Glomerulonefritis membranoproliferativa
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Glomerulonefritis membranoproliferativa
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Revisión de la patología renal y del sistema urinario
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La glomerulonefritis membranoproliferativa, o GNMP, es una nefropatía desencadenada por depósitos inmunitarios que acaban en las paredes del glomérulo, que son los mechones de capilares donde se filtra la sangre.
Estos depósitos producen inflamación y cambios estructurales en el glomérulo, que provocan una disminución de la función renal, que suele presentarse como un síndrome nefrótico.
¿Qué es el síndrome nefrótico? Normalmente, el glomérulo solo permite que las moléculas pequeñas, como el sodio y el agua, pasen de la sangre a la nefrona del riñón, desde donde llegan a la orina.
Pero en los síndromes nefróticos, los glomérulos están dañados y se vuelven más permeables, por lo que empiezan a dejar que las proteínas plasmáticas pasen de la sangre a la nefrona y luego a la orina, lo que provoca proteinuria, normalmente superior a 3,5 gramos al día.
Una proteína importante de la sangre es la albúmina, y cuando esta empieza a salir de la sangre se produce hipoalbuminemia, es decir, concentración baja de albúmina en la sangre.
Si hay menos proteínas en la sangre, la presión oncótica disminuye, lo que reduce la presión osmótica global, por lo que sale agua de los vasos sanguíneos hacia los tejidos, lo que se denomina edema.
Se cree que, debido a la pérdida de albúmina o a la pérdida de una o varias proteínas que inhiben la síntesis de lípidos, o grasas, aumentan las concentraciones sanguíneas de lípidos, lo que se denomina hiperlipidemia.
Igual que las proteínas, estos lípidos también pueden llegar a la orina y producir lipiduria.
Estas son las características del síndrome nefrótico: proteinuria, hipoalbuminemia, edema, hiperlipidemia y lipiduria.
La glomerulonefritis membranoproliferativa es un tipo de síndrome nefrótico.
¿Por qué los glomérulos dejan pasar las proteínas plasmáticas, como la albúmina? Existen tres tipos de GNMP.
La GNMP de tipo I es la forma más frecuente y puede comenzar de dos maneras.
En la primera participan los inmunocomplejos en circulación, compuestos por antígenos y anticuerpos, que pueden formarse, por ejemplo, debido a la liberación de antígenos de una infección crónica como la hepatitis B o la hepatitis C, que se unen a los anticuerpos en la sangre.
Con el tiempo, muchos de estos inmunocomplejos pueden llegar al glomérulo y provocar una activación de la vía clásica del complemento, que hace que se depositen proteínas del complemento junto a los depósitos de inmunocomplejos.
La segunda forma implica la activación inapropiada de la vía alternativa del complemento.
En concreto, en esta vía, la enzima C3 convertasa convierte el C3 en C3a y C3b.
Una activación inadecuada podría significar una mutación o un autoanticuerpo contra las proteínas que regulan este proceso.
Por otro lado, dado que la convertasa C3 suele existir durante poco tiempo, también podría producirse una activación inadecuada si hay un anticuerpo IgG que realmente se une a la convertasa C3, lo que hace que la convertasa C3 sea más estable y que exista durante más tiempo, lo que significa que sigue convirtiendo C3 en C3a y C3b.
Este autoanticuerpo IgG especial se denomina "factor nefrítico" (o C3NeF), y es responsable de algunos de los casos de GNMP de tipo 1.
Como en esta situación hay una activación inadecuada del complemento, no hay depósitos de inmunocomplejos con los depósitos del complemento.