Trastorno con déficit de atención e hiperactividad (TDAH): ciencias clínicas
Trastorno con déficit de atención e hiperactividad (TDAH): ciencias clínicas
Niño con una enfermedad crónica
Enfermedades crónicas comunes
Trastornos genéticos y dismorfologías
Crecimiento, nutrición y desarrollo
Cuidados del recién nacido
Árbol de toma de decisiones
Transcripción
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o TDAH, es un trastorno común del neurodesarrollo caracterizado por niveles excesivos de falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Como consecuencia de estos síntomas, los niños con TDAH experimentan alteraciones en su funcionamiento social, emocional y académico, y muchos presentan un control deficiente de los impulsos. El diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado a la edad del TDAH mejoran los resultados sociales, emocionales, académicos y laborales a largo plazo.
Cuando un paciente se presenta con una preocupación principal que sugiere TDAH, en primer lugar se debe obtener una anamnesis y una exploración física dirigidas. La mayoría de los pacientes se presentan después de los cuatro años de edad, y los cuidadores o profesores informan de hiperactividad excesiva, impulsividad o falta de atención. Estos niños suelen mostrar un bajo rendimiento académico y una regulación emocional deficiente, así como un retraso en sus habilidades sociales y lúdicas.
Los antecedentes también pueden revelar factores de riesgo del TDAH, como prematuridad, bajo peso al nacer o experiencias adversas en la infancia; mientras que los antecedentes familiares suelen revelar uno o más miembros de la familia con TDAH. La exploración física suele ser anodina, a menos que el paciente padezca una enfermedad coexistente con rasgos fenotípicos distintivos, como el síndrome alcohólico fetal o el síndrome del cromosoma X frágil.
Información clínica: Los niños pequeños tienden a tener altos niveles de energía y cortos períodos de atención, por lo que puede ser difícil determinar si sus comportamientos son apropiados para su desarrollo. Por este motivo, el TDAH no suele diagnosticarse antes de los 4 años de edad. Sin embargo, cualquier niño con comportamientos preocupantes debe ser remitido para evaluación y prestación de servicios de intervención temprana.
Con estos hallazgos, debe sospechar de un TDAH y organizar una evaluación psicoeducativa exhaustiva. Esta evaluación incluye un historial de desarrollo y comportamiento que se centra en el desarrollo en la primera infancia, los comportamientos problemáticos y el rendimiento académico.
Durante la evaluación inicial pueden utilizarse escalas de valoración de la conducta informadas por los padres y los profesores para identificar síntomas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad en diferentes contextos. Los niños con bajo rendimiento académico también podrían beneficiarse de una evaluación educativa en la escuela para identificar y tratar cualquier trastorno del lenguaje o discapacidad de aprendizaje coexistentes.
Además, dado que el TDAH se presenta con frecuencia junto con trastornos del desarrollo, del estado de ánimo y del comportamiento, como la ansiedad y el trastorno del espectro autista, estos niños deben ser examinados para detectar afecciones comórbidas durante la evaluación diagnóstica inicial. Por ejemplo, debe considerar el trastorno de oposición desafiante si su paciente demuestra hostilidad y desafío intencionado a la autoridad.
Dato de alto rendimiento: El TDAH suele coexistir con el síndrome de Tourette, que es un trastorno de tics caracterizado por movimientos repetitivos frecuentes e incontrolables y vocalizaciones durante al menos un año. El síndrome de Tourette suele aparecer entre la infancia media y la adolescencia tardía y es más frecuente en varones biológicos.
Con la información que recopiló en la evaluación psicoeducativa integral, puede evaluar si su paciente cumple los criterios diagnósticos del TDAH del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos de salud mental, quinta edición, o DSM-5.
En primer lugar, determine si su paciente presenta seis o más síntomas de moderados a graves de al menos una de las dos categorías.
La primera categoría contiene síntomas relacionados con la hiperactividad y la impulsividad. Los síntomas de hiperactividad incluyen inquietud constante, dificultad para permanecer sentado, dificultad para permanecer quieto y apariencia de estar "en movimiento". Otros síntomas son la excesiva locuacidad y la incapacidad para jugar en silencio. Los síntomas impulsivos consisten en soltar respuestas antes de que se le llame, dificultad para turnarse e interrumpir a los demás con frecuencia
Veamos ahora la segunda categoría, que consiste en síntomas relacionados con la falta de atención. Entre ellas se incluyen la dificultad para mantener la atención, la evitación de tareas que requieren concentración y una gran capacidad de distracción. Además, estos niños pueden parecer que no escuchan, incluso cuando se les habla directamente, y con frecuencia pueden no completar las tareas y carecer de atención a los detalles. Otros síntomas de falta de atención son los olvidos, la escasa capacidad de organización y la tendencia a perder objetos y pertenencias importantes.
Fuentes
- "Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder" Pediatr Rev (2022)
- "Clinical Practice Guideline for the Diagnosis, Evaluation, and Treatment of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder in Children and Adolescents" Pediatrics (2019)
- "Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th ed" Text Rev (2022)
- "Nelson Textbook of Pediatrics, 21st ed. " Elsevier (2020)