Anatomía del diencéfalo

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El sistema nervioso central está formado por el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico, que continúa en la parte inferior con la médula espinal. El encéfalo está constituido por dos hemisferios cerebrales, que tienen una corteza cerebral externa compuesta por núcleos que forman la sustancia gris y, más profundamente, la sustancia blanca formada por axones.

En el interior de la sustancia blanca se encuentran los ganglios basales, o núcleos basales. Al retirarlos, se descubre una parte del encéfalo oculta entre los hemisferios, llamada diencéfalo. Juntos, el cerebro y el diencéfalo forman el cerebro anterior o prosencéfalo. El diencéfalo conecta el cerebro en su parte superior con el mesencéfalo del tronco encefálico en la inferior.

En un corte mediosagital a través del encéfalo puede verse la cavidad del tercer ventrículo y el diencéfalo a su alrededor. Las dos partes principales del diencéfalo son el tálamo, que se encuentra más dorsalmente, y el hipotálamo, en posición más ventral.

En realidad, hay dos tálamos, uno a cada lado, que flanquean la cara lateral del espacio creado por el tercer ventrículo. Entre el tálamo izquierdo y el derecho se extiende un puente de sustancia gris que los une, llamado adhesión o conexión intertalámica. El hipotálamo forma la parte inferior de la pared lateral y el suelo del tercer ventrículo. Entre el tálamo y el hipotálamo se sitúa el surco hipotalámico, que los separa. El diencéfalo contiene también dos glándulas endocrinas: el lóbulo posterior de la hipófisis, debajo del hipotálamo, y la glándula pineal, cerca del extremo caudal del tálamo.

Analicemos primero el tálamo, una estructura en forma ovoidal hecha de sustancia gris que contiene cuerpos celulares neuronales. El tálamo está conectado con casi todas las partes del sistema nervioso central, como el tronco encefálico y la corteza cerebral, lo que le permite influir en muchos procesos diferentes del encéfalo. De hecho, el tálamo forma parte de casi todas las vías sensitivas, en las que sirve como una importante estación de retransmisión que recoge, combina y procesa la información aferente antes de reenviarla a la corteza cerebral.

De este modo, el tálamo puede reconocer que tenemos un objeto caliente en las manos, pero sin la corteza no puede procesar información más detallada, como la forma y el peso del objeto, o compararlo con experiencias anteriores. La única vía sensitiva que no pasa por el tálamo es el sistema olfativo, que nos permite oler.

El tálamo interviene en la modulación del movimiento a través de sus conexiones con los ganglios basales, el cerebelo y el lóbulo frontal. También puede influir en los comportamientos motivados a través de las conexiones entre el hipotálamo y el lóbulo frontal. El tálamo puede incluso alterar los niveles de conciencia al comunicarse con la formación reticular del tronco encefálico. Es una entidad multitarea.

Para entender mejor su relación con las estructuras adyacentes, estudiaremos un corte transversal del encéfalo. Medial al tálamo está la pared lateral del tercer ventrículo. Anterior al tálamo se encuentra el agujero interventricular, o agujero de Monro, a través del cual el líquido cefalorraquídeo, o LCR, fluye desde los ventrículos laterales hasta el tercer ventrículo. Lateralmente al tálamo se sitúa la extremidad posterior de la cápsula interna, mientras que la parte posterior del tálamo, llamada pulvinar, no se encuentra cubierta por otras estructuras y puede verse superior a la cara posterior del mesencéfalo.

Cambiaremos ahora a un corte coronal del encéfalo. En este caso puede verse que la superficie dorsal del tálamo está libre, asentada bajo el ventrículo lateral y el trígono cerebral, mientras que ventralmente se encuentra el tegmento del mesencéfalo. Al igual que en el plano transversal, el tercer ventrículo se sitúa medialmente y la cápsula interna está en posición lateral.

Cambiando al plano sagital, una vez más, dentro del tercer ventrículo puede verse la superficie medial del tálamo y la adhesión intertalámica que surge de él.

Extraigamos el tálamo y ampliemos su superficie superior. La primera estructura que aparece es la lámina medular interna, una capa de sustancia blanca que se parece a la letra Y y divide el tálamo en tres partes: medial, lateral y anterior. La sustancia gris de cada parte contiene los distintos núcleos talámicos.

Algunos de los núcleos más importantes de la parte lateral son el ventral posterolateral, el ventral posteromedial y el ventral lateral. El núcleo posterolateral ventral (PLV) recibe información del lemnisco medial y de la vía espinotalámica, y se proyecta a la corteza somatosensitiva primaria. Para recordar fácilmente las sensaciones que transmite este núcleo puede recordarse que, en PLV, la P de posterior corresponde a presión, propiocepción y dolor; la L de lateral se asocia al tacto ligero, y la V de ventral representa la vibración; solo hay que añadir la temperatura.

El núcleo posteromedial ventral (PMV) recibe información de las vías trigeminal y gustativa, y se proyecta también a la corteza somatosensitiva primaria. Para recordar las sensaciones que transmite este núcleo, puede utilizarse la regla mnemotécnica siguiente. El maquillaje se aplica en la cara. La M de maquillaje se refiere al núcleo posteromedial ventral, mientras que la alusión a la cara nos recuerda las somatosensaciones de la cara y del gusto.

El núcleo lateral ventral recibe información del cerebelo y de los ganglios basales, y se proyecta a las regiones motoras y premotoras de la corteza cerebral. Este núcleo transmite información motora y puede influir en los movimientos.

Los dos últimos núcleos son los cuerpos geniculados medial y lateral. El cuerpo geniculado medial es una pequeña protuberancia bajo el extremo posterior del pulvinar. Recibe información del colículo inferior a través del braquial inferior y del complejo olivar superior, y después se proyecta a la corteza auditiva del lóbulo temporal. Para recordar que interviene en la audición, se puede decir que la M de medial significa música.

Lateralmente al cuerpo geniculado medial se distingue otra pequeña protuberancia llamada cuerpo geniculado lateral. Recibe información de la retina, a través del nervio óptico, el quiasma óptico y el tracto óptico, y luego se proyecta a la corteza visual primaria del lóbulo occipital a través de la radiación óptica. Para recordar que transmite información visual, se puede decir que la L de lateral significa luz.

A continuación, haremos una pequeña pausa para ver si puede identificar los principales núcleos del tálamo.

Cambiemos de tercio y analicemos más de cerca el hipotálamo. Aunque pequeño, el hipotálamo es como el maestro del encéfalo, ya que regula la homeostasis, o estado del cuerpo en el que las condiciones son óptimas para que los procesos internos funcionen correctamente. El hipotálamo lo consigue recibiendo diversas entradas, como aferentes viscerales o somáticas, información relacionada con los sentidos especiales, así como entradas de la corteza cerebral y del sistema límbico.

A través de las conexiones neuronales, sanguíneas y del LCR, el hipotálamo puede regular una serie de procesos, que pueden recordarse con la regla nemotécnica TAN HATS (no traducible): la sed (Thirst) y la ingesta de agua; los órganos endocrinos y la secreción hormonal de la hipófisis, formada por la adenohipófisis (adenohypophysis) y la neurohipófisis (neuropypophysis); el hambre y la ingesta de alimentos (hunger and food intake); el sistema nervioso autónomo (autonomic nervous system); la temperatura (temperature); y el impulso sexual y la expresión emocional (sexual drive and emotional expression).

Ahora bien, al igual que el tálamo, el hipotálamo tiene muchos núcleos que cumplen diferentes funciones. Dos de ellos, los núcleos lateral y ventromedial, controlan el apetito. En concreto, el núcleo lateral actúa como centro del hambre, aumentando el apetito y la ingesta de alimentos; para recordarlo, piense en una deliciosa ración de sopa de lentejas (por la L, de lateral). El núcleo ventromedial, por su parte, sirve como centro de saciedad, disminuyendo el apetito y la ingesta de alimentos. Así que puede pensar en un voluptuoso modelo para recordarlo mejor.

Los dos siguientes núcleos, llamados anterior y posterior, controlan la temperatura del cuerpo. El núcleo anterior sirve como centro de enfriamiento y utiliza el sistema parasimpático para disminuir la temperatura corporal, produciendo sudor y dilatando los vasos sanguíneos de la piel. ¡Piense en la AC (CA - en inglés: Anterior nucleus = Cooling center)! El núcleo posterior, por otro lado, sirve como centro de calentamiento que utiliza el sistema simpático para aumentar la temperatura mediante la constricción de los vasos sanguíneos de la piel, disminuyendo así la producción de sudor y provocando escalofríos. Para recordarlo, sirva la imagen de una olla a presión.

También está el núcleo supraquiasmático, que recibe información de la retina sobre la presencia o ausencia de luz y utiliza la información para regular numerosos ritmos biológicos circadianos, como el ciclo de sueño-vigilia. Por lo tanto, puede recordarse el núcleo supraquiasmático como el núcleo sensible al Sol.

Fuentes

  1. "Human Anatomy & Physiology, 11th edition" Pearson (2018)
  2. "Costanzo Physiology, 7th edition" Elsevier (2021)
  3. "Dalley/Moore’s clinically oriented anatomy 9th ed" LWW (2022)
  4. "First Aid for the USMLE Step 1 2023, Thirty Third Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2023)
  5. "Snell’s Clinical Neuroanatomy, 8th edition" LWW (2018)
  6. "In and around the pineal gland: a neuroimaging review" Clin Radiol (2022)
  7. "The brain: functional divisions" Anaesthesia & Intensive Care Medicine (2023)
  8. "MRI-Visible Anatomy of the Basal Ganglia and Thalamus" Neuroimaging Clin N Am (2022)
  9. "Arterial Supply of the Thalamus: A Comprehensive Review" World Neurosurg (2020)
  10. "The structural and functional importance of the thalamus in migraine processes with and without aura. A literature review" Translational Research in Anatomy (2021)