Obesidad (pediatría): Ciencias Clínicas
Obesidad (pediatría): Ciencias Clínicas
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La obesidad se refiere a la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo que está fuertemente asociada con dislipidemia, diabetes mellitus tipo 2, enfermedad del hígado graso no alcohólico y afecciones cardiovasculares. A la hora de evaluar el sobrepeso y la obesidad, en niños menores de dos años se debe utilizar la clasificación peso-talla, y en niños mayores de dos años, el índice de masa corporal. Si su paciente se presenta con un motivo de consulta que sugiere obesidad, obtenga una historia clínica y un examen físico completos, incluidas las mediciones de peso y altura. Si el niño tiene menos de 2 años, mida su longitud, no su altura. Los antecedentes prenatales y perinatales del paciente pueden revelar factores de riesgo, como diabetes gestacional o macrosomía fetal, mientras que los antecedentes familiares pueden revelar obesidad parental. La obesidad suele asociarse a la diabetes mellitus tipo 2, por lo que siempre hay que preguntar por la presencia de polidipsia, polifagia y poliuria. En algunos casos, la anamnesis puede revelar cojera y dolor en la cadera, la ingle, el muslo o la rodilla, lo que sugiere una epfifisiolisis o deslizamiento epifisario de la cabeza femoral. Las adolescentes biológicas también podrían referir ciclos menstruales irregulares y hemorragias menstruales abundantes en combinación con pérdida de cabello, lo que es sugestivo de síndrome de ovario poliquístico. El historial también podría revelar ronquidos frecuentes durante el sueño, que podrían ser un signo de apnea obstructiva del sueño, así como el uso de medicamentos asociados a la obesidad, como corticosteroides, anticonvulsivos y antidepresivos. A continuación, pregunte por los síntomas de trastornos mentales y conductuales que pueden aumentar el riesgo de obesidad, como la depresión, la ansiedad y los trastornos alimentarios. La historia también podría revelar factores psicosociales estresantes o experiencias infantiles adversas, como el acoso escolar, que pueden desencadenar cambios fisiológicos que den lugar a un aumento de peso. Por último, hay que buscar los determinantes sociales que pueden aumentar el riesgo de obesidad. Por ejemplo, en las comunidades con escasos recursos, los niños suelen carecer de acceso a productos frescos o espacios seguros para la actividad física, y los que viven en hogares con inseguridad alimentaria tienen más probabilidades de desarrollar obesidad. Entre los factores familiares y domésticos que aumentan el riesgo de que un niño sea obeso se encuentran los estilos de crianza autoritarios o permisivos, el consumo de bebidas azucaradas y aperitivos, los comportamientos sedentarios y el sueño inadecuado. Información clínica: Algunos niños pueden presentar una enfermedad genética subyacente que les predisponga a la obesidad, como el síndrome de Prader-Willi, o afecciones endocrinas, como el hipotiroidismo y el síndrome de Cushing. En la exploración física, sus pacientes suelen presentar un aumento del perímetro de la cintura, exceso de adiposidad y una almohadilla de grasa suprapúbica prominente. Algunos pacientes pueden tener la tensión arterial elevada, lo que sugiere hipertensión relacionada con la obesidad. A continuación, asegúrese de examinar la piel del paciente. Compruebe si hay estrías abdominales. En la obesidad, las estrías suelen ser estrechas y de color rosa pálido a blanco, en contraste con el síndrome de Cushing, que se asocia a estrías anchas de color morado. A continuación, examine los pliegues cutáneos, ya que la fricción local de la piel y la humedad pueden provocar una inflamación cutánea superficial denominada intertrigo. Además, busque acantosis pigmentaria en la nuca o en las axilas, que es sugestiva de diabetes mellitus, así como acné e hirsutismo, que es sugestivo de síndrome de ovario poliquístico. A continuación, palpe el abdomen y compruebe si el hígado está agrandado, ya que la hepatomegalia suele asociarse a la enfermedad del hígado graso no alcohólico o HGNA. Si la historia revela cojera, compruebe siempre si hay sensibilidad en la cadera, que podría ser un signo de epifisiólisis. Por último, en los pacientes biológicamente masculinos, el exceso de tejido adiposo convierte más testosterona en estradiol, lo que favorece el agrandamiento del tejido mamario glandular, por lo que estos pacientes podrían presentar ginecomastia. En este punto, debe sospechar obesidad, por lo que su siguiente paso es evaluar la edad del paciente. Si el niño tiene menos de 2 años, evalúe su peso en función de la talla. Si el peso para la talla del niño es igual o superior al percentil 95 para su edad y sexo, tiene sobrepeso, por lo que hay que proceder a su tratamiento, que se basa principalmente en modificaciones nutricionales En primer lugar, fomente la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida. Después de los 6 meses, los cuidadores deben continuar con la lactancia materna, pero en combinación con la alimentación complementaria hasta los dos años. A continuación, el niño no debe tomar bebidas ni postres azucarados. Por último, los cuidadores deben evitar la alimentación forzada porque un niño suele saber bien cuándo está lleno, por lo que mostrará señales como sacudir la cabeza y taparse la boca. A continuación, fomente las actividades diarias regulares y las interacciones con los padres y cuidadores. Los niños deben realizar actividades lúdicas y evitar comportamientos sedentarios como ver los medios de comunicación y la televisión Ahora, volvamos atrás y echemos un vistazo a los niños de 2 años o más. En este caso, debe evaluar el índice de masa corporal del paciente. Si el índice de masa corporal del niño es igual o superior al percentil 85, pero inferior al percentil 95 para su edad y sexo, tiene sobrepeso. Sin embargo, si su índice de masa corporal es igual o superior al percentil 95 para la edad y el sexo, se diagnostica obesidad, que puede clasificarse además como obesidad grave si el IMC se sitúa en torno al percentil 99. Información clínica: En adolescentes de más edad, también se puede utilizar el índice de masa corporal del adulto. En los adultos, un índice de masa corporal de entre 25 y 29,9 kilogramos por metro cuadrado se considera sobrepeso, mientras que un índice de masa corporal de 30 o más es indicativo de obesidad. Aunque el diagnóstico de la obesidad se basa en el índice de masa corporal, se trata de una medida individual imperfecta. Por ejemplo, los atletas profesionales que tienen una grasa corporal mínima y una masa muscular elevada acaban clasificados incorrectamente como obesos o con sobrepeso. Además, determinados grupos raciales y étnicos pueden sufrir complicaciones de la obesidad con un IMC más bajo, mientras que otros con un IMC más alto pero una adiposidad baja tienen un riesgo menor de sufrir estas complicaciones. En todas las personas, obtenga análisis adicionales para buscar afecciones asociadas. En primer lugar, debe realizarse un perfil lipídico en ayunas para detectar dislipidemias, especialmente en niños a partir de diez años. A continuación, en las personas obesas o con sobrepeso pero con factores de riesgo, como antecedentes familiares positivos y signos de resistencia a la insulina, debe realizarse un cribado para detectar la diabetes mellitus tipo 2. Así pues, obtenga la hemoglobina A1C, la glucemia en ayunas o aleatoria, o una TTOG. Además, compruebe si hay HGNA solicitando AST, ALT y GGT. En pacientes con oligomenorrea e hirsutismo, compruebe los niveles de andrógenos y obtenga una ecografía pélvica. Por último, si la tensión arterial es elevada, no olvide realizar un control ambulatorio de la tensión arterial las 24 horas del día Si el lipidograma en ayunas revela triglicéridos elevados y HDL disminuidas, diagnostique dislipidemia. A continuación, si la hemoglobina A1C es del 6,5 por ciento o superior, la glucemia en ayunas es de 126 miligramos por decilitro (6,99 mmol/l) o superior, una glucemia aleatoria es de 200 miligramos por decilitro (11,10 mmol/l) o superior, o la glucemia durante una SOGT de 2 horas es de 200 miligramos por decilitro (11,10 mmol/l) o superior, diagnostique diabetes mellitus. Los pacientes con obesidad suelen presentar diabetes mellitus de tipo 2. Sin embargo, hay que descartar siempre la de tipo 1 solicitando niveles de péptido C y autoanticuerpos frente a células de los islotes. Los niveles normales o elevados de péptido C y los anticuerpos negativos contra los islotes pancreáticos son indicativos de diabetes de tipo 2. A continuación, los niveles elevados de ALT, independientemente de los niveles de AST y GGT, son indicativos de HGNA. Sin embargo, si las analíticas revelan ALT, AST y GGT elevadas, piense en una HGNA progresiva y grave. Por último, la oligomenorrea y el hirsutismo en combinación con niveles elevados de andrógenos y múltiples quistes ováricos en la ecografía son sugestivos de síndrome de ovario poliquístico, mientras que la hipertensión en un control de la presión arterial de 24 horas es sugestiva de hipertensión relacionada con la obesidad. Por último, hablemos del tratamiento. En todos los niños, se debe comenzar con una entrevista motivacional preguntando sobre la percepción del peso del niño y de su cuidador y evaluando la disposición a realizar cambios. Durante cualquier conversación relacionada con el peso, utilice un lenguaje no estigmatizante. Explique que el niño está ganando demasiado peso para su estatura y comente cómo el sobrepeso puede repercutir negativamente en la salud. En todos los pacientes de más de 6 años, debe recomendar un tratamiento intensivo de la conducta sanitaria y el estilo de vida, que suele incluir recomendaciones dietéticas, aumento de la actividad física y optimización del sueño. En los niños con obesidad menores de 6 años, considere la posibilidad de un tratamiento intensivo de la conducta y el estilo de vida en función de su capacidad para participar en el tratamiento. A la hora de fijar objetivos, recurra a la toma de decisiones compartida y apoye la autonomía del paciente en la medida de lo posible. Por último, asegúrese de tratar cualquier afección comórbida y, en cada visita del niño sano, controle la tensión arterial de su paciente. En casos graves, podría plantearse una farmacoterapia complementaria para perder peso o consultas quirúrgicas para una posible cirugía bariátrica. Como resumen rápido... La obesidad se refiere a la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo que está fuertemente asociada con dislipidemia, diabetes mellitus, HGNA, síndrome de ovario poliquístico e hipertensión. Si el niño es menor de 2 años y su peso para la talla es igual o superior al percentil 95 para el sexo y la edad, tiene sobrepeso. Del mismo modo, si el niño tiene 2 años o más y su índice de masa corporal es igual o superior al percentil 85, pero inferior al percentil 95 para su edad y sexo, tiene sobrepeso. Sin embargo, si están en o por encima del percentil 95 para la edad y el sexo, diagnostique obesidad.
Fuentes
- "Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Treatment of Children and Adolescents with Obesity" Pediatrics (2023)
- "Pediatric Obesity Algorithm: A Practical Approach to Obesity Diagnosis and Management" Front Pediatr (2019)
- "Nelson Textbook of Pediatrics, 21st ed. " Elsevier (2020)
- "Obesity in Children" Pediatr Rev (2022)
- "Association of Weight for Length vs Body Mass Index During the First 2 Years of Life with Cardiometabolic Risk in Early Adolescence" JAMA Netw Open (2018)