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Introduction0:00–0:33

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o TDAH, es un trastorno común del neurodesarrollo caracterizado por niveles excesivos de falta de atención, hiperactividad e impulsividad.
Como consecuencia de estos síntomas, los niños con TDAH experimentan alteraciones en su funcionamiento social, emocional y académico, y muchos presentan un control deficiente de los impulsos.
El diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado a la edad del TDAH mejoran los resultados sociales, emocionales, académicos y laborales a largo plazo.

H&P0:33–1:51

Cuando un paciente se presenta con una preocupación principal que sugiere TDAH, en primer lugar se debe obtener una anamnesis y una exploración física dirigidas.
La mayoría de los pacientes se presentan después de los cuatro años de edad, y los cuidadores o profesores informan de hiperactividad excesiva, impulsividad o falta de atención.
Estos niños suelen mostrar un bajo rendimiento académico y una regulación emocional deficiente, así como un retraso en sus habilidades sociales y lúdicas.
Los antecedentes también pueden revelar factores de riesgo del TDAH, como prematuridad, bajo peso al nacer o experiencias adversas en la infancia; mientras que los antecedentes familiares suelen revelar uno o más miembros de la familia con TDAH.
La exploración física suele ser anodina, a menos que el paciente padezca una enfermedad coexistente con rasgos fenotípicos distintivos, como el síndrome alcohólico fetal o el síndrome del cromosoma X frágil.
Información clínica: Los niños pequeños tienden a tener altos niveles de energía y cortos períodos de atención, por lo que puede ser difícil determinar si sus comportamientos son apropiados para su desarrollo.
Por este motivo, el TDAH no suele diagnosticarse antes de los 4 años de edad. Sin embargo, cualquier niño con comportamientos preocupantes debe ser remitido para evaluación y prestación de servicios de intervención temprana.

Comprehensive psychoeducational evaluation1:51–3:20

Con estos hallazgos, debe sospechar de un TDAH y organizar una evaluación psicoeducativa exhaustiva. Esta evaluación incluye un historial de desarrollo y comportamiento que se centra en el desarrollo en la primera infancia, los comportamientos problemáticos y el rendimiento académico.
Durante la evaluación inicial pueden utilizarse escalas de valoración de la conducta informadas por los padres y los profesores para identificar síntomas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad en diferentes contextos.
Los niños con bajo rendimiento académico también podrían beneficiarse de una evaluación educativa en la escuela para identificar y tratar cualquier trastorno del lenguaje o discapacidad de aprendizaje coexistentes.
Además, dado que el TDAH se presenta con frecuencia junto con trastornos del desarrollo, del estado de ánimo y del comportamiento, como la ansiedad y el trastorno del espectro autista, estos niños deben ser examinados para detectar afecciones comórbidas durante la evaluación diagnóstica inicial.
Por ejemplo, debe considerar el trastorno de oposición desafiante si su paciente demuestra hostilidad y desafío intencionado a la autoridad.
Dato de alto rendimiento: El TDAH suele coexistir con el síndrome de Tourette, que es un trastorno de tics caracterizado por movimientos repetitivos frecuentes e incontrolables y vocalizaciones durante al menos un año.

Assess DSM-5 Criteria3:20–5:14

El síndrome de Tourette suele aparecer entre la infancia media y la adolescencia tardía y es más frecuente en varones biológicos.
Con la información que recopiló en la evaluación psicoeducativa integral, puede evaluar si su paciente cumple los criterios diagnósticos del TDAH del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos de salud mental, quinta edición, o DSM-5.
En primer lugar, determine si su paciente presenta seis o más síntomas de moderados a graves de al menos una de las dos categorías.
La primera categoría contiene síntomas relacionados con la hiperactividad y la impulsividad. Los síntomas de hiperactividad incluyen inquietud constante, dificultad para permanecer sentado, dificultad para permanecer quieto y apariencia de estar "en movimiento".
Otros síntomas son la excesiva locuacidad y la incapacidad para jugar en silencio. Los síntomas impulsivos consisten en soltar respuestas antes de que se le llame, dificultad para turnarse e interrumpir a los demás con frecuencia Veamos ahora la segunda categoría, que consiste en síntomas relacionados con la falta de atención.
Entre ellas se incluyen la dificultad para mantener la atención, la evitación de tareas que requieren concentración y una gran capacidad de distracción.
Además, estos niños pueden parecer que no escuchan, incluso cuando se les habla directamente, y con frecuencia pueden no completar las tareas y carecer de atención a los detalles.
Otros síntomas de falta de atención son los olvidos, la escasa capacidad de organización y la tendencia a perder objetos y pertenencias importantes.
Para diagnosticar el TDAH, los síntomas deben haber comenzado antes de los 12 años y deben estar presentes durante más de seis meses, en al menos dos entornos, como el hogar y la escuela.

ADHD5:14–5:51

Por último, la intensidad de esos síntomas tiene que ser suficiente para alterar la funcionalidad académica, social o adaptativa.
Ahora bien, si su paciente no cumple estos criterios, considere un diagnóstico alternativo, como un trastorno del estado de ánimo, de ansiedad o de personalidad.
Por otro lado, si su paciente cumple estos criterios, puede diagnosticarle TDAH. Dependiendo de los síntomas, puede clasificar a su paciente como TDAH con predominio hiperactivo-impulsivo, predominio de falta de atención o de tipo combinado.

4-5 years5:51–6:27

Aunque caracterizar el subtipo de TDAH no cambia el tratamiento médico, hacerlo puede ayudarle a dirigir intervenciones conductuales específicas.
Una vez diagnosticado el TDAH, deberá evaluar la edad de su paciente antes de iniciar el tratamiento. En primer lugar, hablemos de los pacientes que reciben un diagnóstico entre los cuatro y los cinco años de edad.
A esta edad, el tratamiento del TDAH se basa en el control del comportamiento. Si se dispone de ella, la formación en gestión del comportamiento puede dotar a los cuidadores de técnicas que refuercen positivamente los comportamientos adecuados a la edad y desalienten los comportamientos inadaptados.

6-11 years6:27–7:51

Sin embargo, si las conductas relacionadas con el TDAH de un niño no mejoran con estas intervenciones, o si no se dispone de formación para el manejo de la conducta, puede plantearse iniciar una medicación estimulante.
El metilfenidato es la opción recomendada para los niños en edad preescolar. A continuación hablaremos del tratamiento de los niños diagnosticados entre los seis y los once años de edad.
En este grupo de edad, la medicación estimulante debe utilizarse como tratamiento de primera línea para favorecer la concentración y el aprendizaje durante el horario escolar.
En comparación con los niños que no toman medicación para el TDAH, los que sí lo hacen presentan un mejor funcionamiento social y mejores resultados académicos, así como menores tasas de trastornos del estado de ánimo y de consumo de sustancias.
Existen dos clases de medicamentos estimulantes, la anfetamina y el metilfenidato; ambos se presentan como de acción corta o larga.
La dosis de medicación debe aumentarse según se tolere durante las primeras semanas, con el fin de controlar eficazmente los síntomas del TDAH y minimizar al mismo tiempo los efectos secundarios, como la supresión del apetito, los dolores de cabeza y los trastornos del sueño.
Además de la medicación, los niños con TDAH deben recibir apoyo educativo, para fomentar el desarrollo de habilidades académicas, adaptativas y sociales.
Estos niños pueden beneficiarse de una elevada proporción de profesores por alumno, un entorno ordenado en el aula, un horario predecible y expectativas claras.

12 years of age and older7:51–8:29

Por último, dado que el entrenamiento en control conductual puede proporcionar beneficios adicionales para los niños preadolescentes cuando se combina con medicación estimulante, puede optar por ofrecérselo al cuidador de su paciente.
Tenga en cuenta que el control del comportamiento pierde eficacia a medida que los niños crecen y se hacen más autosuficientes.
Por último, hablemos del tratamiento de los niños a partir de 12 años. Aunque los síntomas de hiperactividad suelen remitir durante la adolescencia, los de falta de atención tienden a persistir en la edad adulta.

Review8:29–9:01

Por este motivo, los adolescentes con TDAH deben seguir recibiendo medicación estimulante y apoyo educativo para facilitar el aprendizaje y el éxito académico.
Además, los niños mayores pueden beneficiarse del entrenamiento en habilidades, que puede ayudarles a mejorar la planificación y la organización, la gestión del tiempo, la regulación emocional y otras habilidades relacionadas con el funcionamiento académico, social y ejecutivo.
Resumen rápido: si un paciente pediátrico se presenta con un motivo de consulta que sugiere TDAH, comience con una historia y un examen físico dirigidos.
Los síntomas de falta de atención, hiperactividad o impulsividad, junto con un bajo rendimiento académico, sugieren un diagnóstico de TDAH.
A continuación, organice una evaluación psicoeducativa exhaustiva y, si el paciente cumple los criterios diagnósticos del DSM-5, puede diagnosticar TDAH.
Por último, el tratamiento del TDAH depende de la edad del paciente.