Antagonistas de los opioides
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Antagonistas de los opioides
Sistema nervioso y sentidos especiales
Anestésicos y bloqueantes neuromusculares
Anticonvulsivos
Antiespasmódicos
Medicamentos para el sistema nervioso autónomo
Fármacos para la migraña
Medicamentos para las enfermedades neurodegenerativas
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Revisores de contenido
Los antagonistas opioides, como su nombre indica, son medicamentos que bloquean los receptores opioides. Se utilizan principalmente para revertir con urgencia los efectos secundarios de los agonistas opioides y para ayudar a las personas que se están recuperando de un trastorno por consumo de opioides.
Los opioides actúan uniéndose a los receptores de opioides del cerebro, la médula espinal y el tubo digestivo. Algunos son endógenos, es decir, producidos naturalmente por el organismo, como las endorfinas, llamadas así por "morfina endógena", debido a sus efectos similares en el organismo. Otros son exógenos, es decir, provienen de fuera del cuerpo, como la heroína y la morfina, que provienen de la adormidera, una planta con flores que rezuma un líquido blanco lechoso.
Para entender cómo funcionan los opioides, vamos a centrarnos en una región de la médula espinal que tiene receptores opioides. Normalmente, en ausencia de endorfinas, las fibras nociceptivas transportan las señales de dolor desde el cuerpo hasta el asta dorsal, o posterior, de la médula espinal, donde liberan neurotransmisores como el glutamato, la sustancia P y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina. Estos neurotransmisores hacen que las señales de dolor se transmitan al cerebro a través de las vías ascendentes del dolor.
Supongamos que alguien va a jugar un partido de bádminton. El ejercicio libera endorfinas que activan los tres receptores de opioides principales situados en las neuronas, llamados receptores mu, kappa y delta. Cuando las endorfinas u otros opioides se unen a estos receptores en los terminales presinápticos de las fibras nociceptivas, inhiben la apertura de los canales de calcio, impidiendo la afluencia de calcio y bloqueando así la liberación de neurotransmisores causantes del dolor, como el glutamato, la sustancia P y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina. Al mismo tiempo, las endorfinas también se unen a las neuronas postsinápticas, abriendo aquí los canales de potasio, lo que provoca la hiperpolarización y la disminución de la excitabilidad de la neurona. Estos efectos combinados reducen la transmisión de señales de dolor al cerebro.
Ahora bien, los opioides también actúan sobre las vías dopaminérgica, noradrenérgica y serotoninérgica del organismo.
En la vía de recompensa del cerebro, situada en el mesencéfalo, los opioides se unen a los receptores de las neuronas inhibidoras gabérgicas, provocando una disminución de la liberación de ácido gamma-aminobutírico, también conocido como GABA. Esto, a su vez, provoca una menor inhibición de las neuronas dopaminérgicas y, por tanto, más dopamina. Este aumento de la dopamina es la razón por la que los opioides provocan sensaciones de placer o euforia.
En cuanto a los efectos noradrenérgicos, los opioides inhiben las neuronas noradrenérgicas del cerebro, especialmente en el locus ceruleus, lo que provoca una disminución de la liberación de norepinefrina. Esto contribuye a los efectos sedantes de los opioides.
Por último, ciertos opioides activan las neuronas que liberan serotonina en la médula espinal, ayudando a reducir la transmisión del dolor.
Ahora que ya hemos explicado cómo funcionan los opioides, analizaremos algunos de sus efectos no deseados. Hay receptores opioides en todo el organismo, como en el tubo digestivo. Por lo tanto, cuando una persona recibe una dosis de morfina, también pueden producirse efectos secundarios no deseados, como náuseas, vómitos y estreñimiento.
Otros efectos secundarios de los opioides son la constricción pupilar y el rubor.
Sin embargo, el efecto secundario más peligroso es la depresión respiratoria, causada por la disminución de la actividad en la médula, la parte del cerebro que regula la respiración. Esto ocurre cuando una persona sufre una sobredosis de un opioide, como la morfina, el fentanilo o la heroína.
La depresión respiratoria puede ser potencialmente mortal y debe tratarse de inmediato, porque la persona puede literalmente dejar de respirar.
También hay que tener cuidado con la depresión del sistema nervioso central, que puede conducir al coma, y con problemas cardíacos como la bradicardia y otras arritmias.
Para tratar las sobredosis de opioides, podemos utilizar un antagonista opioide como la naloxona. Por otro lado, la naltrexona es un medicamento útil como terapia de mantenimiento en el trastorno por consumo de opioides y en el trastorno por consumo de alcohol. Otros antagonistas opioides, como la metilnaltrexona y el alvimopán, pueden ayudar a contrarrestar el estreñimiento inducido por opioides. Todos estos fármacos se unen fuertemente a los receptores de opioides sin activarlos.
Dado que la naloxona tiene mayor afinidad por los receptores opioides que los agonistas opioides como la morfina, el fentanilo y la heroína, desplaza al agonista del receptor y no permite que se fije otro. La naloxona atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica y tiene un inicio de acción rápido y una duración de acción corta, de 1 a 2 horas.
Cuando se administra por vía intravenosa o intranasal, puede revertir los efectos centrales de los opioides en cuestión de minutos, lo que puede salvar la vida de una persona.
Otro uso potencial de la naloxona es detectar cuándo una persona es físicamente dependiente de los opioides. Aunque no es lo habitual, a veces puede ser útil antes de empezar a tomar un medicamento de acción prolongada como la naltrexona para ayudar a controlar el trastorno por consumo de opioides.
Aspectos destacados
en inglés
Opioid antagonists are drugs that strongly bind to opioid receptors and prevent their activation. They are used to treat opioid overdose and addiction, and can also help to reverse respiratory depression and other adverse effects of opioids. Examples include drugs like naloxone, naltrexone, methylnaltrexone, and alvimopan.
Fuentes
- "Katzung & Trevor's Pharmacology Examination and Board Review,12th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Rang and Dale's Pharmacology" Elsevier (2019)
- "Goodman and Gilman's The Pharmacological Basis of Therapeutics, 13th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2017)
- "Naloxone treatment in opioid addiction: the risks and benefits" Expert Opin Drug Saf (2007)
- "Methylnaltrexone" Drugs (2010)
- "Naltrexone: A Pan-Addiction Treatment?" CNS Drugs (2016)
- "Approach to buprenorphine use for opioid withdrawal treatment in the emergency setting" The American Journal of Emergency Medicine (2019)