Abordaje de la secreción vaginal: ciencias clínicas
Abordaje de la secreción vaginal: ciencias clínicas
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Transcripción
El flujo vaginal es una de las causas más frecuentes de consulta ginecológica. El flujo fisiológico normal suele ser asintomático, pero el flujo vaginal anormal puede causar molestias y dolor importantes, puede afectar negativamente a las actividades cotidianas y tiene un impacto considerable en el funcionamiento sexual y la autoimagen. El flujo vaginal normal es el resultado de una combinación de secreciones endocervicales y vaginales, descamación de las células epiteliales vaginales y presencia de flora vaginal normal.
La alteración de estos componentes da lugar a un flujo vaginal anormal, que se asocia a irritación, dolor o prurito vaginal o vulvar. Las causas más frecuentes de flujo vaginal anormal son la presencia de un cuerpo extraño en la vagina, la inflamación vaginal y la infección vaginal o cervical.
El primer paso en la evaluación de una paciente que presenta flujo vaginal es una anamnesis y una exploración física específicas. Empecemos con la evaluación de un cuerpo extraño. Durante la anamnesis, la paciente puede describir un aumento del flujo vaginal y, posiblemente, actividad sexual reciente o uso de tampones. Las pacientes pueden expresar su preocupación por un cuerpo extraño retenido, como un tampón o un preservativo. Sin embargo, pueden no ser conscientes de la presencia de un objeto extraño o no estar dispuestos a revelar la información.
La exploración física revelará una secreción vaginal anormal, a menudo purulenta o incluso sanguinolenta, y, si hay un cuerpo extraño en el examen con espéculo, habrá hecho su diagnóstico.
Información clínica: El flujo vaginal purulento maloliente suele estar causado por productos de higiene retenidos, como tampones, y en pacientes femeninas prepúberes, los fragmentos de papel higiénico son un culpable habitual. Sin embargo, si el cuerpo extraño es un objeto inusual o inesperado, asegúrese de tener en cuenta y realizar pruebas de detección de abuso sexual.
Si no hay evidencia de cuerpo extraño, el siguiente paso es evaluar la presencia de inflamación o infección vaginal, conocida como vaginitis, empezando por estas tres primeras. Hablemos del primer escenario posible, el flujo fisiológico, en el que en realidad estarías descartando una vaginitis. Las pacientes referirán una historia de aumento del flujo vaginal sin olor, así como ausencia de irritación vaginal o vulvar. El examen físico revelará un flujo vaginal blanco o transparente.
En este caso, considere el flujo fisiológico y obtenga muestras del flujo de las paredes vaginales y los fondos de saco. Examine el flujo con microscopía salina y compruebe el pH vaginal. Si la microscopía salina revela células escamosas maduras y abundantes lactobacilos, y el pH es de 3,5 a 4,5, todos esos son hallazgos normales, por lo que puedes descartar la vaginitis y diagnosticar flujo fisiológico.
Información clínica para recordar: La leucorrea fisiológica es una afección normal que suele preceder a la aparición de la menstruación entre 3 y 6 meses, y se asocia a un flujo vaginal claro a blanco, por lo demás asintomático e inodoro. Un examen microscópico de una muestra de hisopo revelará una abundancia de células epiteliales, lo que apoya aún más el diagnóstico.
Información clínica: La falta de higiene y los baños prolongados pueden provocar flujo vaginal e irritación, sobre todo en pacientes jóvenes. Aconseje sobre buenas prácticas de higiene, como limpiarse de delante hacia atrás y llevar ropa interior de algodón; así como evitar productos de higiene perfumados y baños de burbujas.
Hablemos ahora de la vaginosis bacteriana, que es la causa más frecuente de flujo vaginal anormal. Tenga en cuenta que no se trata de una verdadera infección, sino de una disbiosis, es decir, de un desequilibrio de los microorganismos normales de la vagina. Esto ocurre cuando las especies normales de Lactobacillus productoras de peróxido de hidrógeno y ácido láctico son sustituidas por un crecimiento excesivo de anaerobios.
Si la paciente refiere una secreción acuosa fina con olor desagradable, y el examen físico es positivo para una secreción vaginal fina de color blanco grisáceo con olor a amina o "a pescado", considere la vaginosis bacteriana. Evalúe la presencia de vaginosis bacteriana tomando muestras del flujo vaginal. Realice una microscopía salina, buscando células clave y lactobacilos. Compruebe el pH vaginal y realice una prueba de KOH.
A continuación, evalúe los criterios de Amsel, que incluyen flujo vaginal fino de color gris-blanquecino en la exploración física; microscopía que revele más de un 20% de células clave; pH del flujo vaginal superior a 4,5; y una prueba KOH positiva. Si se cumplen 3 de los 4 criterios, se puede diagnosticar vaginosis bacteriana.
Nuestra siguiente posible fuente de vaginitis es la candidiasis vulvovaginal, que es la segunda forma más común de vaginitis, después de la vaginosis bacteriana. Es el resultado de una inflamación de la vagina y la vulva debida a una infección por levaduras, más comúnmente por Candida albicans.
Las pacientes suelen referir flujo vaginal blanco y espeso y picor vaginal. También pueden referir síntomas asociados de picor, dolor, enrojecimiento o hinchazón vulvar. El examen físico revelará una secreción vaginal espesa, blanca y cuajada. La vulva puede aparecer eritematosa, edematosa y puede haber excoriaciones por rascado que pueden desarrollar fisuras. Con estos hallazgos, considere la candidiasis vulvovaginal.
Tome una muestra del flujo vaginal, realice una microscopia con KOH al 10% y compruebe el pH vaginal. También es posible enviar el flujo vaginal para realizar un cultivo o una prueba PCR de especies de Candida.
Fuentes
- "Sexually transmitted infections treatment guidelines, 2021" MMWR Recomm Rep (2021)
- "ACOG practice bulletin no. 215: Vaginitis in nonpregnant patients" Obstet Gynecol (2021)
- "Diagnosis and Management of Vulvar Skin Disorders" Obstet Gynecol (2021)