Huesos del cráneo
Huesos del cráneo
Cabeza
Anatomía macroscópica
Notas
Transcripción
El cráneo es la estructura ósea que protege las estructuras que se encuentran dentro de la cabeza; se divide en dos partes: viscerocráneo y neurocráneo.
El término víscero- se refiere a los órganos que se encuentran dentro de las cavidades corporales, por lo que el viscerocráneo es la parte inferior y anterior del cráneo que forma las órbitas, las fosas nasales y las cavidades orales; en otras palabras, el esqueleto facial.
Neuro-, por su parte, se refiere al sistema nervioso, por lo que el neurocráneo, también llamado cavidad craneal, es la parte superior y posterior del cráneo que alberga el cerebro y sus cubiertas membranosas (las meninges craneales) así como los vasos sanguíneos y las partes proximales de los nervios craneales. Veamos primero el viscerocráneo, que en realidad está formado por 15 huesos.
Solo tres de ellos no se agrupan por pares y son los situados en la línea media: la mandíbula o maxilar inferior, el etmoides y el vómer; después, hay seis pares de huesos simétricos: los maxilares superiores, los cornetes nasales inferiores y los huesos cigomáticos, palatinos, nasales y lagrimales.
La mayoría de estos huesos se engarzan entre sí por medio de articulaciones fibrosas, o inmóviles, salvo la mandíbula o maxilar inferior, que se articula únicamente con los huesos temporales por medio de una articulación sinovial o móvil. Por su parte, el neurocráneo está formado por ocho huesos: frontal, etmoides, esfenoides y occipital, que son singulares y se sitúan en la línea media; y dos temporales y dos parietales, que se encuentran en pares bilateralmente.
Todos estos huesos se engarzan por medio de articulaciones fibrosas.
Además, el neurocráneo puede dividirse a su vez en la calota, o bóveda craneal, y la base craneal, que actuarían como el techo y el suelo del neurocráneo, respectivamente.
En la base del cráneo se encuentra el agujero magno, donde la médula espinal se continúa con el cerebro. Empecemos con los huesos del viscerocráneo.
Al situarnos cara a cara con un cráneo, veremos la mayoría de los huesos del viscerocráneo.
Los huesos maxilares ocupan la mayor parte de la superficie.
A cada lado se encuentran los huesos cigomáticos, que forman el esqueleto de las mejillas.
En posición medial a la parte superior de los huesos maxilares están los huesos nasales y, lateralmente, los huesos lagrimales.
Si se mira dentro de la abertura piriforme, que es la abertura de la cavidad nasal, puede verse el tabique nasal constituido por el hueso etmoides, superiormente, y el vómer, inferiormente.
También se pueden ver los cornetes nasales medios, que también forman parte del hueso etmoides; y los cornetes nasales inferiores, que son sus propios huesos separados.
El hueso más inferior de la cara es la mandíbula o maxilar inferior.
Los únicos huesos que no se aprecian en esta vista son los palatinos, situados detrás de los huesos maxilares.
Comencemos con los huesos maxilares.
Son dos grandes huesos irregulares ubicados en la parte media de la cara que forman el maxilar superior y ayudan a definir los límites de las órbitas, la cavidad nasal y la boca.
Se articulan entre sí en la línea media, en la sutura intermaxilar.
El borde inferior de cada hueso se llama apófisis alveolar y consiste en una serie de cavidades, o alvéolos, para los dientes superiores o maxilares.
El borde anterior de ambos huesos forma conjuntamente la abertura piriforme o nasal.
El borde superior ayuda a conformar el margen orbitario inferior, y el borde posterior se articula con el esfenoides para ayudar a formar la fosa infratemporal.
Lateralmente, el maxilar se articula con los huesos cigomáticos, y en posición anterior a esta articulación e inferior a cada órbita se encuentran los agujeros infraorbitarios, a través de los cuales cursan el nervio y los vasos infraorbitarios.
En posición superior y anterior, la apófisis frontal del maxilar superior se articula con los huesos nasal, frontal y lagrimal.
Pasando a los huesos cigomáticos, son dos huesos cuadriláteros situados inferior y lateralmente a las órbitas, por lo que también se conocen como malares o pómulos.
En el centro tienen una pequeña abertura, u agujero cigomaticofacial, a través de la cual pasan los vasos y los nervios cigomáticos faciales para llegar a las mejillas; son los responsables del sonrojo al recibir un cumplido.
Los huesos cigomáticos se articulan con otros huesos del esqueleto facial a través de cuatro apófisis: la apófisis frontal, que se articula superiormente con el hueso frontal; la apófisis orbitaria, con el hueso maxilar y el esfenoides para formar el suelo de la órbita y también los bordes lateral e inferior de la órbita; la apófisis maxilar, articulada inferiormente con el hueso maxilar; y la apófisis temporal, con el hueso temporal para formar el arco cigomático, con lo que contribuye al límite inferior de la fosa temporal.
Analicemos a continuación los huesos no pareados, en concreto la mandíbula.
Es el hueso que forma el maxilar inferior y es resultado de la unión de dos huesos en la línea media en la sínfisis mandibular.
La mandíbula consta de dos partes: el cuerpo, que es horizontal, y una rama vertical a cada lado.
El ángulo donde cada rama se une al cuerpo se denomina ángulo de la mandíbula, lugar de inserción de parte del músculo masetero.
El cuerpo de la mandíbula presenta la protuberancia mentoniana, que define la forma del mentón.
Un poco lateral y posterior a la protuberancia mentoniana se encuentra el agujero mentoniano, un orificio por el que cursan los vasos y el nervio mentonianos.
El borde superior del cuerpo se denomina apófisis alveolar y soporta los dientes mandibulares.
El borde superior de cada rama tiene una apófisis coronoides anterior, delgada y triangular, con la escotadura mandibular posterior a ella.
La escotadura mandibular es una depresión cóncava que separa la apófisis coronoides de la apófisis condílea posterior, que es gruesa y redonda, y se articula con la fosa mandibular del hueso temporal para formar la articulación temporomandibular. Antes de continuar, una breve pausa para revisar el nombre de los huesos en esta vista frontal del cráneo Cambiemos de tercio y centrémonos en los huesos del neurocráneo, empezando por el hueso frontal.
El hueso frontal forma el esqueleto de la frente y protege los lóbulos frontales del cerebro.
Es un hueso plano no pareado y provisto de dos partes: escamosa, que es plana y está orientada verticalmente; y orbitaria, orientada horizontalmente, que forma el suelo anterior de la cavidad craneal y el techo de las órbitas.
Una vista externa del hueso muestra, justo donde se unen estas dos porciones del hueso frontal, los márgenes supraorbitarios, una cresta por encima de la órbita, a cada lado.
Fuentes
- "Human Anatomy & Physiology, 11th edition" Pearson (2018)
- "Costanzo Physiology, 7th edition" Elsevier (2021)
- "Moore’s Clinically Oriented Anatomy, 9th edition" Wolters Kluwer (2023)
- "Primary Intraosseous Cavernous Hemangioma of the Cranium: A Systematic Review of the Literature" World Neurosurg (2022)
- "Headache or facial pain attributed to disorder of the cranium, eyes, ears, nose, sinuses, teeth, mouth, or other facial structure" Headache and Migraine in Practice (2022)