Anatomía de la fosa pterigopalatina (esfenopalatina)
Anatomía de la fosa pterigopalatina (esfenopalatina)
Watch later
Watch later
Notas
Anatomy of the pterygopalatine fossa
Transcripción
Revisores de contenido
Colaboradores/as
La fosa pterigopalatina, a veces llamada esfenopalatina, es una cavidad del cráneo situada detrás del maxilar superior.
Puede pensarse en ella como si fuera una casa en venta, de la que interesa su diseño, su ubicación, los vecinos e incluso el mobiliario con el que se ofrece.
Reparemos en primer lugar en la forma de la casa.
La fosa pterigopalatina tiene forma de prisma trapezoidal invertido y está situada en un lugar privilegiado, justo posterior al maxilar superior.
Así que, de entrada, tiene sentido que esté limitada anteriormente por la cara posterior del maxilar.
En sentido posterior la limita la apófisis pterigoidea del esfenoides.
Medialmente, la fosa está bordeada por la placa perpendicular del hueso palatino, mientras que lateralmente se abre en la fisura pterigomaxilar.
Su techo está constituido por la superficie infratemporal del ala mayor del hueso esfenoides y está incompleto, ya que existe una abertura en la fisura orbitaria inferior.
Por último, el suelo está formado por la apófisis piramidal del hueso palatino con una abertura hacia el conducto palatino.
Por lo tanto, los vecinos de la fosa pterigopalatina son la fosa craneal media, la fosa infratemporal, la órbita, la cavidad nasal, el techo de la cavidad oral, el seno maxilar y la bóveda faríngea.
La fosa pterigopalatina se comunica con sus vecinas, es decir, con las estructuras circundantes, a través de varias aberturas.
En primer lugar, se comunica con la fosa craneal media a través del agujero redondo, situado anteromedialmente en el hueso esfenoides.
El agujero redondo proporciona el paso del nervio maxilar, que es la segunda división principal del nervio craneal V.
Otra conexión con la fosa craneal media es a través del conducto pterigoideo dentro del hueso esfenoides.
El conducto proporciona el paso para el nervio y la arteria del conducto pterigoideo.
La fosa pterigopalatina se comunica con la infratemporal por medio de la fisura pterigomaxilar, que transmite el nervio y la arteria alveolar superior posterior y la arteria maxilar.
Entra en comunicación con la cavidad nasal a través del agujero esfenopalatino, que transmite la arteria y la vena esfenopalatinas y el nervio nasopalatino.
En quinto lugar, se comunica con la órbita a través de la fisura orbitaria inferior, que proporciona el paso de la rama cigomática del nervio maxilar y del nervio, la arteria y la vena infraorbitarias.
A continuación, se comunica con la faringe por medio del conducto palatovaginal, que transmite el nervio y la arteria faríngeos.
Por último, la fosa pterigopalatina se comunica con la mucosa del paladar duro y blando por el conducto palatino.
Antes de continuar, intente recordar los límites de la fosa pterigopalatina.
Esta casa imaginada se ofrece además completamente amueblada.
Algunas de las estructuras más importantes que se pueden encontrar dentro de la fosa son la parte terminal de la arteria maxilar y las partes proximales de sus ramas; sus venas acompañantes; el nervio maxilar y el ganglio pterigopalatino.
En primer lugar, la arteria maxilar es una de las ramas terminales de la arteria carótida externa.
Desde su origen posterior al músculo pterigoideo lateral, pasa anteriormente a través de la fosa infratemporal, y después se dirige a la fisura pterigomaxilar.
A continuación, entra en la fosa pterigopalatina y finalmente termina como arteria esfenopalatina.
La arteria maxilar emite ramas a lo largo de su trayectoria que suelen acompañar a los nervios que entran y salen de la fosa.
La primera es la arteria palatina descendente, que atraviesa el conducto palatino y se divide en la arteria palatina mayor y la arteria palatina menor para irrigar la mayor parte de los paladares blando y duro.
A continuación se encuentra la arteria alveolar superior posterior que sale de la fosa a través de la fisura pterigomaxilar y entra después en el agujero alveolar del maxilar para irrigar el seno maxilar y los dientes premolares y molares superiores y sus encías.
También está la arteria faríngea, que irriga el techo de la cavidad nasal y el seno esfenoidal, y la arteria del conducto pterigoideo, que riega la cavidad timpánica.
Ambas ramas también irrigan la faringe y el tubo faríngeo.
A continuación se encuentra la arteria infraorbitaria que entra en la fisura orbitaria inferior, recorre el conducto infraorbitario y sale del cráneo a través del agujero infraorbitario.