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Introduction0:00–0:28

Los cuidados inmediatos del recién nacido sano comienzan en el momento del nacimiento y continúan hasta el alta hospitalaria.
Los cuidados de rutina del recién nacido incluyen la identificación de cualquier anomalía que requiera una investigación más profunda, así como el apoyo a la alimentación del recién nacido; la administración de vacunas y medicamentos preventivos; los exámenes de rutina; la orientación anticipatoria; y los cuidados opcionales, como la circuncisión.

H&P0:28–9:12

Cuando un recién nacido sano se presenta para recibir atención inmediata, el primer paso es obtener una historia clínica y una exploración física exhaustivas.
Asegúrese también de revisar los antecedentes prenatales y maternos, además de los del parto, junto con la edad gestacional del recién nacido y las puntuaciones de Apgar.
Información clínica: La puntuación de Apgar proporciona una evaluación estandarizada del estado general del recién nacido a los 1 y 5 minutos de nacer.
Esta puntuación consta de 5 categorías: Aspecto de la piel, que debe ser rosada en lugar de pálida o cianótica; Frecuencia del pulso, que debe ser superior a 100 latidos por minuto; Mueca, o respuesta del recién nacido a la estimulación, también llamada irritabilidad refleja; Actividad, o tono muscular y movimiento espontáneo; y Respiración, o esfuerzo respiratorio.
Por cada categoría, un recién nacido recibe hasta 2 puntos. Una puntuación combinada de 7 a 10 se considera normal, mientras que los lactantes con puntuaciones inferiores a 7 requieren una mayor vigilancia.
Recuerde preguntar a los cuidadores sobre cualquier preocupación, así como sobre los determinantes sociales de la salud, como la exposición al tabaco, la violencia de pareja y la inseguridad alimentaria.
A continuación, realice un examen físico, empezando por las constantes vitales y el aspecto general. Observe también la interacción entre el cuidador y el recién nacido, incluida la forma en que responden a las señales del recién nacido intentando consolarlo o alimentarlo cuando llora.
A continuación, proceda a un examen de pies a cabeza, empezando por una evaluación de la piel. La piel de un recién nacido sano es rosada, sin cianosis ni ictericia.
Tenga en cuenta que la evaluación visual del color de la piel no siempre es fiable en recién nacidos con piel muy pigmentada, por lo que debe comprobar las zonas donde la piel es más fina o tiene menos pigmentación, como la mucosa oral o las conjuntivas.
La cianosis central indica una circulación deficiente o una oxigenación sanguínea inadecuada, mientras que la coloración púrpura azulada aislada en manos y pies, denominada acrocianosis, es un hallazgo transitorio y benigno causado por un tono vascular inmaduro.
La ictericia, o coloración amarilla de la piel, sugiere hiperbilirrubinemia, que siempre es un hallazgo anormal durante las primeras 24 horas de vida.
Ahora bien, la ictericia suele aparecer primero en la cara y progresa en sentido cefalocaudal. Así pues, para buscar ictericia, examine las escleróticas y las mucosas, y blanquee suavemente la piel del rostro.
Si hay ictericia, la piel puede aparecer amarilla al levantar el dedo. Información clínica: Los recién nacidos sanos suelen presentar hallazgos cutáneos benignos que desaparecen con el tiempo.
Algunos ejemplos comunes son el eritema tóxico neonatal; el eccema miliar; la melanocitosis dérmica congénita; y el nevus simple, también llamado picotazos de cigüeña o besos de ángel.
A continuación, examine el cráneo y las fontanelas anterior y posterior, que deben estar abiertas y no hundidas ni abultadas.
Si el parto fue precipitado o prolongado, o si se requirió asistencia con ventosa durante el parto, su paciente podría presentar hematomas o moldeamiento faciales significativos.
También puede observar un cefalohematoma, que es una acumulación de sangre subperióstica bien circunscrita que no cruza las líneas de sutura; o un caput succedaneum o tumor de parto, que es una zona fluctuante de edema por encima del periostio que puede cruzar las líneas de sutura.
Luego, examine la cara. Asegúrese de que las fosas nasales son permeables y busque labio leporino o paladar hendido.
Ilumine los ojos del recién nacido con un oftalmoscopio para comprobar el reflejo rojo de cada pupila. Si está ausente, o si es blanco, lo que se denomina leucocoria, su paciente puede tener una catarata congénita o un retinoblastoma.
Por último, busque papilomas cutáneos o fositas preauriculares. La presencia de cualquiera de ellos suele asociarse a déficits auditivos.
Ahora pasemos al examen cardiopulmonar. Un recién nacido sano no debe mostrar signos de dificultad respiratoria, como aleteo nasal, retracciones o gruñidos; y su llanto debe ser vigoroso y no ronco ni agudo.
Normalmente, el examen cardíaco demuestra una frecuencia cardíaca regular entre 100 y 160 latidos por minuto, y los pulsos femorales serán fuertes y simétricos.
Puede oír un soplo sistólico suave, de baja intensidad y vibratorio con un grado no superior a I o II de VI. Un soplo con estas características suele ser benigno, siempre que no se identifiquen signos y síntomas cardiacos anormales.
A continuación, examine el abdomen, los genitales externos y el ano del recién nacido. El abdomen debe ser blando, sin masas ni hepatoesplenomegalia; y el muñón umbilical debe tener tres vasos, con dos arterias y una vena.
En los varones biológicos, palpe el escroto para localizar ambos testículos. Un testículo no descendido unilateralmente es un hallazgo frecuente, y en este caso se puede localizar el testículo dentro del canal inguinal.
El meato uretral debe ser visible en la punta del pene, sin evidencia de hipospadias o epispadias. En las niñas biológicas, compruebe la permeabilidad del orificio vaginal y recuerde a los cuidadores que pueden notar una secreción mucoide o sanguinolenta durante las semanas siguientes al parto, debido a la retirada de estrógenos.
Por último, examine el ano para asegurarse de su permeabilidad y compruebe si hay un hoyuelo sacro, que sugiere disrafismo espinal.
Información clínica: Si un testículo no ha descendido al año de edad, consulte con cirugía para que se considere la posibilidad de realizar una orquiopexia, con el fin de reducir el riesgo de infertilidad y malignidad.
Tenga en cuenta que los recién nacidos con testículos no descendidos bilateralmente o genitales atípicos deben ser evaluados para detectar diferencias en el desarrollo sexual durante el periodo neonatal inmediato.
A continuación, compruebe los reflejos de su paciente. Por ejemplo, puede provocar el reflejo de búsqueda acariciando el lateral de la boca o la mejilla del recién nacido.
Como respuesta, debe girar la cabeza hacia la mano y abrir la boca. Para comprobar el reflejo de succión, introduzca un dedo enguantado en la boca del bebé y tóquele el paladar para ver si empieza a succionar.
Por último, evalúe el reflejo de Moro o de "sobresalto" realizando un movimiento brusco o un sonido fuerte, o sujetando al bebé en posición horizontal y dejando que caiga con cuidado la cabeza hacia atrás sobre su mano.
En respuesta, debe observar abducción y extensión de las extremidades superiores, seguidas de flexión de las extremidades superiores y un grito.
Busque también anomalías ortopédicas como el pie zambo y detecte la displasia de cadera del desarrollo mediante las maniobras de Ortolani y Barlow.
Ambas maniobras comienzan con el bebé boca arriba con las caderas flexionadas. Para realizar la maniobra de Ortolani, abduzca lentamente la cadera y, a continuación, aplique suavemente presión anterior en la cara lateral del muslo.
Un fuerte chasquido palpable durante esta maniobra representa la reducción de una cabeza femoral luxada de vuelta al acetábulo.
Para realizar la maniobra de Barlow, aduzca lentamente las caderas y, a continuación, aplique suavemente presión posterior sobre la rodilla.
El Barlow es positivo si se siente que la cabeza femoral se disloca de su encaje durante la maniobra. Tenga en cuenta que puede oír un "clic" benigno durante cualquiera de estas maniobras, que representa una manipulación de los tejidos blandos y no una verdadera luxación de cadera Es importante identificar y tratar precozmente la displasia de cadera para evitar una discrepancia permanente en la longitud de las extremidades.
Por último, revise los parámetros de crecimiento, como la longitud, el peso, el peso según la longitud y el perímetro craneal.
Además, si la edad gestacional obstétrica de su paciente es desconocida o incierta, realice una evaluación de la edad gestacional por la madurez física y el desarrollo neuromuscular mediante la puntuación New Ballard.

Feeding9:12–10:04

Si no detecta ningún hallazgo anormal en la exploración, su paciente es un recién nacido sano y puede comenzar los cuidados posparto.
Los bebés lactantes deben intentar alimentarse inmediatamente después del parto, durante el tiempo piel con piel. Proporcione apoyo a la lactancia si su paciente tiene dificultades para agarrarse al pecho e inicie la administración diaria de suplementos de vitamina D a todos los lactantes alimentados exclusiva o parcialmente con leche materna.
Los que no se alimenten de leche materna deben recibir una fórmula infantil enriquecida con hierro. Ahora bien, los recién nacidos sanos normalmente defecan en las primeras 24 horas de vida y hacen sus deposiciones en las primeras 48 horas.

Medications/immunization10:04–10:28

Las primeras heces, llamadas meconio, son oscuras, verdosas y pegajosas; pero acaban volviéndose marrones o amarillas cuando el recién nacido empieza a alimentarse.
Todos los recién nacidos que no expulsen meconio en las 48 horas siguientes al nacimiento deben ser evaluados para detectar afecciones asociadas a obstrucción intestinal, como íleo meconial o enfermedad de Hirschsprung.

Screenings10:28–12:25

Recuerde administrar vitamina K intramuscular para prevenir la enfermedad hemorrágica del recién nacido; y pomada oftálmica de eritromicina para prevenir la oftalmía neonatal clamidial y gonocócica, que puede causar ceguera si no se trata.
Además, administre la vacuna contra la hepatitis B en las 24 horas siguientes al nacimiento, para reducir el riesgo de infección por hepatitis B.
A continuación, realice revisiones rutinarias. En primer lugar, el cribado metabólico neonatal consiste en un panel de pruebas que pueden detectar afecciones graves pero tratables.
Este panel varía según el estado y suele incluir pruebas de detección de errores congénitos del metabolismo, como la fenilcetonuria, así como hipotiroidismo congénito, fibrosis quística, hemoglobinopatías e inmunodeficiencias.
Realice el cribado metabólico después de que el lactante haya sido alimentado durante al menos 24 horas, para reducir la posibilidad de un resultado falso negativo.
Realice también pruebas de audición mediante el estudio de los potenciales evocados auditivos automatizados del tronco cerebral o de las emisiones otoacústicas.
A continuación, medir la oximetría de pulso después de 24 horas de edad, para detectar cardiopatías congénitas críticas.
Las mediciones de la mano derecha indican las saturaciones de oxígeno preductales, y las mediciones de cualquiera de los pies indican las saturaciones postductales.
Ahora bien, dado que una evaluación visual de la ictericia no puede predecir de forma fiable los niveles de bilirrubina sérica, también debe medir un nivel de bilirrubina transcutánea, que proporciona una estimación de la bilirrubina sérica total.
A continuación, represente el resultado frente a la edad del paciente en horas en un nomograma. Si se encuentra dentro de la zona de riesgo alto o alto-intermedio, su paciente requiere una evaluación adicional, y posiblemente el tratamiento de la hiperbilirrubinemia.

Anticipatory guidance12:25–12:50

Por último, realice un cribado de glucosa en sangre a todos los neonatos con riesgo de hipoglucemia, incluidos los hijos de diabéticos, los prematuros tardíos y los que son pequeños o grandes para la edad gestacional.
Además, si el estado del estreptococo del grupo B era desconocido o positivo durante el embarazo, o si la profilaxis antibiótica intraparto fue inadecuada, debe observar a su paciente durante al menos 48 horas.

Circumcision12:50–13:32

Ahora que ha completado el cribado, es el momento de proporcionar orientación anticipadora. Hable con los cuidadores sobre las medidas de prevención de enfermedades, como lavarse las manos con frecuencia, así como sobre las prácticas seguras para dormir, que incluyen la posición supina durante el sueño y evitar la ropa de cama suelta o blanda.
Antes del alta, asegúrese de que los cuidadores comprenden la importancia del uso adecuado de la sillita de coche, la prevención de caídas y el cuidado del cordón umbilical.

Review13:32–14:11

Por último, hable de la circuncisión con los padres de niños biológicamente varones. Al tratarse de un procedimiento programado, algunos padres deciden circuncidar a su hijo por preferencias personales o culturales tras sopesar los posibles beneficios y riesgos.
Entre los beneficios se incluyen un menor riesgo de infecciones de transmisión sexual, infecciones del tracto urinario y cáncer de pene; mientras que entre los riesgos potenciales se incluyen hemorragias, infecciones y dolor.
Las contraindicaciones de la circuncisión incluyen hipospadias, curvatura del pene, pene retráctil, trastornos hemorrágicos y falta de administración de vitamina K.
Resumen rápido: los cuidados inmediatos del recién nacido comienzan con una historia clínica y una exploración física exhaustivas, seguidas del inicio de la alimentación y la administración de la vacuna contra la hepatitis B, vitamina K intramuscular y pomada oftálmica de eritromicina.
A continuación, realice pruebas metabólicas, auditivas, de pulsioximetría y de bilirrubina y, cuando esté indicado, realice un control de la glucemia y observe a los lactantes expuestos a estreptococos del grupo B.
Por último, proporcione orientación anticipadora sobre la seguridad y el cuidado del cordón umbilical, y comente los pros y contras de la circuncisión.