Fibrilación auricular
Introduction0:00–0:20
La fibrilación auricular, a veces denominada "FA" para abreviar, es la arritmia cardíaca más frecuente y se produce cuando las aurículas se contraen mucho más rápido de lo esperado y de forma desorganizada.
Como consecuencia, las aurículas presentan un movimiento tembloroso o espasmódico que no les permite bombear sangre a los ventrículos de manera eficaz.
Veamos ahora algunos aspectos fisiológicos del sistema de conducción cardíaca. El sistema de conducción cardíaca está formado por células miocárdicas especializadas capaces de generar y transmitir un potencial eléctrico, también denominado potencial de acción.
Pathophysiology0:20–0:58
Estas células presentan numerosas características especiales, entre las que se incluyen la automaticidad, es decir, la capacidad de generar un impulso; la excitabilidad, que es la capacidad de responder a un estímulo generando un impulso eléctrico; la conductividad, que les permite transmitir el impulso a otras células; y la contractilidad, que es la capacidad de acortar la longitud de sus fibras, provocando una contracción.
Veamos ahora la vía normal de conducción eléctrica en el corazón en un ECG, que muestra cómo la onda de despolarización recorre el corazón durante cada latido.
La actividad eléctrica normal del corazón se origina en el nódulo sinoauricular (SA), que se considera el marcapasos del corazón.
A continuación, el impulso se transmite a través de las aurículas, lo que provoca una despolarización y da lugar a la onda P en un ECG.
Cuando los miocitos auriculares se despolarizan, se contraen, empujando la sangre de las aurículas hacia los ventrículos.
Desde las aurículas, el impulso se dirige al nódulo auriculoventricular (AV), donde la velocidad de propagación del impulso se reduce considerablemente.
ECG Changes0:58–1:49
El intervalo que va desde la despolarización auricular hasta justo antes de la despolarización ventricular es el intervalo PR en un ECG.
Este retraso permite que las aurículas se contraigan mientras los ventrículos se llenan de sangre. Desde el nódulo AV, el impulso recorre el haz de His, pasa luego a las ramas derecha e izquierda del haz y, finalmente, recorre las fibras de Purkinje, que transmiten el impulso a los ventrículos derecho e izquierdo, provocando su despolarización, lo que se representa mediante el complejo QRS en un ECG.
Esto provoca la contracción simultánea de ambos ventrículos, lo que impulsa la sangre hacia la circulación sistémica y la pulmonar.
Por último, los ventrículos se repolarizan para prepararse para el siguiente ciclo, lo que les permite relajarse y llenarse de sangre, lo que se conoce como diástole.
Y en el ECG, la repolarización ventricular da lugar a la onda T, mientras que la fase comprendida entre la despolarización y la repolarización ventricular queda representada por el segmento ST.
A veces, justo después de la onda T, aparece una onda U, que indica una repolarización tardía de los ventrículos. La fibrilación auricular suele estar provocada por cualquier tipo de daño estructural en el corazón o por cualquier alteración del sistema de conducción eléctrica del corazón.
Risk Factors1:49–2:32
A menudo, estos cambios están estrechamente relacionados con diversos trastornos cardiovasculares y factores de riesgo. Por ejemplo, la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria, las valvulopatías y, en definitiva, cualquier afección que pueda provocar un estado inflamatorio o distender físicamente las aurículaspuede dañar potencialmente las células de las aurículas y provocar una fibrilación auricular.
Es probable que estos factores provoquen estrés y dañen las células de las aurículas, lo que puede dar lugar a una heterogeneidad tisular; en otras palabras, las células comienzan a adquirir propiedades eléctricas diferentes, generando impulsos desde múltiples focos de forma totalmente desorganizada, lo que suele anular la función del nódulo sinoauricular.
Multiple Wavelet Theory2:32–3:18
Así que, en lugar de una contracción auricular eficaz, los pacientes experimentan todas estas minicontracciones, normalmente entre 350 y 600 por minuto, que dan la impresión de que las aurículas simplemente tiemblan.
A veces, señales procedentes de una de estas zonas llegan hasta los ventrículos y provocan la contracción ventricular irregular; estos complejos QRS se intercalan a intervalos irregulares y, por lo general, a ritmos elevados, entre 100 y 150 latidos por minuto.
Como consecuencia, el llenado ventricular también se ve afectado, lo que reduce el gasto cardíaco. Además, el vaciado ineficaz de las aurículas hacia los ventrículos puede hacer que la sangre permanezca en las aurículas más tiempo de lo habitual, lo que favorece la formación de coágulos auriculares.
Esto resulta especialmente preocupante en la aurícula izquierda, que presenta una pequeña cavidad en la que se puede acumular sangre y donde es más probable que se formen coágulos.
Por lo tanto, en caso de fibrilación auricular, existe la posibilidad de que uno de estos coágulos sea impulsado desde las aurículas hacia los ventrículos y, desde allí, a la circulación sistémica.
Automatic Focus Theory3:18–3:52
Desde allí, el coágulo puede alojarse en una arteria cerebral, provocando un ictus, o en otras arterias sistémicas, bloqueando el flujo sanguíneo hacia zonas como los riñones, el bazo o las extremidades.
A menudo, las personas que padecen fibrilación auricular comienzan experimentando episodios paroxísticos, lo que significa que la FA aparece y desaparece repentinamente, con una duración inferior a una semana, probablemente porque el tejido está todavía relativamente sano.
Los episodios paroxísticos repetidos durante períodos prolongados someten a las células auriculares a un estrés aún mayor.
Con el tiempo, las células de la aurícula sufren una fibrosis progresiva o cicatrización, lo que significa que los episodios de FA no se resolvieron espontáneamente en menos de una semana.
Los episodios de FA que duran más de una semana se denominan "FA persistente"; cuando duran más de 12 meses, se denominan "FA persistente de larga duración".
Atrial Fibrillation Progression3:52–3:52
Atrial Fibrillation Progression3:52–4:59
Por último, cuando la FA persistente de larga duración no se trata o no responde al tratamiento, se denomina fibrilación auricular permanente; con el tiempo, puede provocar insuficiencia cardíaca.
Las manifestaciones clínicas de la fibrilación auricular están relacionadas con la disminución del gasto cardíaco e incluyen fatiga general, mareos, dificultad para respirar, intolerancia al esfuerzo, ansiedad y debilidad.
Los pacientes también pueden describir palpitaciones o un latido fuerte en el pecho. Al auscultar, se perciben latidos cardíacos rápidos e irregulares; dado que las aurículas no se contraen de forma eficaz, no se oye el cuarto ruido cardíaco.
El diagnóstico de la fibrilación auricular comienza con la historia clínica y la exploración física del paciente. El siguiente paso es un ECG de 12 derivaciones, que muestra un ritmo irregular en grado extremo, con una frecuencia auricular de entre 350 y 600 latidos por minuto y ondas caóticas y fibrilantes que sustituyen a las ondas P normales.
Por lo tanto, el intervalo PR no es medible. Sin embargo, los complejos QRS suelen tener un aspecto normal.
La frecuencia ventricular en la FA con respuesta ventricular controlada oscila entre 60 y 100 latidos por minuto, pero puede superar los 100 latidos por minuto si la respuesta no está controlada.
Symptoms4:59–5:21
Además, se puede realizar una ecocardiografía transtorácica para evaluar la morfología general del corazón. Por el contrario, se puede realizar una ecocardiografía transesofágica (ETE) para detectar la presencia de coágulos en la aurícula.
El tratamiento de la fibrilación auricular suele centrarse en restablecer el ritmo sinusal y la frecuencia ventricular, así como en prevenir complicaciones.
Para restablecer el ritmo sinusal, se pueden administrar fármacos antiarrítmicos, como la propafenona o la amiodarona. La cardioversión eléctrica solo puede realizarse tras descartar la presencia de coágulos sanguíneos en las aurículas.
Complication5:21–5:48
La amiodarona puede utilizarse como tratamiento a largo plazo para mantener el ritmo sinusal. Para controlar la frecuencia ventricular, se pueden administrar medicamentos como los bloqueadores de los canales de calcio (por ejemplo, el diltiazem) y los betabloqueantes (por ejemplo, el metoprolol).
Se administra tratamiento anticoagulante para prevenir la formación de coágulos sanguíneos en las aurículas, utilizando nuevos anticoagulantes, como el rivaroxabán, el apixabán y el dabigatrán, seguidos de antagonistas de la vitamina K, como la warfarina.
Por último, algunos pacientes pueden someterse a una ablación con catéter de radiofrecuencia, en la que se destruyen determinadas zonas de tejido para que la señal eléctrica no siga propagándose.
Diagnosis5:48–6:06
Un tipo de procedimiento es el "procedimiento del laberinto", en el que se crea un laberinto de nuevas vías para ayudar a que los impulsos eléctricos se muevan según un patrón más coherente y predecible.
En ocasiones, se puede realizar una ablación del nódulo AV, lo que supone, en esencia, interrumpir toda comunicación entre las aurículas y los ventrículos, seguida de la implantación de un marcapasos cardíaco.
Treatment6:06–9:17
Analice los cuidados de enfermería que proporcionará a un paciente con fibrilación auricular. Sus objetivos principales son controlar los síntomas del paciente y vigilar si surgen complicaciones.
Empiece por tratar los síntomas del paciente. Empiece por evaluar sus constantes vitales, prestando especial atención a su estabilidad hemodinámica.
Vigile de cerca su presión arterial, su frecuencia cardíaca y la perfusión periférica. Pregunte si sienten dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar o mareos.
A continuación, administre el bloqueador de los canales de calcio recetado para ayudar a controlar la frecuencia ventricular y siga evaluando al paciente para comprobar si mejora.
Vigile de cerca a su paciente para detectar posibles complicaciones, como la tromboembolia, y adminístrele la medicación anticoagulante prescrita.
Informe inmediatamente al profesional sanitario si su paciente presenta síntomas de embolia pulmonar, como dificultad para respirar, dolor torácico o hipotensión; signos de accidente cerebrovascular embólico, como debilidad unilateral, parálisis facial o dificultad para hablar; o signos y síntomas de infarto de miocardio, como opresión en el pecho, presión, dolor o piel húmeda; o síntomas como ansiedad, indigestión o náuseas.
Si su paciente sigue presentando síntomas a pesar del control de la frecuencia ventricular, se le puede realizar una cardioversión farmacológica o eléctrica para controlar el ritmo cardíaco.
Compruebe que se ha logrado la anticoagulación y realice una ETE inmediatamente antes de la intervención para asegurarse de que no haya coágulos en las aurículas.
A continuación, colabore en la cardioversión eléctrica y vigílelos de cerca después para detectar posibles complicaciones del procedimiento.
Compruebe si hay eritema o quemaduras en la piel, en la zona donde se colocaron los electrodos, y aplique los cuidados cutáneos necesarios.
Vigile de cerca sus constantes vitales y la SpO₂, administre oxígeno suplementario si está indicado y realice un ECG de 12 derivaciones tras la cardioversión, según lo prescrito.
Informe inmediatamente al profesional sanitario si su paciente vuelve a presentar fibrilación auricular, si desarrolla otro tipo de arritmia o si hay signos de tromboembolia.
Pasemos ahora a la formación de los pacientes y sus familias. Empiece explicando que la fibrilación auricular es un tipo de arritmia cardíaca en la que la contracción de las aurículas es rápida y desorganizada, lo que dificulta que el corazón bombee la sangre de forma eficaz.
Infórmeles sobre los medicamentos que se les han recetado e indíqueles que los tomen exactamente como se les ha indicado.
A continuación, repasaremos los cambios importantes en el estilo de vida que pueden reducir el riesgo de que la fibrilación auricular vuelva a aparecer.
Repase los principios básicos de una alimentación saludable y haga hincapié en la importancia de limitar el consumo de alcohol y cafeína, así como de evitar cualquier producto que contenga nicotina o tabaco, como los cigarrillos, los cigarrillos electrónicos o el tabaco de mascar.
Enséñeles la importancia de mantener un peso saludable e incorporar la actividad física a su rutina diaria. Además, aconséjeles que duerman lo suficiente cada noche, explíqueles los beneficios de evitar el estrés y coménteles algunas técnicas básicas para controlar el estrés.
Si es necesario, ofrézcales asesoramiento y recursos para ayudarles a dejar de fumar. Enséñeles a tomarse el pulso y la tensión arterial, aconséjeles que los anoten en un registro diario y acompáñelos a sus citas de seguimiento.
Insista en la importancia de ponerse en contacto con su médico de inmediato si nota un aumento significativo de su frecuencia cardíaca habitual; si nota que su ritmo cardíaco es irregular o siente palpitaciones; si le baja la tensión arterial; o si experimenta dolor en el pecho, sudoración, dificultad para respirar, mareos o cansancio.
Por último, enséñeles a reconocer los síntomas de un ictus y a acudir inmediatamente al servicio de urgencias si se presentan.
Y ahora, un resumen rápido: La fibrilación auricular es un ritmo cardíaco anormal que puede afectar a la capacidad del cuerpo para bombear sangre oxigenada de forma eficaz.
Se produce cuando las células comienzan a adquirir propiedades eléctricas diferentes y acaban generando impulsos desde múltiples focos de forma desorganizada que anulan al nódulo sinoauricular, lo que da lugar a contracciones auriculares ineficaces, normalmente entre 350 y 600 latidos por minuto, junto con una frecuencia ventricular irregular de entre 100 y 150 latidos por minuto.
Como consecuencia, el llenado ventricular también se ve afectado, lo que reduce el gasto cardíaco. Un vaciado ineficaz de las aurículas también puede hacer que la sangre permanezca en ellas más tiempo de lo habitual, lo que aumenta el riesgo de formación de coágulos.
Entre los síntomas más frecuentes de la fibrilación auricular se encuentran el pulso irregular, la mala irrigación sanguínea, la fatiga, la dificultad para respirar, las palpitaciones, las molestias en el pecho y la hipotensión.
El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física, junto con un ECG de 12 derivaciones. El tratamiento se centra en controlar la frecuencia ventricular, restablecer el ritmo sinusal y prevenir complicaciones.
Entre los medicamentos se incluyen los bloqueadores de los canales de calcio, los betabloqueantes, los anticoagulantes y los antiarrítmicos.
En algunos casos concretos, puede ser necesario recurrir a determinados procedimientos, como la cardioversión eléctrica, la ablación con catéter por radiofrecuencia o la técnica del laberinto.
Los objetivos de los cuidados de enfermería incluyen el control de los síntomas del paciente y la vigilancia de posibles complicaciones; por su parte, la formación del paciente y su familia se centra en los cambios en el estilo de vida, en aprender a controlar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y en saber cuándo acudir al médico.
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