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Introduction0:00–0:31

El síndrome de robo coronario es una afección que se produce debido a la dilatación de las arterias coronarias en presencia de una arteriopatía coronaria, es decir, cuando existe una obstrucción parcial o completa en el lumen de otra arteria coronaria.
El resultado es una redirección del flujo sanguíneo desde el músculo cardíaco irrigado por la arteria bloqueada hacia otras regiones del corazón.
El síndrome de robo coronario es un hallazgo observado durante una prueba farmacológica de esfuerzo cardíaco, que se utiliza para diagnosticar la arteriopatía coronaria El corazón bombea sangre para que todos los órganos y tejidos del cuerpo la utilicen, pero el corazón también necesita sangre.

Physiology0:31–0:58

Así que también se bombea sangre a sí mismo, a través de las arterias coronarias en el exterior del corazón. A su vez, las arterias coronarias están conectadas entre sí a través de unos diminutos vasos sanguíneos llamados vasos colaterales, que normalmente se encuentran en un estado inactivo, lo que significa que la sangre no fluye a través de ellos En caso de arteriopatía coronaria se desarrolla isquemia, o una reducción del flujo sanguíneo a la región del miocardio irrigada por esa arteria.

Pathology0:58–4:44

En este contexto, la circulación colateral puede activarse. Por ejemplo, supongamos que dos arterias coronarias, A y B, están unidas por un vaso colateral, y la arteria coronaria B ha desarrollado un bloqueo.
Como consecuencia de la isquemia, en el miocardio irrigado por la arteria coronaria B, las células miocárdicas no reciben suficiente oxígeno, es decir, sufren hipoxia.
En respuesta a la hipoxia, las células miocárdicas liberan unas moléculas de señalización llamadas citocinas, que provocan la dilatación del segmento de la arteria coronaria B más allá de la obstrucción.
Así mejora ligeramente el flujo sanguíneo y, también, la hipoxia. No obstante, al final, el flujo sanguíneo dentro de la arteria coronaria B sigue en disminución, mientras que el flujo sanguíneo en la arteria coronaria A sigue siendo el mis Como consecuencia, se crea un gradiente de presión a través del vaso colateral, que arrastra la sangre desde la región de mayor presión, de la arteria coronaria A, a través del vaso colateral, y hacia la región de menor presión, o el segmento dilatado de la arteria coronaria B.
En otras palabras, la región de baja presión actúa como un vacío. Entonces, el repentino chorro de sangre a través del vaso colateral estira sus paredes y deforma las células endoteliales, lo que estimula la producción de factores de crecimiento como el factor de crecimiento endotelial vascular, o VEGF, de la pared del vaso.
Estos factores de crecimiento actúan sobre la pared del vaso colateral y provocan dos cambios. En primer lugar, originan una vasodilatación, que permite que fluya más sangre por el vaso c olatera En segundo lugar, promueven la proliferación de las células musculares lisas de la pared del vaso, lo que lleva a que la pared del vaso se engrose y se robustezca.
Con el tiempo, se da lugar así a una vasodilatación máxima más allá de la obstrucción, que ayuda al vaso colateral a redirigir la sangre al miocardio isquémico.
Cuando se administra un medicamento vasodilatador como el dipiridamol a una persona con arteriopatía coronaria, puede producirse el síndrome de robo coronario El dipiridamol suele administrarse por vía intravenosa para realizar una prueba farmacológica de esfuerzo cardíaco, y la respuesta del corazón se observa en un electrocardiograma, o ECG, para diagnosticar la isquemia cardíac Cuando la prueba se realiza en una persona con arteriopatía coronaria, se produce una vasodilatación de todas las arterias coronarias, excepto las que están obstruidas, porque más allá de la obstrucción la arteria coronaria ya está dilatada al máximo.
La dilatación de las arterias coronarias no obstruidas disminuye la presión en su interior, por lo que si se vuelven a observar las arterias coronarias A y B, se forma una región de baja presión en ambos extremos del vaso colateral, una por la arteria coronaria B ya dilatada y la otra por la arteria coronaria A recién dilatada.
El resultado final es que la sangre se desvía, o es robada, del miocardio isquémico a zonas no isquémicas, lo que empeora aún más la isquemia En casos graves, el flujo sanguíneo puede interrumpirse por completo, lo que provoca un infarto de miocardio o la necrosis de una porción de miocardio.
Esto suele ocurrir si el flujo sanguíneo se ha interrumpido durante más de 20 minutos. Los síntomas del síndrome de robo coronario imitan los de un infarto de miocardio, e incluyen un dolor torácico típico, que se describe como un dolor opresivo o una presión que puede irradiarse hasta el brazo izquierdo, el maxilar inferior, los hombros o la espalda.

Symptoms4:44–5:11

Suele ir acompañada de otros síntomas, como disnea, diaforesis o sudoración, náuseas y fatiga. El síndrome de robo coronario se diagnostica cuando el electrocardiograma muestra una depresión del segmento ST durante una prueba farmacológica de esfuerzo cardíaco Se puede realizar una angiografía coronaria para buscar la obstrucción de la arteria coronaria y la formación de vasos colaterale El tratamiento del síndrome de robo coronario consiste en abrir la arteria coronaria obstruida.

Diagnosis5:11–5:31

Treatment5:31–6:00

Puede realizarse una angioplastia con balón, que es un procedimiento endovascular mínimamente invasivo en el que se introduce un balón desinflado en la obstrucción y luego se infla para abrir la arteri Otro procedimiento es la intervención coronaria percutánea, en la cual se utiliza un pequeño catéter para colocar una endoprótesis en la arteria coronaria y abrir físicamente un vaso sanguíneo.

Review6:00–6:53

##Resumen Como breve resumen, el síndrome de robo de la arteria coronaria es un trastorno en el que el flujo sanguíneo disminuye en una sección del corazón en favor de otra durante la vasodilatación coronaria, normalmente causada por el uso de vasodilatadores como el dipiridamol en personas con arteriopatía coronaria.
Los síntomas más comunes son el dolor torácico típico, que se describe como un dolor opresivo o una presión que puede irradiarse hasta el brazo izquierdo, el maxilar inferior, los hombros o la espalda; disnea, diaforesis o sudoración; náuseas y fatig El síndrome de robo coronario se diagnostica con la ayuda de un ECG, que muestra una depresión del segmento ST, y una angiografía coronaria; y se trata mediante una angioplastia con balón o una intervención coronaria percutánea.