Abordaje de las masas en la cabeza y el cuello (pediatría): ciencias clínicas
Introduction 0:00–0:21
Las masas de cabeza y cuello son un motivo de preocupación relativamente frecuente en niños, y suelen ser benignas. La mayoría de las masas pediátricas de cabeza y cuello pueden clasificarse como posibles neoplasias malignas, infecciones o anomalías del desarrollo.
Si un paciente pediátrico presenta una masa en cabeza o cuello, realice una evaluación ABCDE para determinar si está estable o inestable.
Unstable Patient 0:21–0:47
Si está inestable, estabilice la vía aérea, la respiración y la circulación, e intube al paciente si necesita asegurar la vía aérea.
A continuación, obtenga acceso intravenoso y considere la posibilidad de administrar líquidos intravenosos. Por último, comience la monitorización continua de las constantes vitales y, si es necesario, proporciónele oxígeno suplementario Cuando se trata de pacientes estables, hay que obtener una anamnesis y una exploración física centradas y, a continuación, evaluar si existen características que sugieran malignidad.
Stable Patient/Malignancy 0:47–1:14
Se trata de masas firmes, de bordes irregulares, inmóviles y enmarañadas, que crecen rápidamente. Si cualquiera de estos hallazgos está presente, considere la posibilidad de malignidad y obtenga imágenes, como una ecografía, una tomografía computarizada o una resonancia magnética; así como una biopsia de tejido.
Lymphoma 1:14–1:51
A continuación, evalúe los síntomas sistémicos B. Entre ellos se incluyen fiebre, sudores nocturnos o pérdida de peso.
Si su paciente refiere algún síntoma B, piense en un linfoma. Los hallazgos típicos del examen incluyen una masa lateral en el cuello con linfadenopatía cervical, y usted podría detectar un ganglio linfático supraclavicular, lo que debería aumentar su sospecha de malignidad.
Thyroid Nodule 1:51–3:00
El diagnóstico por imagen suele revelar un aumento del tamaño de los ganglios linfáticos y, en algunos casos, una masa mediastínica.
Por último, la presencia de linfocitos neoplásicos en la biopsia confirma el linfoma. Por otro lado, si no hay síntomas sistémicos B, el siguiente paso es evaluar la localización de la masa.
Si está en la línea media, considere un nódulo tiroideo, que conlleva un riesgo significativo de malignidad en los niños.
El historial puede revelar radiación previa en cabeza y cuello. En el examen, detectará una masa en la línea media del cuello, y las imágenes pueden revelar una masa tiroidea quística o sólida.
Los resultados de la biopsia de tejido pueden ser benignos, indeterminados o compatibles con cáncer de tiroides, pero independientemente de la histología, se trata de un nódulo tiroideo.
Información clínica: Al evaluar un nódulo tiroideo, no olvide observar los niveles de TSH y T4 libre del paciente. La mayoría de los nódulos tiroideos no afectan a la función tiroidea, y los niveles de TSH y T4 libre son normales.
Sin embargo, algunos nódulos tiroideos se denominan "calientes" porque producen T4 libre de forma autónoma, independientemente de la TSH.
Neuroblastoma 3:00–4:51
Incluso con un nódulo tiroideo "caliente", el organismo mantiene niveles normales de T4 libre reduciendo la liberación de TSH.
En este caso, verá una TSH baja y un nivel de T4 libre normal. Pasemos ahora a hablar de las masas del cuello que no están situadas a lo largo de la línea media.
En este caso, debe evaluar los signos y síntomas de secreción de catecolaminas. La sobreproducción de catecolaminas, como la dopamina, la norepinefrina y la epinefrina, provoca una sobreestimulación simpática.
Esto puede causar hipertensión, taquicardia, enrojecimiento, sudoración y diarrea. Si su paciente presenta alguno de estos síntomas, piense en un neuroblastoma, que es un tumor del sistema nervioso simpático.
Estos niños son menores de 5 años y presentan una masa lateral en el cuello. Si hay compresión nerviosa, puede observarse síndrome de Horner en el lado ipsilateral, con ptosis, miosis y anhidrosis facial, o incapacidad para sudar.
A continuación, el diagnóstico por imagen suele mostrar una masa en el tórax que probablemente afecte a los ganglios simpáticos cervicales.
Si la biopsia de tejido revela neuroblastos neoplásicos, diagnostique neuroblastoma. Información clínica: El neuroblastoma es el cáncer más frecuente en lactantes y niños menores de 5 años.
Estos tumores pueden surgir en cualquier parte del sistema nervioso simpático, pero suelen encontrarse en las glándulas suprarrenales o en algún punto de la cadena simpática ganglionar que recorre la columna vertebral.
En general, los neuroblastomas cervicales son poco frecuentes, y es más probable que el neuroblastoma se presente como una masa abdominal.
Sigamos con un dato de alto rendimiento. Dado que los neuroblastomas segregan catecolaminas, se pueden medir los metabolitos catecolamínicos ácido vanililmandélico, VMA; y ácido homovanílico, HVA, como parte del estudio diagnóstico.
Rhabdomyosarcoma 4:51–5:24
Los niveles elevados de VMA y HVA en suero u orina indican una hipersecreción de catecolaminas, lo que sugiere un neuroblastoma.
Por último, si no hay signos ni síntomas de secreción de catecolaminas, considere la posibilidad de un rabdomiosarcoma, que es el cáncer de tejidos blandos más frecuente en niños.
El rabdomiosarcoma puede aparecer en la cabeza, el cuello o incluso en los rasgos faciales. Una masa periorbitaria puede causar proptosis, mientras que una masa cerca o dentro de la nariz puede causar obstrucción nasal o de los senos paranasales.
Infection 5:24–5:49
En cuanto a la imagen, muestra una masa de tejido blando. La presencia de rabdomioblastos neoplásicos en la biopsia de tejido confirma el rabdomiosarcoma.
Volviendo al principio, consideremos las masas sin signos ni síntomas de malignidad. Las masas no malignas suelen ser blandas, tienen bordes lisos y bien definidos, son móviles y crecen lentamente.
Lymphadenitis 5:49–7:08
Si estas características están presentes, evalúe si hay signos y síntomas de infección. Por tanto, si detecta fiebre, calor, eritema o sensibilidad, piense en una infección.
A continuación, evalúe la ubicación de la masa. Si está en la cadena cervical o auricular posterior, considere una linfadenitis.
La linfadenitis primaria suele estar causada por bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus del grupo A. Por otra parte, diversos agentes patógenos pueden causar linfadenitis en uno o más ganglios linfáticos, como el virus de Epstein-Barr, el citomegalovirus, las micobacterias tuberculosas y no tuberculosas y la Bartonella henselae, causante de la enfermedad por arañazo de gato.
Al realizar la anamnesis, recuerde preguntar sobre contactos con enfermos y exposiciones a animales, especialmente gatos, ya que esto podría dar una pista sobre el patógeno causante.
El examen suele revelar un ganglio linfático agrandado, sensible, caliente, eritematoso y a veces fluctuante. También puede observar múltiples ganglios agrandados en la zona circundante.
Con estos hallazgos, se puede hacer un diagnóstico clínico de linfadenitis. Información clínica: La linfadenitis es una infección dentro de un ganglio linfático, mientras que la linfadenopatía reactiva suele significar una respuesta inmunitaria a una infección cercana.
Parotitis 7:08–7:53
Mientras que la linfadenitis primaria suele afectar a un solo ganglio linfático, la linfadenopatía reactiva suele afectar a múltiples ganglios adyacentes dentro de una cadena.
Ahora bien, si la masa con signos de infección afecta a la mejilla y la mandíbula, considere la parotitis, una infección de las glándulas salivales parótidas.
Su paciente puede referir dolor facial, dificultad para masticar o sequedad de boca debido a una menor producción de saliva.
No olvide comprobar el estado de vacunación, ya que los pacientes no inmunizados corren el riesgo de padecer parotiditis (paperas).
Developmental anomaly 7:53–8:10
La parotitis puede ser uni o bilateral y suele presentarse con las mejillas hinchadas y la mandíbula inflamada, lo que a veces se describe como "mejillas de ardilla".
Infantile hemangioma 8:10–8:45
La parótida suele estar sensible a la palpación y la piel suprayacente puede estar caliente y eritematosa. Con estos hallazgos, diagnostique parotitis.
Volvamos a hablar de los pacientes sin signos ni síntomas de infección. En este caso, considere las anomalías del desarrollo de la cabeza y el cuello.
Para realizar una evaluación más exhaustiva, solicite pruebas de imagen, como una ecografía, una TC o una resonancia magnética, y evalúe el color de la piel suprayacente.
Si es rojizo-azulado o hiperpigmentado, considere la posibilidad de un hemangioma infantil, un tumor vascular de la infancia.
Los hemangiomas pueden estar presentes al nacer y suelen reconocerse durante el periodo neonatal debido a su rápida expansión.
Dermoid cyst 8:45–9:30
La exploración suele revelar una masa elevada, de color azul rojizo o hiperpigmentada, blanda y comprimible. Dada su naturaleza vascular, es posible que escuche un soplo si ausculta la masa.
La imagen debe mostrar una masa hipervascular bien definida, lo que confirma el diagnóstico de hemangioma infantil. Si no hay decoloración de la piel, el siguiente paso es evaluar la ubicación de la masa.
Si aparece en la cara o el cuero cabelludo, puede tratarse de un quiste dermoide, una bolsa de ectodermo que quedó atrapada bajo la piel durante el desarrollo fetal.
Como recordatorio rápido, el ectodermo es la capa embrionaria más externa que da lugar a la piel, el pelo, los dientes y las glándulas sebáceas y sudoríparas.
Thyroglossal duct cyst 9:30–10:48
Los quistes dermoides están presentes al nacer y crecen lentamente a medida que se llenan de pelo, grasa y células viejas de la piel.
La exploración suele revelar una masa subcutánea pequeña, redonda y gomosa; y las imágenes, como la ecografía, demuestran un quiste bien definido.
En este caso, diagnostique un quiste dermoide. Por otro lado, una masa en la línea media del cuello debería hacer pensar en un quiste del conducto tirogloso.
Durante el desarrollo fetal, la tiroides se forma cerca de la base de la lengua y desciende por el conducto tirogloso hasta su ubicación final en el cuello.
En este punto, el conducto tirogloso suele cerrarse y desaparecer, pero si no degenera por completo, el tejido restante forma una bolsa quística.
Los quistes del conducto tirogloso se presentan con frecuencia con hinchazón intermitente durante las infecciones de las vías respiratorias altas, debido a la inflamación y a la acumulación de secreciones dentro del quiste.
El examen revela una masa en la línea media del cuello que se mueve ligeramente cuando el paciente traga o saca la lengua.
Al estar conectados a la lengua, los quistes del conducto tirogloso se mueven con el movimiento de la lengua. Si en las imágenes se observa un quiste bien definido cerca del hueso hioides, diagnostique quiste del conducto tirogloso.
Branchial cleft cyst 10:48–11:55
Información clínica: Los quistes dermoides suelen formarse en la cara y el cuero cabelludo, pero en raras ocasiones se forman a lo largo de la línea media del cuello.
Puede distinguir un quiste dermoide de un quiste del conducto tirogloso pidiendo a su paciente que trague o saque la lengua.
Los quistes dermoides NO se mueven con el movimiento de la lengua, mientras que los quistes del conducto tirogloso SÍ Por último, si la masa está en el cuello lateral, considere un quiste de la hendidura branquial.
Estas hendiduras forman parte de los arcos faríngeos embrionarios que forman diversas estructuras de la cabeza y el cuello.
Si las hendiduras no se fusionan completamente, el tejido restante forma una bolsa quística. Los quistes de la hendidura branquial suelen presentar hinchazón intermitente durante las infecciones de las vías respiratorias altas, debido a la inflamación y a la acumulación de secreciones dentro del quiste.
En el examen, verá una masa lateral del cuello anterior al músculo esternocleidomastoideo, y las imágenes revelarán un quiste bien definido, lo que confirma un quiste de la hendidura branquial.
Review 11:55–12:33
Información clínica: A menudo se observan quistes del conducto tirogloso y quistes de la hendidura branquial en caso de infección local e inflamación, porque aumentan de tamaño.
A veces se pueden identificar tras una sobreinfección bacteriana, debido a la sensibilidad y a otros signos y síntomas sistémicos.
Es importante recordar que los quistes del conducto tirogloso y los quistes de la hendidura branquial son anomalías del desarrollo y NO están causados por la infección en sí.
Resumen rápido: las masas de cabeza y cuello pediátricas pueden estar causadas por un tumor maligno, una infección o una anomalía del desarrollo.
Si hay signos y síntomas que sugieran malignidad, piense en nódulos tiroideos, linfoma, neuroblastoma o rabdomiosarcoma.
Se observan signos y síntomas de infección con linfadenitis y parotitis. Por último, si no hay signos ni síntomas de malignidad o infección, es posible que se trate de anomalías benignas del desarrollo de la cabeza y el cuello, como hemangiomas infantiles, quistes dermoides, quistes del conducto tirogloso y quistes de la hendidura branquial.
- "Evaluation and management of neck masses in children. " Am Fam Physician. (2014;89(5):353-358. )
- "Pediatric neck masses. " Pediatr Rev. (2013;34(3):115-125. )
- "Nelson Textbook of Pediatrics. 21st ed. Radiology/Histology " Elsevier (2020)
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