Myasthenia gravis is an autoimmune disease, specifically a type II hypersensitivity disorder, which is characterized by autoantibodies against nicotinic acetylcholine receptors on the surface of muscle cells.
The antibodies block the receptors which means the signal to contract isn't received. Those antibodies also activate the complement pathway which leads to muscle cell destruction.
La miastenia grave procede del griego "myasthenia", que significa debilidad muscular, y del latín "gravis", que significa grave.
Así pues, la miastenia gravis es una enfermedad autoinmune que provoca una grave debilidad muscular. En primer lugar, centrémonos en la fisiología y en cómo funcionan normalmente los músculos.
Tanto si se trata de coger un trozo de pizza como de encestar ese tiro perfecto en baloncesto, todo empieza en el cerebro.
La neurona motora superior de la corteza cerebral dispara un potencial de acción a través de la médula espinal para activar las neuronas motoras inferiores.
A continuación, las motoneuronas inferiores recogen estas señales y las transmiten a lo largo de sus axones hacia las ramas terminales y las terminales axónicas, hasta llegar a las fibras musculares esqueléticas.
Causes0:43–0:57
Este lugar de comunicación entre la neurona motora inferior y la fibra muscular esquelética se conoce como unión neuromuscular, que consta de tres partes principales.
Physiology0:57–1:25
En primer lugar, está la membrana presináptica, que es la terminal axónica de la neurona motora inferior repleta de vesículas de acetilcolina.
En realidad, la acetilcolina es el neurotransmisor que permite la contracción muscular. A continuación, está la membrana postsináptica, que es la membrana de la fibra muscular esquelética, rica en receptores nicotínicos de acetilcolina.
Pathology1:25–3:05
Por último, este pequeño espacio entre dos membranas se denomina hendidura sináptica y contiene la enzima acetilcolina esterasa.
Ahora, la llegada del potencial de acción a la terminal del axón desencadena la apertura de los canales de calcio dependientes de voltaje en la membrana presináptica, lo que permite la entrada de iones de calcio.
Esto hace que las vesículas de acetilcolina se fusionen con la membrana presináptica y liberen acetilcolina en la hendidura sináptica.
Una vez dentro de la hendidura, la acetilcolina se desplaza para unirse a los receptores nicotínicos de acetilcolina de la membrana postsináptica.
Finalmente, esta unión provoca la despolarización de la célula muscular, lo que desencadena una cadena de acontecimientos intracelulares que conducen a la contracción.
Una vez finalizada la contracción, la acetilcolina es descompuesta por la acetilcolina esterasa, lo que permite al músculo relajarse y prepararse para la siguiente señal.
En la miastenia grave, el sistema inmunitario produce anticuerpos que alteran la función normal de los receptores nicotínicos de acetilcolina.
Ahora bien, hay tres tipos de autoanticuerpos. En primer lugar, tenemos anticuerpos bloqueantes, que se unen a los receptores de acetilcolina y los bloquean, de modo que la acetilcolina no puede activarlos.
A continuación, hay anticuerpos de unión, que se unen a los receptores y activan el sistema del complemento, destruyéndolos finalmente.
Por último, el tercer tipo incluye anticuerpos moduladores, que se unen a los receptores y provocan que la célula muscular arrastre todo el receptor hacia su interior.
Symptoms3:05–3:20
A medida que se bloquean, destruyen o eliminan más receptores de la membrana postsináptica, a los músculos les resulta más difícil recibir señales, lo que provoca debilidad muscular.
Pero eso no es todo. A veces, el sistema inmunitario no ataca directamente a los receptores de acetilcolina.
Treatment3:20–4:23
En cambio, se dirige a otras proteínas importantes que ayudan a que las uniones neuromusculares funcionen correctamente, como la quinasa específica del músculo y la proteína 4 relacionada con la lipoproteína.
Cuando se alteran, la conexión entre nervios y músculos se vuelve inestable o débil, lo que dificulta aún más que las señales lleguen al músculo y provoca una mayor debilidad muscular.
En la actualidad, varios factores de riesgo contribuyen a la miastenia gravis, entre ellos las anomalías tímicas y la genética.
En la hiperplasia tímica, el timo se agranda y forma folículos de células B reactivas que producen autoanticuerpos. El siguiente es el timoma, que es un tumor que surge de las células epiteliales del timo.
Ambas afecciones pueden hacer que el timo induzca al sistema inmunitario a atacar los receptores de acetilcolina. A continuación están los factores genéticos.
Ciertos subtipos de HLA, que son genes que ayudan a controlar el sistema inmunitario, pueden hacer que una persona sea más propensa a desarrollar afecciones autoinmunitarias como la miastenia grave.
Review4:23–9:20
Además, la miastenia grave suele aparecer junto con otras enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis, el lupus o la artritis reumatoide.
Ahora, pasando a las manifestaciones clínicas. Como el sistema inmunitario bloquea, destruye o elimina los receptores de la membrana postsináptica, los músculos tienen dificultades para recibir señales.
En última instancia, esto provoca debilidad muscular y fatiga, que es más pronunciada en los músculos proximales. ¿Recuerdas cuando eras niño y te pasabas todo el día en el patio tirando a canasta?
Imagina que después de unos cuantos lanzamientos tus músculos empiezan a sentirse débiles. Tendrías que parar y descansar antes de poder seguir jugando.
Bueno, así es para alguien con miastenia gravis. Sus músculos se cansan rápidamente, incluso con cosas tan sencillas como cepillarse los dientes o peinarse.
La miastenia grave puede subdividirse en miastenia ocular y miastenia generalizada. La miastenia ocular afecta a los músculos que mueven los ojos, también llamados músculos extraoculares.
Esto suele provocar párpados caídos, lo que se conoce como ptosis, y visión doble, también llamada diplopía. Por otro lado, la miastenia generalizada afecta a muchos músculos de todo el cuerpo, no sólo a los que rodean los ojos.
Además, la debilidad afecta principalmente a los músculos proximales; así, los músculos más cercanos al centro del cuerpo, como los hombros y los muslos, se ven más afectados que los músculos distales de las manos o los pies.
Dado que los músculos proximales son responsables de los grandes movimientos, actividades cotidianas como levantar los brazos, subir escaleras o levantarse de una silla se convierten en todo un reto.
La miastenia generalizada también puede afectar a los músculos de la boca y la garganta, dificultando el habla, lo que se denomina disartria, y la deglución, lo que se conoce como disfagia.
En casos graves, la debilidad puede extenderse y afectar a los músculos respiratorios, provocando dificultades respiratorias e incluso insuficiencia respiratoria.
Esto se conoce como crisis miasténica y puede desencadenarse por factores como infecciones, embarazo o ciertos medicamentos, como los aminoglucósidos, la eritromicina y los betabloqueantes.
El siguiente paso es el diagnóstico, que se basa en varias pruebas. La primera prueba es la de la bolsa de hielo.
Cuando se pone hielo sobre un párpado ptósico, el frío ralentiza temporalmente la descomposición de la acetilcolina en la hendidura sináptica.
En la miastenia grave, esto da a la acetilcolina más tiempo para estimular el músculo, lo que puede mejorar temporalmente el movimiento del párpado.
A continuación se realiza la prueba de Tensilon, en la que se inyecta edrofonio al paciente. Este medicamento actúa inhibiendo la acetilcolinesterasa, aumentando así la cantidad de acetilcolina en la hendidura sináptica.
En los pacientes con miastenia gravis, esto se traduce en una mejora temporal de la fuerza muscular, lo que pone de manifiesto la deficiencia subyacente en la acción de la acetilcolina en la unión neuromuscular.
A continuación, es importante comprobar si hay autoanticuerpos en la sangre. La mayoría de las personas con miastenia grave presentan anticuerpos contra los receptores de acetilcolina.
Pero en algunos casos, el sistema inmunitario se dirige a otras proteínas, como la cinasa específica del músculo o la proteína 4 relacionada con las lipoproteínas.
A veces, no hay anticuerpos, lo que se conoce como miastenia grave seronegativa. Otra técnica útil es la electromiografía de fibra única.
En la miastenia, la estimulación muscular repetida muestra una disminución de la amplitud del potencial de acción, que es un signo claro de alteración de la transmisión neuromuscular.
Por último, un TAC puede ayudar a identificar afecciones como la hiperplasia tímica y el timoma. La buena noticia es que existen tratamientos eficaces para la miastenia grave.
Los inhibidores de la acetilcolinesterasa, como la neostigmina o la piridostigmina, inhiben la acetilcolinesterasa, impidiendo la descomposición de la acetilcolina.
Como resultado, la acetilcolina se acumula en la hendidura sináptica, lo que ayuda a contrarrestar los efectos de los anticuerpos del receptor de acetilcolina.
A continuación, los medicamentos inmunosupresores, como la prednisona, pueden calmar el sistema inmunitario y reducir la producción de anticuerpos nocivos.
Por último, la extirpación quirúrgica del timo puede reducir la debilidad muscular, probablemente porque el timo alberga células B que producen anticuerpos contra los receptores de acetilcolina.
Y ahora, un resumen rápido: En la miastenia grave, el sistema inmunitario produce autoanticuerpos que bloquean, destruyen o eliminan los receptores de acetilcolina de la unión neuromuscular, lo que provoca debilidad muscular.
Algunos individuos desarrollan anticuerpos contra otras proteínas clave, como la cinasa específica del músculo y la proteína 4 relacionada con la lipoproteína, que interrumpe la conexión entre el nervio y el músculo.
Por último, tenga en cuenta que la miastenia grave es más frecuente con afecciones tímicas, como la hiperplasia tímica y el timoma.