Infección de vías urinarias (pediatría): ciencias clínicas
Infección de vías urinarias (pediatría): ciencias clínicas
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Transcripción
La infección urinaria es una infección bacteriana frecuente en los niños que puede afectar a cualquier parte de las vías urinarias. En los niños, las IVU suelen estar causadas por la flora gastrointestinal, como la Escherichia coli, que asciende a la vejiga o los riñones, provocando cistitis, pielonefritis o incluso urosepsis. Si no se tratan a tiempo, las IVU pueden provocar complicaciones a largo plazo, como cicatrices renales, hipertensión y enfermedad renal crónica. El tratamiento de las IVU depende de la edad del paciente; más concretamente, de si tiene menos o más de 2 meses.
Si un niño se presenta con un motivo de consulta que sugiere una IVU, primero debe realizar una evaluación ABCDE para determinar si el niño está estable o inestable. Si el paciente está inestable, estabilice sus vías respiratorias, su respiración y su circulación. A continuación, obtenga acceso i.v., administre líquidos i.v. y comience con antibióticos de amplio espectro. Por último, inicie la monitorización continua de las constantes vitales, como la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno. Si es necesario, no olvide proporcionar oxígeno suplementario.
Volvamos a la evaluación ABCDE y echemos un vistazo a los pacientes estables. En este caso, comience por obtener una historia clínica y un examen físico específicos. A continuación, evalúe la edad del paciente, que guiará el tratamiento
En primer lugar, echemos un vistazo a los lactantes a término de 2 meses de edad o menos. Estos pacientes suelen presentar síntomas sistémicos vagos, como fiebre, intranquilidad y letargo. Además, los cuidadores pueden referir una ingesta oral deficiente o vómitos, y pueden describir la orina del bebé como fétida. A continuación, la exploración física suele revelar un lactante de aspecto enfermizo, incómodo y con una temperatura corporal de 38 grados centígrados o más. El examen físico también podría revelar taquicardia y sensibilidad suprapúbica.
Basándose en estos hallazgos, debe sospechar que se trata de una IVU, por lo que el siguiente paso es solicitar análisis, que incluyen hemograma, PCR, procalcitonina y análisis de orina, así como urocultivos y hemocultivos. El estudio diagnóstico de este grupo de edad también puede incluir un análisis del líquido cefalorraquídeo y un cultivo como parte de la evaluación de la sepsis.
Información clínica para recordar: Puede recoger una muestra de orina de un lactante mediante recogida con bolsa, sondaje vesical o aspiración vesical suprapúbica. Dado que la orina recogida mediante una muestra de bolsa suele estar contaminada con flora cutánea, sólo debe enviarse para un análisis de orina y no para un cultivo. Por este motivo, el sondaje vesical es el método más utilizado en este grupo de edad para recoger una muestra de orina para cultivo. Por otro lado, la aspiración suprapúbica con aguja es un procedimiento doloroso que no se utiliza habitualmente debido a una relativamente baja tasa de éxito.
A continuación, ingrese al paciente en el hospital e inicie antibióticos empíricos, que incluyen ampicilina y gentamicina o cefotaxima para cubrir las bacterias gramnegativas. Además, no olvide proporcionar una hidratación adecuada con líquidos intravenosos y administrar antipiréticos, como el paracetamol, para la fiebre.
Veamos ahora los resultados del laboratorio El hemograma suele revelar un recuento elevado de glóbulos blancos, y los marcadores inflamatorios estarán elevados. Además, el análisis de orina suele mostrar la presencia de leucocitos y esterasa leucocitaria positiva, lo que indica una respuesta inflamatoria que es sugestiva pero no diagnóstica de una IVU. Un cultivo de orina con un crecimiento bacteriano de más de 50.000 unidades formadoras de colonias (UFC)/mL a partir de una muestra de orina por sondaje confirma una IVU; pero en neonatos y niños con inmunodeficiencia, un crecimiento de tan sólo 10.000 unidades formadoras de colonias (UFC)/mL apunta a una infección. Por último, el crecimiento bacteriano positivo del hemocultivo es preocupante para la urosepsis.
En este punto puede estar seguro de que su paciente tiene una IVU, así que adapte los antibióticos en función de los resultados del cultivo. Continúe los cuidados de soporte con una hidratación adecuada y antipiréticos según sea necesario. Por último, una vez resuelta la IVU, todos los lactantes menores de 2 meses con IVU deben someterse a una ecografía renal y vesical. Si la ecografía revela una anomalía del tracto urinario, como un ureterocele o válvulas uretrales posteriores, solicite una cistouretrografía miccional, o VCUG para abreviar, para evaluar si hay reflujo vesicoureteral, disfunción vesical o uretral y anomalías estructurales.
Fuentes
- "Contemporary Management of Urinary Tract Infection in Children" Pediatrics (2021)
- "Urinary Tract Infections in Children" Pediatr Rev (2018)