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Introduction0:00–0:32

El reflujo gastroesofágico se refiere al movimiento retrógrado del contenido gástrico hacia el esófago. Cuando el reflujo gastroesofágico continuo es lo bastante grave como para causar síntomas molestos o complicaciones como esofagitis erosiva o esófago de Barrett, se denomina enfermedad por reflujo gastroesofágico o ERGE.
En la población pediátrica, la evaluación y el tratamiento de la ERGE dependen de la edad del paciente y de la gravedad de los síntomas.
Si un paciente pediátrico se presenta con un motivo de consulta que sugiera ERGE, primero obtenga una historia clínica y un examen físico dirigidos y luego evalúe la edad de su paciente.

H&P/Infant0:32–2:19

Empecemos hablando de la ERGE en los lactantes. Los cuidadores suelen informar de que el bebé regurgita con frecuencia, y algunos pueden volverse irritables, negarse a comer o arquear la espalda durante las tomas.
En este grupo de edad, los resultados de los exámenes suelen ser normales. Con esta presentación clínica, se debe sospechar ERGE.
Dato de alto rendimiento a tener en cuenta: Los lactantes sanos suelen experimentar episodios recurrentes de regurgitación que alcanzan su punto álgido en torno a los 6 meses de edad.
Estos episodios de reflujo están provocados por la relajación del esfínter esofágico inferior, que permite la entrada del contenido gástrico en el esófago.
Cuando el reflujo gastroesofágico no se asocia a síntomas molestos o complicaciones, se considera normal y suele resolverse sin intervención.
Una vez que se sospecha de ERGE, se debe evaluar la presencia de cualquier signo de alarma que sugiera una afección distinta de la ERGE.
Algunos ejemplos son una edad de aparición inferior a 1 semana o superior a 6 meses; pérdida de peso o aumento de peso subóptimo; fiebre; o letargia.
Busque también signos que sugieran patología intracraneal, como convulsiones, microcefalia, macrocefalia o fontanela abultada.
Otras señales de alarma que sugieren otra enfermedad son la distensión abdominal, la hepatoesplenomegalia, la emesis nocturna o biliosa, la hematemesis, la diarrea crónica y la hemorragia rectal.
Si identifica uno o más de estos signos de alerta, considere un diagnóstico alternativo, como una obstrucción intestinal, una infección o una masa intracraneal.
Por otro lado, si no hay signos de alerta, diagnostique ERGE. Ahora que ha diagnosticado la ERGE, es el momento de empezar a tratarla.

GERD2:19–3:55

Para empezar, pida a los cuidadores que espesen las tomas de sus hijos con cereales de arroz o con un espesante comercial.
Además, debe recomendar modificaciones en la alimentación, como reducir el volumen de las tomas y aumentar su frecuencia.
Otra consideración útil es reducir o eliminar la exposición ambiental al tabaco. Ahora, evalúe la respuesta de su paciente a estos cambios.
Si sus síntomas han mejorado, continúe con el tratamiento actual. Por otro lado, si los síntomas de su paciente persisten, elimine la proteína de la leche de vaca de su dieta.
Los lactantes alimentados con leche artificial pueden pasar a fórmulas a base de hidrolizado de proteínas o aminoácidos.
En el caso de los lactantes alimentados con leche materna, se puede recomendar eliminar la leche de vaca de la dieta de los padres lactantes.
A continuación, evalúe la respuesta a este cambio dietético. Si los síntomas del paciente han mejorado, continúe con el tratamiento actual.
Sin embargo, si los síntomas de su paciente persisten a pesar de los cambios dietéticos, remítalo a un gastroenterólogo pediátrico para una evaluación más exhaustiva.
También puede considerar la posibilidad de tratar a su paciente con un inhibidor de la bomba de protones, o IBP para abreviar, si hay un retraso en la obtención de una cita.
Sin embargo, los IBP pueden tener efectos adversos nocivos a largo plazo, incluida una mala repercusión en la salud ósea, por lo que sólo deben tomarse en caso de síntomas graves y durante un máximo de 4 a 8 semanas, sobre todo si no hay mejoría sintomática.

Children and Adolescents3:55–5:41

Hablemos ahora de la ERGE en niños y adolescentes. A esta edad, los pacientes suelen describir síntomas como ardor de estómago, náuseas y dolor epigástrico o torácico.
Además, la anamnesis puede revelar anorexia, rechazo de la comida, aversiones alimentarias específicas o vómitos recurrentes, pero la exploración física suele ser normal.
Con estos hallazgos, sospeche ERGE. Información clínica: Entre las afecciones que aumentan el riesgo de ERGE se encuentran la obesidad, la hernia de hiato y los trastornos de la motilidad gastrointestinal, como la acalasia.
Otros pacientes con riesgo de ERGE son los que padecen afecciones neurológicas, como parálisis cerebral; trastornos respiratorios, como displasia broncopulmonar o fibrosis quística; trasplante de pulmón; y prematuridad.
Tenga en cuenta que la ERGE puede agravar o desencadenar neumonía u otitis media recurrente, asma y episodios de apnea, así que recuerde preguntar sobre los síntomas de ERGE si su paciente padece alguna de estas afecciones.
Una vez que sospeche que padece ERGE, asegúrese de evaluar los signos de alarma que sugieren una afección diferente. Algunos signos de alerta son la aparición de los síntomas antes de los 12 meses de edad o su persistencia después de los 12 meses; y la pérdida de peso o un aumento de peso subóptimo.
Otros signos de alerta que hay que buscar son fiebre, letargo, convulsiones, distensión abdominal y hepatoesplenomegalia; así como emesis nocturna o biliosa, hematemesis, diarrea crónica o hemorragia rectal.
Si identifica uno o más de estos signos de alerta, debería considerar un diagnóstico alternativo, como una obstrucción intestinal, una infección o una masa intracraneal.

GERD5:41–7:04

Por otro lado, si no identifica ningún signo de alarma, diagnostique ERGE. Información clínica: En ocasiones, los pacientes con ERGE presentan síntomas atípicos, como ronquera, disfagia (dificultad para tragar) y odinofagia (dolor al tragar).
Otros síntomas atípicos de la ERGE son la tos, el ahogo, las sibilancias, los síntomas de las vías respiratorias altas o las erosiones dentales.
Sin embargo, si estos síntomas se producen en ausencia de síntomas clásicos como la acidez estomacal, debe evaluar si existen otras causas subyacentes.
Por ejemplo, podría considerar una serie GI superior para evaluar una anomalía estructural, como una obstrucción de la salida gástrica o una malrotación intestinal.
Sigamos con un dato de alto rendimiento La esofagitis eosinofílica es una enfermedad inmunomediada que puede presentar síntomas similares a los de la ERGE.
Los niños con EEo suelen presentar disfagia e impactación alimentaria, y estos pacientes pueden incluso desarrollar estenosis esofágicas.
Además, aunque las biopsias esofágicas tanto en la EEo como en la ERGE pueden mostrar eosinófilos, las biopsias de la ERGE suelen contener menos de 7 eosinófilos por campo de gran aumento, mientras que las biopsias de EEo contienen al menos 15, junto con microabscesos eosinófilos.

Lifestyle Changes7:04–8:37

Una vez diagnosticada la ERGE, es hora de pasar a su tratamiento. Empiece por recomendar cambios en el estilo de vida, como la reducción de peso y el abandono del alcohol o del tabaco si está indicado; y aconseje a su paciente que evite las bebidas con cafeína y los alimentos ácidos.
Además, debe recomendar a su paciente que duerma en decúbito lateral izquierdo y que eleve la cabecera de la cama mientras duerme.
A continuación, evalúe la respuesta de su paciente a estas modificaciones. Si sus síntomas mejoran, continúe con el tratamiento actual.
Sin embargo, si los síntomas de su paciente persisten a pesar de estas intervenciones, comience a probar un IBP, como el omeprazol.
Transcurridas de 4 a 8 semanas, suspenda la medicación y evalúe su respuesta al tratamiento. Si los síntomas de su paciente mejoran después de retirar el IBP, continúe vigilando los síntomas recurrentes.
Por otro lado, si los síntomas del paciente persisten a pesar de la dosis máxima de IBP, o mientras se retira el IBP, remítalo a un gastroenterólogo pediátrico para una evaluación y tratamiento más exhaustivos.
También puede plantearse solicitar una esofagogastroduodenoscopia, o EGD, o una sonda de pH esofágico de 24 horas con monitorización de impedancia.
Información clínica: Existen remedios no farmacológicos que pueden reducir los síntomas de la ERGE. Algunos ejemplos son el consumo de jengibre, ginger ale, regaliz o bicarbonato sódico; así como masticar chicle sin azúcar después de las comidas.

Review8:37–9:11

Como resumen rápido... Los bebés con síntomas clásicos y sin signos de advertencia pueden ser diagnosticados de ERGE.
El tratamiento inicial se centra en la alimentación. Si los síntomas persisten, elimine la proteína de la leche de vaca de la dieta del lactante y, si los síntomas siguen sin mejorar, consulte a un especialista.
En el caso de niños mayores o adolescentes con síntomas clásicos y sin signos de alerta, diagnostique ERGE y recomiende cambios adecuados en el estilo de vida.
Si los síntomas persisten, comience a probar un IBP. Si esto no ayuda, remítalo a un especialista para que lo evalúe y lo trate.