Enfermedad por reflujo gastroesofágico (pediatría): Ciencias Clínicas
Enfermedad por reflujo gastroesofágico (pediatría): Ciencias Clínicas
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Transcripción
El reflujo gastroesofágico se refiere al movimiento retrógrado del contenido gástrico hacia el esófago. Cuando el reflujo gastroesofágico continuo es lo bastante grave como para causar síntomas molestos o complicaciones como esofagitis erosiva o esófago de Barrett, se denomina enfermedad por reflujo gastroesofágico o ERGE. En la población pediátrica, la evaluación y el tratamiento de la ERGE dependen de la edad del paciente y de la gravedad de los síntomas.
Si un paciente pediátrico se presenta con un motivo de consulta que sugiera ERGE, primero obtenga una historia clínica y un examen físico dirigidos y luego evalúe la edad de su paciente. Empecemos hablando de la ERGE en los lactantes. Los cuidadores suelen informar de que el bebé regurgita con frecuencia, y algunos pueden volverse irritables, negarse a comer o arquear la espalda durante las tomas. En este grupo de edad, los resultados de los exámenes suelen ser normales. Con esta presentación clínica, se debe sospechar ERGE.
Dato de alto rendimiento a tener en cuenta: Los lactantes sanos suelen experimentar episodios recurrentes de regurgitación que alcanzan su punto álgido en torno a los 6 meses de edad. Estos episodios de reflujo están provocados por la relajación del esfínter esofágico inferior, que permite la entrada del contenido gástrico en el esófago. Cuando el reflujo gastroesofágico no se asocia a síntomas molestos o complicaciones, se considera normal y suele resolverse sin intervención.
Una vez que se sospecha de ERGE, se debe evaluar la presencia de cualquier signo de alarma que sugiera una afección distinta de la ERGE. Algunos ejemplos son una edad de aparición inferior a 1 semana o superior a 6 meses; pérdida de peso o aumento de peso subóptimo; fiebre; o letargia. Busque también signos que sugieran patología intracraneal, como convulsiones, microcefalia, macrocefalia o fontanela abultada.
Otras señales de alarma que sugieren otra enfermedad son la distensión abdominal, la hepatoesplenomegalia, la emesis nocturna o biliosa, la hematemesis, la diarrea crónica y la hemorragia rectal. Si identifica uno o más de estos signos de alerta, considere un diagnóstico alternativo, como una obstrucción intestinal, una infección o una masa intracraneal.
Por otro lado, si no hay signos de alerta, diagnostique ERGE. Ahora que ha diagnosticado la ERGE, es el momento de empezar a tratarla. Para empezar, pida a los cuidadores que espesen las tomas de sus hijos con cereales de arroz o con un espesante comercial. Además, debe recomendar modificaciones en la alimentación, como reducir el volumen de las tomas y aumentar su frecuencia. Otra consideración útil es reducir o eliminar la exposición ambiental al tabaco. Ahora, evalúe la respuesta de su paciente a estos cambios. Si sus síntomas han mejorado, continúe con el tratamiento actual.
Por otro lado, si los síntomas de su paciente persisten, elimine la proteína de la leche de vaca de su dieta. Los lactantes alimentados con leche artificial pueden pasar a fórmulas a base de hidrolizado de proteínas o aminoácidos. En el caso de los lactantes alimentados con leche materna, se puede recomendar eliminar la leche de vaca de la dieta de los padres lactantes. A continuación, evalúe la respuesta a este cambio dietético. Si los síntomas del paciente han mejorado, continúe con el tratamiento actual.
Sin embargo, si los síntomas de su paciente persisten a pesar de los cambios dietéticos, remítalo a un gastroenterólogo pediátrico para una evaluación más exhaustiva. También puede considerar la posibilidad de tratar a su paciente con un inhibidor de la bomba de protones, o IBP para abreviar, si hay un retraso en la obtención de una cita. Sin embargo, los IBP pueden tener efectos adversos nocivos a largo plazo, incluida una mala repercusión en la salud ósea, por lo que sólo deben tomarse en caso de síntomas graves y durante un máximo de 4 a 8 semanas, sobre todo si no hay mejoría sintomática.
Hablemos ahora de la ERGE en niños y adolescentes. A esta edad, los pacientes suelen describir síntomas como ardor de estómago, náuseas y dolor epigástrico o torácico. Además, la anamnesis puede revelar anorexia, rechazo de la comida, aversiones alimentarias específicas o vómitos recurrentes, pero la exploración física suele ser normal. Con estos hallazgos, sospeche ERGE.
Información clínica: Entre las afecciones que aumentan el riesgo de ERGE se encuentran la obesidad, la hernia de hiato y los trastornos de la motilidad gastrointestinal, como la acalasia. Otros pacientes con riesgo de ERGE son los que padecen afecciones neurológicas, como parálisis cerebral; trastornos respiratorios, como displasia broncopulmonar o fibrosis quística; trasplante de pulmón; y prematuridad.
Fuentes
- "Pediatric Gastroesophageal Reflux Clinical Practice Guidelines: Joint Recommendations of the North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition and the European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition" J Pediatr Gastroenterol Nutr (2018)
- "Gastroesophageal reflux: management guidance for the pediatrician" Pediatrics (2013)
- "Nelson Textbook of Pediatrics, 21st ed. " Elsevier (2020)
- "Eosinophilic Esophagitis: A Review" JAMA (2021)