Trastornos genéticos diversos: revisión de la patología
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Trastornos genéticos diversos: revisión de la patología
Genética
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Linda, de 30 años, acude con su hijo pequeño de 2 años a la clínica para una revisión pediátrica anual.
Linda le cuenta al pediatra que, mientras bañaba a su hijo, se dio cuenta de que tenía los testículos inusualmente grandes.
La exploración física confirma el aumento de tamaño de los testículos y, además, el pediatra observa rasgos faciales dismórficos, como una cara larga y estrecha, una frente y una mandíbula prominentes y unas orejas grandes y prominentes.
Ese mismo día, Samantha, de 27 años, acude a la clínica con su hijo de 5 años porque se ha dado cuenta de que a menudo tiene extraños episodios de risa y sonrisa.
Además, menciona que tuvo crisis convulsivas hace varios meses.
Basándose en los hallazgos clínicos, el pediatra concluye que ambos niños tienen algún tipo de trastorno genético y solicita pruebas genéticas para confirmar el diagnóstico.
Vamos a repasar algunos trastornos genéticos, como el síndrome del cromosoma X frágil, los trastornos de impronta, el síndrome del maullido y el síndrome de Williams.
Empecemos con el síndrome del cromosoma del cromosoma X frágil.
Se trata de un trastorno ligado al cromosoma X causado por la inactivación del gen FMR1, situado en el brazo largo del cromosoma X.
Estas personas tienen más de 200 repeticiones del trinucleótido CGG en el gen FMR1, lo que conduce a su hipermetilación y posterior inactivación.
El síndrome del cromosoma X frágil es la causa más frecuente de discapacidad intelectual hereditaria y la segunda causa más frecuente de trastornos psiquiátricos asociados genéticamente, después del síndrome de Down.
Las personas con el síndrome del cromosoma X frágil pueden tener un retraso en el habla y en el desarrollo motor.
También pueden tener trastornos de ansiedad, autismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como prolapso de la válvula mitral.
Los principales hallazgos físicos del síndrome del cromosoma X frágil son el agrandamiento de los testículos, también conocido como macroorquidismo, y los rasgos faciales dismórficos, como la cara larga y estrecha, orejas grandes que sobresalen, y frente y mandíbula prominentes.
El tratamiento del síndrome del cromosoma X frágil incluye terapia del habla, ocupacional y física.
Los médicos también deben centrarse en la prevención de los problemas médicos frecuentes asociados al trastorno, como el reflujo gastroesofágico, la sinusitis y la otitis media.
Pasemos a los trastornos de la impronta.
Para la mayoría de los genes, se expresan tanto la copia materna como la paterna.
Sin embargo, algunos genes pasan por un proceso normal llamado impronta genómica, en el que se silencian mediante la metilación en función del progenitor que los transmite.
Se supone que algunos genes se silencian si se transmiten por el lado paterno, y otros solo si proceden del lado materno.
Los trastornos de impronta pueden estar causados por defectos en el proceso de impronta, o debido a la disomía uniparental, que ocurre cuando una persona recibe dos copias del mismo cromosoma.
Si ambos cromosomas proceden del padre, el niño no tendrá ningún gen activo de impronta paterna asociado a ese cromosoma.
Los trastornos de la impronta pueden producirse de forma esporádica o transmitirse de un progenitor asintomático.
Digamos que en este caso, un gen de impronta materna está mutado y no funciona.
Un hombre biológico recibe el gen mutado de su madre, pero será asintomático ya que la versión materna está silenciada.
Sin embargo, si transmite este gen mutado a sus hijos, tendrán una versión paterna activa del gen y podrán desarrollar la enfermedad.
Dos trastornos de la impronta muy conocidos son el síndrome de Prader-Willi y el síndrome de Angelman.
Es importante señalar que ambos síndromes implican defectos en el cromosoma 15, pero en el síndrome de Prader-Willi, el gen materno está improntado, por lo que el defecto suele proceder del gen paterno.
En cambio, en el síndrome de Angelman, el gen paterno está improntado de forma normal, por lo que el defecto está en el gen materno.
Centrémonos en el síndrome de Prader-Willi.
En el 75% de los casos hay una deleción o mutación de los genes paternos del cromosoma 15.
En el otro 25% de los casos, este síndrome puede producirse debido a la disomía uniparental materna.
Los hallazgos clínicos habituales del síndrome de Prader-Willi son hiperfagia, obesidad, baja estatura, discapacidad intelectual e hipotonía, que suele aparecer como un síndrome del bebé flácido.
Además, los pacientes con síndrome de Prader-Willi pueden desarrollar una disfunción hipotalámica, que puede provocar hipogonadismo, hipotiroidismo, insuficiencia suprarrenal y deficiencia de la hormona del crecimiento.
El diagnóstico del síndrome de Prader-Willi puede confirmarse mediante un análisis cromosómico o de micromatrices, y el estudio debe incluir también una evaluación de la función tiroidea y suprarrenal, así como de la secreción de la hormona del crecimiento.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Public Health Literature Review of Fragile X Syndrome" Pediatrics (2017)
- "‘Puppet’ Children A Report on Three Cases" Developmental Medicine & Child Neurology (2008)
- "Preventive Management of Children with Congenital Anomalies and Syndromes" Cambridge University Press (2000)
- "Cri du Chat syndrome" Orphanet Journal of Rare Diseases (2006)