Artrosis: ciencias clínicas
Artrosis: ciencias clínicas
Principales presentaciones agudas
Artralgia y lesiones articulares
Dolor abdominal
Hemorragia vaginal
Lesión renal aguda
Anemia
Dolor torácico
Lesiones cutáneas comunes
Erupciones cutáneas comunes
Estreñimiento
Tos
Demencia (síntomas agudos)
Depresión (presentación inicial)
Diarrea
Disuria
Fiebre
Cefalea
Edema en las piernas
Lumbalgia
Síntomas genitourinarios masculinos
Embarazo (presentación inicial)
Ojos rojos
Sibilancias y disnea
Síntomas respiratorios altos
Flujo vaginal
Árbol de toma de decisiones
Transcripción
La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones, caracterizada por lesiones mecánicas por desgaste del cartílago articular, que provocan lesiones óseas y sinoviales. Este proceso inflamatorio crónico está mediado por citocinas, como la interleucina 1 y el factor de necrosis tumoral ɑ, y puede afectar a cualquier articulación, pero más comúnmente a rodillas, caderas, manos y pies. Entre los factores de riesgo importantes de la artrosis se encuentran la edad, ser biológicamente mujer, la obesidad y las lesiones articulares. En la mayoría de los casos, la artrosis es un diagnóstico clínico, pero a veces puede ser necesario recurrir a imágenes con rayos X si el diagnóstico no está claro.
Ahora bien, si su paciente presenta signos y síntomas sugestivos de artrosis, en primer lugar debe realizar una anamnesis y una exploración física dirigidas. El paciente suele tener antecedentes de dolor articular que comenzó en una articulación aislada, como la rodilla; la mano, como las articulaciones interfalángicas; la muñeca; o los pies, como las articulaciones metatarsofalángicas. Además, el paciente puede describir un dolor articular que empeora con la actividad y una amplitud de movimiento articular limitada. También pueden presentar una mínima rigidez matutina que suele durar menos de 30 minutos antes de mejorar.
Información clínica para recordar: Si su paciente tiene rigidez matutina que dura más de 30 minutos, entonces considere en su lugar la artritis inflamatoria, como la artritis reumatoide. Otra forma de distinguir entre ambas es por el patrón de articulaciones afectadas. La artritis reumatoide tiende a ser simétrica, lo que significa que las articulaciones de ambos lados del cuerpo están igualmente afectadas, mientras que los pacientes con artrosis tienen más probabilidades de presentar una afectación articular asimétrica.
Por otra parte, el examen físico puede revelar sensibilidad a lo largo de la línea articular y crepitación, que es un sonido o sensación de chirrido cuando se mueve la articulación. Su paciente también puede presentar dolor con la prueba de amplitud de movimiento de la articulación, una amplitud de movimiento limitada, así como un agrandamiento óseo de las articulaciones interfalángicas. El agrandamiento óseo en las articulaciones interfalángicas distales o IFD, se denomina nódulos de Heberden, mientras que el agrandamiento en las articulaciones interfalángicas proximales IFP, se denomina nódulos de Bouchard.
Si la historia clínica y los hallazgos de la exploración física concuerdan con la artrosis, no es necesario realizar más pruebas y se puede diagnosticar artrosis. Pero si el diagnóstico no está claro, debe solicitar una radiografía de la articulación afectada. Si los hallazgos radiográficos no concuerdan con la artrosis, debe plantearse un diagnóstico alternativo. Pero si la radiografía muestra estrechamiento del espacio articular, osteofitos y esclerosis subcondral, puede diagnosticar al paciente con artrosis.
Información clínica para recordar: Los hallazgos radiográficos no siempre se correlacionan con los síntomas en pacientes con artrosis. Por ejemplo, la radiografía puede mostrar daños graves en la articulación, pero el paciente puede tener sólo síntomas leves.
Una vez diagnosticada la artrosis, el siguiente paso es determinar qué articulaciones están afectadas. Las opciones de tratamiento difieren en función de las articulaciones afectadas.
Digamos que su paciente tiene artrosis de rodilla o cadera. El primer paso es iniciar un tratamiento no farmacológico. En primer lugar, fomente el ejercicio y la actividad física para reducir el dolor aumentando la fuerza muscular y mejorando la amplitud de movimiento de las articulaciones afectadas. En segundo lugar, recomiende la pérdida de peso, especialmente si su paciente tiene un IMC superior a 25. La pérdida de peso alivia la tensión en las articulaciones que soportan peso, lo que significa que muchos pacientes notan un alivio significativo del dolor y una mejora de la movilidad. En tercer lugar, recomiende a sus pacientes el Tai chi, una práctica tradicional china de cuerpo y mente que puede mejorar la fuerza y el equilibrio y ayudar a aliviar el dolor. Por último, los pacientes con artrosis de rodilla o cadera tienen dificultades para caminar, por lo que podrían beneficiarse del uso de dispositivos de ayuda como un bastón o una rodillera, así como de ortesis para los pies.
Fuentes
- "Management of Osteoarthritis of the Hip Evidence-Based Clinical Practice Guideline" American Academy of Orthopaedic Surgeons (2023)
- "Management of Osteoarthritis of the Knee (Non-Arthroplasty) Evidence-Based Clinical Practice Guideline (3rd Edition)" American Academy of Orthopaedic Surgeons (2021)
- "2019 American College of Rheumatology/Arthritis Foundation Guideline for the Management of Osteoarthritis of the Hand, Hip, and Knee" Arthritis Care Res (2020)
- "OARSI guidelines for the non-surgical management of knee, hip, and polyarticular osteoarthritis" Osteoarthritis and Cartilage (2019)
- "Osteoarthritis: Rapid Evidence Review" Am Fam Physician (2018)
- "2018 update of the EULAR recommendations for the management of hand osteoarthritis" Ann Rheum Dis (2019)
- "Osteoarthritis: Diagnosis and Treatment" Am Fam Physician (2012)