Taponamiento cardíaco: ciencias clínicas
Introduction0:00–1:04
El taponamiento cardíaco es una afección potencialmente mortal caracterizada por la acumulación excesiva de líquido en el saco pericárdico.
El exceso de líquido ejerce presión sobre el corazón y disminuye el llenado de las cavidades cardíacas, reduciendo finalmente el gasto cardíaco.
Los pacientes con taponamiento cardiaco suelen ser hemodinámicamente inestables y pueden desarrollar rápidamente colapso cardiovascular y parada cardiaca, por lo que requieren un reconocimiento y tratamiento rápidos con drenaje urgente del líquido pericárdico para restablecer el gasto cardiaco.
El taponamiento cardíaco puede producirse debido a una hemorragia, también conocida como hemopericardio, que suele aparecer como resultado de un traumatismo torácico, una disección aórtica, una rotura de la pared libre del ventrículo izquierdo o de forma iatrogénica como resultado de una intervención médica.
El taponamiento cardíaco también puede producirse debido a una pericarditis con derrame-constrictiva, a menudo como resultado de una infección, uremia o neoplasia.Ahora bien, si una persona presenta signos o síntomas de taponamiento cardíaco, primero debe realizar una evaluación ABCDE.
Unstable patient1:04–3:07
Estas personas suelen estar inestables, por lo que hay que estabilizar inmediatamente sus vías respiratorias, su respiración y su circulación.
A continuación, obtenga acceso intravenoso, monitorice continuamente los signos vitales y cardiacos del paciente y suminístrele oxígeno suplementario si es necesario.Información clínica para recordar: El taponamiento cardíaco se asocia a una disminución del llenado cardíaco que puede provocar un shock obstructivo.
Por lo tanto, hay que tener cuidado con la administración de líquidos intravenosos, ya que un exceso de líquido podría aumentar la precarga cardiaca.
En el contexto de un taponamiento cardíaco, en el que el llenado cardíaco ya está alterado, un aumento de la precarga puede precipitar un colapso cardiovascular.
Del mismo modo, la ventilación mecánica puede aumentar la presión intratorácica, provocando un mayor deterioro del retorno venoso y del gasto cardíaco.
Por lo tanto, es mejor evitarla o retrasarla siempre que sea posible.A continuación, debe obtener un historial y un examen físico dirigidos.
Los antecedentes suelen incluir dolor torácico y dificultad respiratoria. El examen físico puede mostrar taquicardia.
Un hallazgo clásico es la tríada de Beck, que consiste en hipotensión, ruidos cardíacos apagados y distensión venosa yugular, o DVY.
También puede observar el signo de Kussmaul, en el que la DBY empeora durante la inspiración debido a un aumento de la presión venosa yugular.
Por último, algunos pacientes pueden presentar pulso paradójico, que es una caída de la presión arterial sistólica de 10 mmHg o más durante la inspiración.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el pulso paradójico puede estar ausente en pacientes con comunicación interauricular, regurgitación aórtica, presiones diastólicas elevadas o hipertensión pulmonar.
Si su paciente presenta estos signos y síntomas, debería sospechar un taponamiento cardíaco. A continuación, pida un ECG de 12 derivaciones, una radiografía de tórax y un ecocardiograma portátil.
Cardiac tamponade3:07–4:20
El ECG suele mostrar taquicardia sinusal, y también puede observarse una disminución de la amplitud del QRS. En los casos graves, puede observarse alternancia eléctrica, que es una variación latido a latido en la amplitud del QRS que se produce cuando el corazón oscila hacia delante y hacia atrás dentro del espacio pericárdico agrandado, variando la distancia relativa desde las derivaciones del ECG en la pared torácica anterior hasta el corazón.
La radiografía de tórax suele mostrar el signo de la botella de agua, que es un agrandamiento de la silueta cardiaca en forma de botella de agua.
Por último, el ecocardiograma revela derrame pericárdico, colapso de la aurícula derecha durante la sístole ventricular, colapso del ventrículo derecho durante la diástole ventricular y dilatación de la vena cava inferior.
Todos estos hallazgos ayudan a confirmar el diagnóstico de taponamiento cardíaco.Ahora que ha confirmado su diagnóstico, proceda a una pericardiocentesis percutánea urgente para aliviar la presión pericárdica.
Percutaneous pericardiocentesis4:20–5:19
Idealmente, para obtener resultados óptimos, la pericardiocentesis percutánea se realiza bajo control ecográfico. Si no se dispone de ecografía, la pericardiocentesis puede realizarse mediante un abordaje ciego.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que existe un mayor riesgo de complicaciones, como neumotórax y perforación miocárdica.
El procedimiento consiste en insertar una aguja a través de la pared torácica hasta el espacio pericárdico para drenar el exceso de líquido.
Incluso la eliminación de unos pocos mililitros de líquido puede mejorar la función cardiaca. Una vez aspirado el líquido pericárdico, puede dejarse colocado un catéter para permitir un mayor drenaje y evitar la reacumulación del derrame.
Además, asegúrese de recoger una muestra de líquido pericárdico para su evaluación visual y análisis de laboratorio. Ahora que se ha descomprimido el pericardio, realice una evaluación visual del líquido recogido para detectar la presencia de sangre.
Si el líquido pericárdico es muy sanguinolento, se trata de un hemopericardio El siguiente paso consiste en revisar la historia clínica y los resultados de la exploración física para determinar la causa subyacente.
Hemopericardium5:19–7:24
La historia clínica puede revelar traumatismos previos en la pared torácica, como un traumatismo cerrado provocado por un accidente de tráfico.
En el examen físico, podría ver una herida abierta en el pecho, como una puñalada, o un tórax inestable. Si este es el caso, el hemopericardio probablemente fue causado por el traumatismo torácico, por lo que debe consultar al equipo quirúrgico.Por otro lado, si su paciente presenta dolor torácico agudo tipo desgarro y en la exploración física observa pulsos periféricos débiles, sospeche una disección aórtica y consulte al equipo quirúrgico.Supongamos que su paciente tiene antecedentes de infarto de miocardio reciente y que la exploración física revela un nuevo soplo holosistólico.
En este caso, sospeche una rotura de la pared libre del ventrículo izquierdo y, de nuevo, consulte al equipo quirúrgico.Por último, si el paciente se ha sometido recientemente a una intervención cardiaca, como la colocación de un marcapasos o una angioplastia coronaria, sospeche que se trata de un hemopericardio iatrogénico y, de nuevo, consulte al equipo quirúrgico.Información clínica para recordar: Durante la angioplastia coronaria, se infla un balón en la luz de la arteria coronaria para desplazar una placa obstructiva, que puede provocar la rotura de una arteria coronaria.
Asimismo, dado que los cables de los marcapasos suelen colocarse directamente en el miocardio ventricular, suponen un riesgo de perforación miocárdica si el cable se coloca demasiado profundo.
En ambos casos, la sangre puede entrar en el saco pericárdico y provocar un taponamiento cardíaco.Volvamos a la evaluación visual y comentemos las situaciones en las que el líquido pericárdico no es claramente sanguinolento.
En este caso, diagnostique pericarditis con derrame-constrictiva y envíe el líquido al laboratorio para citología y cultivo.En primer lugar, digamos que su paciente refiere fiebre y escalofríos; el líquido pericárdico aparece turbio o purulento; y la citología revela un recuento elevado de leucocitos.
Effusive-constrictive pericarditis7:24–10:15
En este caso, debe sospecharse una infección e iniciar antibióticos empíricos contra los agentes bacterianos más comunes, incluidos Streptococcus pneumoniae y Staphylococcus aureus.A continuación, evalúe los resultados del cultivo.
Si se identifica el agente patógeno, diagnostique pericarditis bacteriana, por lo que no olvide adaptar los antibióticos en función de los resultados e iniciar el tratamiento del paciente con antiinflamatorios, como AINE y colchicina.
Sin embargo, lo más habitual es que los resultados sean negativos, por lo que debe sospechar de una pericarditis vírica, que puede estar causada principalmente por los virus Coxsackie, VIH y gripe.
En este caso, basta con que el paciente empiece a tomar antiinflamatorios, como AINE y colchicina. A continuación, digamos que su paciente padece una enfermedad renal terminal o ERT, y ha faltado a la diálisis.
En este caso, el examen físico podría revelar un aspecto escarchado o aterciopelado de su piel; y el líquido pericárdico podría mostrar células mononucleares en la citología.
Estos hallazgos son altamente sugestivos de pericarditis urémica, que podría requerir hemodiálisis urgente para eliminar el exceso de urea de su sangre.
Por último, su paciente puede referir antecedentes de una neoplasia maligna conocida, normalmente cáncer de pulmón, o una pérdida de peso involuntaria.
Si la citología revela células malignas, se puede diagnosticar malignidad. El siguiente paso es realizar un estudio para identificar el origen primario de la neoplasia si no se conoce.
Considere también la posibilidad de consultar al equipo quirúrgico. Información clínica: Las afecciones autoinmunitarias, como el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide y el síndrome de Sjogren, también pueden causar pericarditis efusivo-constrictiva y provocar taponamiento cardíaco.
Tras la estabilización, el tratamiento se centra en controlar la enfermedad subyacente. Los casos recurrentes pueden requerir un tratamiento más específico y una consulta quirúrgica para pericardiectomía.
Como breve resumen: El taponamiento cardíaco es una afección potencialmente mortal caracterizada por la acumulación excesiva de líquido en el espacio pericárdico.
Estos pacientes son inestables y requieren un tratamiento urgente, seguido de anamnesis y exploración física, ECG, RxT y ecocardiograma.
Una vez diagnosticado el taponamiento cardiaco, realice una pericardiocentesis percutánea urgente y evalúe el líquido pericárdico.
Si el líquido es muy sanguinolento, se trata de hemopericardio, que requiere consulta quirúrgica. Por otro lado, si el líquido pericárdico no presenta sangre, se debe diagnosticar pericarditis efusivo-constrictiva y enviar el líquido al laboratorio para citología y cultivo.
Review10:15–11:08
Si sospecha una infección, empiece con antibióticos empíricos hasta que obtenga los resultados del cultivo que le ayuden a adaptar o reducir los antibióticos.
Los pacientes con ERT que no se someten a diálisis pueden desarrollar pericarditis urémica, que puede requerir hemodiálisis urgente.
Por último, si el análisis del líquido pericárdico revela células malignas, habrá que buscar la neoplasia primaria y considerar la consulta quirúrgica.**NEWLINE *
- "Management of Acute and Recurrent Pericarditis: JACC State-of-the-Art Review" J Am Coll Cardiol (2020)
- "2015 ESC Guidelines for the diagnosis and management of pericardial diseases: The Task Force for the Diagnosis and Management of Pericardial Diseases of the European Society of Cardiology (ESC)Endorsed by: The European Association for Cardio-Thoracic Surgery (EACTS)" Eur Heart J (2015)
- "2015 ESC Guidelines for the diagnosis and management of pericardial diseases: The Task Force for the Diagnosis and Management of Pericardial Diseases of the European Society of Cardiology (ESC)Endorsed by: The European Association for Cardio-Thoracic Surgery (EACTS)" Circulation (2006)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, 21e. " McGraw Hill (2022)
Aún no hay notas para este video
Intenta agregar una nota a continuación