Otros son exógenos, es decir, provienen de fuera del cuerpo, como la heroína y la morfina, que provienen de la adormidera, una planta con flores que rezuma un líquido blanco lechoso.

Physiology0:39–1:51

Para entender cómo funcionan los opioides, vamos a centrarnos en una región de la médula espinal que tiene receptores opioides.
Normalmente, en ausencia de endorfinas, las fibras nociceptivas transportan las señales de dolor desde el cuerpo hasta el asta dorsal, o posterior, de la médula espinal, donde liberan neurotransmisores como el glutamato, la sustancia P y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina.
Estos neurotransmisores hacen que las señales de dolor se transmitan al cerebro a través de las vías ascendentes del dolor.
Supongamos que alguien va a jugar un partido de bádminton. El ejercicio libera endorfinas que activan los tres receptores de opioides principales situados en las neuronas, llamados receptores mu, kappa y delta.
Cuando las endorfinas u otros opioides se unen a estos receptores en los terminales presinápticos de las fibras nociceptivas, inhiben la apertura de los canales de calcio, impidiendo la afluencia de calcio y bloqueando así la liberación de neurotransmisores causantes del dolor, como el glutamato, la sustancia P y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina.
Al mismo tiempo, las endorfinas también se unen a las neuronas postsinápticas, abriendo aquí los canales de potasio, lo que provoca la hiperpolarización y la disminución de la excitabilidad de la neurona.

Pathology1:51–2:24

Estos efectos combinados reducen la transmisión de señales de dolor al cerebro. Ahora bien, los opioides también actúan sobre las vías dopaminérgica, noradrenérgica y serotoninérgica del organismo.
En la vía de recompensa del cerebro, situada en el mesencéfalo, los opioides se unen a los receptores de las neuronas inhibidoras gabérgicas, provocando una disminución de la liberación de ácido gamma-aminobutírico, también conocido como GABA.

Mechanism of action2:24–2:38

Esto, a su vez, provoca una menor inhibición de las neuronas dopaminérgicas y, por tanto, más dopamina. Este aumento de la dopamina es la razón por la que los opioides provocan sensaciones de placer o euforia.

Naloxone2:38–3:53

En cuanto a los efectos noradrenérgicos, los opioides inhiben las neuronas noradrenérgicas del cerebro, especialmente en el locus ceruleus, lo que provoca una disminución de la liberación de norepinefrina.
Esto contribuye a los efectos sedantes de los opioides. Por último, ciertos opioides activan las neuronas que liberan serotonina en la médula espinal, ayudando a reducir la transmisión del dolor.
Ahora que ya hemos explicado cómo funcionan los opioides, analizaremos algunos de sus efectos no deseados. Hay receptores opioides en todo el organismo, como en el tubo digestivo.
Por lo tanto, cuando una persona recibe una dosis de morfina, también pueden producirse efectos secundarios no deseados, como náuseas, vómitos y estreñimiento.
Otros efectos secundarios de los opioides son la constricción pupilar y el rubor. Sin embargo, el efecto secundario más peligroso es la depresión respiratoria, causada por la disminución de la actividad en la médula, la parte del cerebro que regula la respiración.

Naltrexone3:53–4:22

Esto ocurre cuando una persona sufre una sobredosis de un opioide, como la morfina, el fentanilo o la heroína. La depresión respiratoria puede ser potencialmente mortal y debe tratarse de inmediato, porque la persona puede literalmente dejar de respirar.
También hay que tener cuidado con la depresión del sistema nervioso central, que puede conducir al coma, y con problemas cardíacos como la bradicardia y otras arritmias.

Methylnaltrexone4:22–4:42

Para tratar las sobredosis de opioides, podemos utilizar un antagonista opioide como la naloxona. Por otro lado, la naltrexona es un medicamento útil como terapia de mantenimiento en el trastorno por consumo de opioides y en el trastorno por consumo de alcohol.
Otros antagonistas opioides, como la metilnaltrexona y el alvimopán, pueden ayudar a contrarrestar el estreñimiento inducido por opioides.

Memory palace4:42–6:01

Todos estos fármacos se unen fuertemente a los receptores de opioides sin activarlos. Dado que la naloxona tiene mayor afinidad por los receptores opioides que los agonistas opioides como la morfina, el fentanilo y la heroína, desplaza al agonista del receptor y no permite que se fije otro.
La naloxona atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica y tiene un inicio de acción rápido y una duración de acción corta, de 1 a 2 horas.
Cuando se administra por vía intravenosa o intranasal, puede revertir los efectos centrales de los opioides en cuestión de minutos, lo que puede salvar la vida de una persona.
Otro uso potencial de la naloxona es detectar cuándo una persona es físicamente dependiente de los opioides. Aunque no es lo habitual, a veces puede ser útil antes de empezar a tomar un medicamento de acción prolongada como la naltrexona para ayudar a controlar el trastorno por consumo de opioides.
La idea es que el paciente reciba naloxona bajo supervisión médica, para ver si se producen síntomas de abstinencia antes de empezar con la naltrexona de acción prolongada.
Si un individuo ha desarrollado una dependencia física a los opioides, la administración de naloxona provocará la aparición de síntomas de abstinencia, como sudoración, dilatación pupilar, rinorrea, náuseas, vómitos o diarrea, estado de ánimo disfórico, mialgias y bostezos.

Review6:01–6:30

En este caso, el uso de naltrexona debe retrasarse hasta que el individuo haya estado libre de opioides durante un periodo de tiempo suficiente, proporcionándole mientras tanto cuidados de apoyo para controlar los síntomas de abstinencia.
La naltrexona también es un antagonista opioide de acción central como la naloxona, pero tiene una duración de acción mucho mayor, de 24 a 48 horas.

Mind map6:30–9:36

Esto hace que sea útil para prevenir recaídas en personas que se han recuperado recientemente de un trastorno de abuso de opioides, porque ya no tienen la sensación de euforia, aunque intenten volver a consumirlos.
Ahora bien, dado que el alcohol puede hacer que la gente se sienta bien al desencadenar la liberación de opioides endógenos, como las endorfinas, la naltrexona también puede ser útil para las personas que se están recuperando de un trastorno por consumo de alcohol a través del mismo mecanismo.
El último grupo de antagonistas opioides incluye la metilnaltrexona y el alvimopán, que no pueden atravesar la barrera hematoencefálica y, por lo tanto, se dice que son de acción periférica.
Esto significa que no pueden utilizarse para revertir los efectos centrales de los opioides, como la depresión respiratoria, pero son útiles para tratar síntomas gastrointestinales, como el estreñimiento causado por los analgésicos opioides.
El alvimopán es especialmente útil para tratar el íleo postoperatorio, en el que hay una disminución de la motilidad gastrointestinal que empeora con el consumo de opioides.
La metilnaltrexona se utiliza habitualmente para tratar el estreñimiento inducido por opioides en personas en tratamiento crónico con opioides.
Veamos una regla nemotécnica sencilla y amena que ayudará a memorizar estos datos de farmacología. Como muchos de estos fármacos llevan "nal", vamos a utilizar un salón de uñas (en inglés: nail salon).
En el lado derecho del salón guardamos los fármacos que pueden atravesar la barrera hematoencefálica, así que vamos a poner aquí un televisor que muestre el cerebro.
Mientras estamos viendo este programa, aparece una clienta que lleva un candado gigante alrededor del cuello para la naloxona.
Está conectada a un respirador para recordar que se utiliza para tratar la depresión respiratoria y los otros efectos secundarios de la sobredosis de opioides.
Es más bien bajita, para que recuerde que es de acción corta. Esperando con ella, hay una señora muy alta en chándal, por la naltrexona de larga duración.
Está adoptando un estilo de vida más activo físicamente mientras se recupera de un trastorno por consumo de sustancias, como puede verse por una botella de alcohol y una aguja en una papelera a su lado.
Esto le ayudará a recordar que la naltrexona se utiliza para ayudar a las personas a no volver a consumir sustancias en el futuro.
En el lado izquierdo de la habitación están los fármacos que no atraviesan la barrera hematoencefálica. El televisor de este lado muestra el intestino para recordar que se utiliza para los efectos secundarios gastrointestinales causados por los analgésicos opioides.
Aquí está la prima de la naloxona, la metilnaloxona, que lleva una camiseta friki que dice "Amo las matemáticas". Su marido es un imitador de Elvis por el alvimopán, y está deprimido porque tiene que ir al salón de uñas.
Y ahora, un resumen rápido: los antagonistas de los opioides son fármacos que se unen fuertemente a los receptores de opioides e impiden su activación.
La naloxona se utiliza para tratar la depresión respiratoria causada por la sobredosis de opioides y para detectar si una persona es dependiente de los mismos.
La naltrexona se utiliza para ayudar a las personas que se recuperan de trastornos por consumo de opioides o alcohol a mantener la abstinencia.
Por último, la metilnaltrexona y el alvimopán se utilizan para tratar los efectos secundarios gastrointestinales, como el estreñimiento, causados por los analgésicos opioides.