Abordaje de las masas en la cabeza y el cuello (pediatría): ciencias clínicas
Abordaje de las masas en la cabeza y el cuello (pediatría): ciencias clínicas
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Transcripción
Las masas de cabeza y cuello son un motivo de preocupación relativamente frecuente en niños, y suelen ser benignas. La mayoría de las masas pediátricas de cabeza y cuello pueden clasificarse como posibles neoplasias malignas, infecciones o anomalías del desarrollo.
Si un paciente pediátrico presenta una masa en cabeza o cuello, realice una evaluación ABCDE para determinar si está estable o inestable. Si está inestable, estabilice la vía aérea, la respiración y la circulación, e intube al paciente si necesita asegurar la vía aérea. A continuación, obtenga acceso intravenoso y considere la posibilidad de administrar líquidos intravenosos. Por último, comience la monitorización continua de las constantes vitales y, si es necesario, proporciónele oxígeno suplementario
Cuando se trata de pacientes estables, hay que obtener una anamnesis y una exploración física centradas y, a continuación, evaluar si existen características que sugieran malignidad.
Se trata de masas firmes, de bordes irregulares, inmóviles y enmarañadas, que crecen rápidamente. Si cualquiera de estos hallazgos está presente, considere la posibilidad de malignidad y obtenga imágenes, como una ecografía, una tomografía computarizada o una resonancia magnética; así como una biopsia de tejido.
A continuación, evalúe los síntomas sistémicos B. Entre ellos se incluyen fiebre, sudores nocturnos o pérdida de peso. Si su paciente refiere algún síntoma B, piense en un linfoma.
Los hallazgos típicos del examen incluyen una masa lateral en el cuello con linfadenopatía cervical, y usted podría detectar un ganglio linfático supraclavicular, lo que debería aumentar su sospecha de malignidad. El diagnóstico por imagen suele revelar un aumento del tamaño de los ganglios linfáticos y, en algunos casos, una masa mediastínica. Por último, la presencia de linfocitos neoplásicos en la biopsia confirma el linfoma.
Por otro lado, si no hay síntomas sistémicos B, el siguiente paso es evaluar la localización de la masa. Si está en la línea media, considere un nódulo tiroideo, que conlleva un riesgo significativo de malignidad en los niños.
El historial puede revelar radiación previa en cabeza y cuello. En el examen, detectará una masa en la línea media del cuello, y las imágenes pueden revelar una masa tiroidea quística o sólida. Los resultados de la biopsia de tejido pueden ser benignos, indeterminados o compatibles con cáncer de tiroides, pero independientemente de la histología, se trata de un nódulo tiroideo.
Información clínica: Al evaluar un nódulo tiroideo, no olvide observar los niveles de TSH y T4 libre del paciente. La mayoría de los nódulos tiroideos no afectan a la función tiroidea, y los niveles de TSH y T4 libre son normales. Sin embargo, algunos nódulos tiroideos se denominan "calientes" porque producen T4 libre de forma autónoma, independientemente de la TSH. Incluso con un nódulo tiroideo "caliente", el organismo mantiene niveles normales de T4 libre reduciendo la liberación de TSH. En este caso, verá una TSH baja y un nivel de T4 libre normal.
Pasemos ahora a hablar de las masas del cuello que no están situadas a lo largo de la línea media. En este caso, debe evaluar los signos y síntomas de secreción de catecolaminas.
La sobreproducción de catecolaminas, como la dopamina, la norepinefrina y la epinefrina, provoca una sobreestimulación simpática. Esto puede causar hipertensión, taquicardia, enrojecimiento, sudoración y diarrea. Si su paciente presenta alguno de estos síntomas, piense en un neuroblastoma, que es un tumor del sistema nervioso simpático.
Estos niños son menores de 5 años y presentan una masa lateral en el cuello. Si hay compresión nerviosa, puede observarse síndrome de Horner en el lado ipsilateral, con ptosis, miosis y anhidrosis facial, o incapacidad para sudar. A continuación, el diagnóstico por imagen suele mostrar una masa en el tórax que probablemente afecte a los ganglios simpáticos cervicales. Si la biopsia de tejido revela neuroblastos neoplásicos, diagnostique neuroblastoma.
Información clínica: El neuroblastoma es el cáncer más frecuente en lactantes y niños menores de 5 años. Estos tumores pueden surgir en cualquier parte del sistema nervioso simpático, pero suelen encontrarse en las glándulas suprarrenales o en algún punto de la cadena simpática ganglionar que recorre la columna vertebral. En general, los neuroblastomas cervicales son poco frecuentes, y es más probable que el neuroblastoma se presente como una masa abdominal.
Sigamos con un dato de alto rendimiento. Dado que los neuroblastomas segregan catecolaminas, se pueden medir los metabolitos catecolamínicos ácido vanililmandélico, VMA; y ácido homovanílico, HVA, como parte del estudio diagnóstico. Los niveles elevados de VMA y HVA en suero u orina indican una hipersecreción de catecolaminas, lo que sugiere un neuroblastoma.
Por último, si no hay signos ni síntomas de secreción de catecolaminas, considere la posibilidad de un rabdomiosarcoma, que es el cáncer de tejidos blandos más frecuente en niños. El rabdomiosarcoma puede aparecer en la cabeza, el cuello o incluso en los rasgos faciales. Una masa periorbitaria puede causar proptosis, mientras que una masa cerca o dentro de la nariz puede causar obstrucción nasal o de los senos paranasales. En cuanto a la imagen, muestra una masa de tejido blando. La presencia de rabdomioblastos neoplásicos en la biopsia de tejido confirma el rabdomiosarcoma.
Volviendo al principio, consideremos las masas sin signos ni síntomas de malignidad. Las masas no malignas suelen ser blandas, tienen bordes lisos y bien definidos, son móviles y crecen lentamente. Si estas características están presentes, evalúe si hay signos y síntomas de infección. Por tanto, si detecta fiebre, calor, eritema o sensibilidad, piense en una infección.
A continuación, evalúe la ubicación de la masa. Si está en la cadena cervical o auricular posterior, considere una linfadenitis. La linfadenitis primaria suele estar causada por bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus del grupo A. Por otra parte, diversos agentes patógenos pueden causar linfadenitis en uno o más ganglios linfáticos, como el virus de Epstein-Barr, el citomegalovirus, las micobacterias tuberculosas y no tuberculosas y la Bartonella henselae, causante de la enfermedad por arañazo de gato.
Fuentes
- "Evaluation and management of neck masses in children. " Am Fam Physician. (2014;89(5):353-358. )
- "Pediatric neck masses. " Pediatr Rev. (2013;34(3):115-125. )
- "Nelson Textbook of Pediatrics. 21st ed. Radiology/Histology " Elsevier (2020)