Nefropatía por IgA (NORD)
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La IgA es una clase de inmunoglobulina, o anticuerpo, y nefropatía significa enfermedad renal.
La nefropatía por IgA, a veces conocida como enfermedad de Berger, es la forma más frecuente de nefropatía en todo el mundo, y se produce cuando se forma una IgA anómala y se deposita en los riñones, causando daños renales.
La IgA es el principal anticuerpo que se encuentra en la leche materna, las lágrimas, la saliva y las secreciones mucosas del sistema respiratorio, el tubo digestivo y el aparato urogenital.
A diferencia de otros anticuerpos, la IgA puede ser secretada en pares o en una forma dimérica llamada IgA secretora, que es literalmente dos anticuerpos IgA unidos.
Estar unidos ayuda a ambos anticuerpos a evitar la degradación por las enzimas proteolíticas en entornos difíciles como el intestino.
La IgA se presenta en subclases: IgA1 e IgA2.
La IgA1 se encuentra principalmente en el suero mientras que la IgA2 suele encontrarse en las secreciones mucosas, normalmente en su forma dimérica.
La región de bisagra de la cadena pesada de la IgA1 (la parte que da al anticuerpo un poco de flexibilidad para unirse a múltiples antígenos sin desprenderse) está formada por una cadena de aminoácidos.
Entre ellos se encuentran residuos de serina y treonina que están glucosilados con un enlace de O, lo que significa que tienen una molécula de azúcar, concretamente galactosa, unida a su oxígeno.
Estos anticuerpos IgA1 glucosilados son identificados por el organismo y degradados cuando se acumulan en exceso.
Sin embargo, en la nefropatía por IgA hay una glucosilación anómala de estos residuos de serina y treonina, por lo que son deficientes en galactosa.
Estas IgA1 deficientes en galactosa no son identificadas por el organismo y, por lo tanto, no se degradan, lo que permite que simplemente se acumulen en el cuerpo.
Además, se cree que estos anticuerpos IgA1 deficientes en galactosa son lo suficientemente diferentes de los anticuerpos IgA1 normales como para que el organismo deje de reconocerlos como propios.
En respuesta, el organismo genera anticuerpos IgG que se dirigen a los residuos anómalamente glucosilados.
Y estos se conocen como anticuerpos IgG antiglicanos.
Cuando estos anticuerpos IgG antiglicanos se unen a la IgA1 anómala, se forman complejos inmunitarios.
Estos inmunocomplejos pueden viajar por el torrente sanguíneo donde quedan atrapados en lugares de filtración, como el riñón.
Por lo tanto, la nefropatía por IgA es un trastorno de hipersensibilidad de tipo III, lo que significa que la patología y la inflamación se producirán en el lugar donde se depositan los inmunocomplejos, no donde se forman.
Los inmunocomplejos se depositan específicamente en el mesangio, que es el tejido de la cápsula de Bowman que ofrece soporte estructural a los capilares glomerulares.