Carencia de hierro y anemia ferropénica (pediatría): ciencias clínicas
Carencia de hierro y anemia ferropénica (pediatría): ciencias clínicas
Principales presentaciones agudas
Artralgia y lesiones articulares
Dolor abdominal
Hemorragia vaginal
Lesión renal aguda
Anemia
Dolor torácico
Lesiones cutáneas comunes
Erupciones cutáneas comunes
Estreñimiento
Tos
Demencia (síntomas agudos)
Depresión (presentación inicial)
Diarrea
Disuria
Fiebre
Cefalea
Edema en las piernas
Lumbalgia
Síntomas genitourinarios masculinos
Embarazo (presentación inicial)
Ojos rojos
Sibilancias y disnea
Síntomas respiratorios altos
Flujo vaginal
Árbol de toma de decisiones
Transcripción
La carencia de hierro es una afección que se produce cuando el organismo carece de hierro suficiente para el crecimiento, el desarrollo y la producción normales de suficientes glóbulos rojos sanos. El hierro desempeña un papel vital en la producción de hemoglobina, que es la proteína responsable del transporte de oxígeno en los glóbulos rojos. En consecuencia, cuando los niveles de hierro son bajos, el organismo es incapaz de producir una cantidad adecuada de hemoglobina, lo que conduce a una producción deficiente de glóbulos rojos. Puede diferenciar entre la ferropenia sin anemia y la anemia ferropénica examinando los resultados de laboratorio de su paciente.
Si un paciente pediátrico se presenta con una preocupación principal sugestiva de deficiencia de hierro o anemia ferropénica, en primer lugar, debe obtener una historia clínica y un examen físico centrados. La anamnesis suele revelar síntomas vagos como fatiga, aturdimiento, baja resistencia muscular y palpitaciones, que se manifiestan como una respuesta compensatoria a un aporte insuficiente de oxígeno a los tejidos.
Los cuidadores también pueden notificar cambios de comportamiento, como falta de concentración o irritabilidad, así como pica, que es el consumo compulsivo de sustancias no nutritivas como tierra o hielo. Por último, hay que tener en cuenta los factores de riesgo de la ferropenia, como las hemorragias menstruales abundantes, la exposición al plomo, determinadas enfermedades crónicas, la ingesta escasa de hierro en la dieta y la participación activa en actividades deportivas. Además, el examen físico puede revelar taquicardia y taquipnea. También puede notar palidez, que suele ser visible en las conjuntivas, los labios y el lecho ungueal. Otros hallazgos frecuentes son las uñas quebradizas y la coiloniquia, caracterizada por uñas cóncavas o en forma de cuchara. Por último, podría notar glositis, que es una lengua lisa y brillante, así como estomatitis angular, que se refiere a la inflamación y agrietamiento en las comisuras de la boca.
Información clínica para recordar: Algunos medicamentos pueden provocar una carencia de hierro, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que pueden aumentar el riesgo de úlceras pépticas y hemorragias posteriores, y los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que pueden reducir la absorción de hierro. Por lo tanto, si su paciente ha estado utilizando estos medicamentos, esto debería aumentar su sospecha de deficiencia de hierro.
En este punto, usted debe sospechar deficiencia de hierro, por lo que su siguiente paso es comprobar los laboratorios. En primer lugar, para identificar la anemia, tendrá que pedir un hemograma, que incluye un nivel de hemoglobina, así como los índices de sangre roja, como el volumen corpuscular medio, o MCV. También debe pedir análisis para comprobar el estado del hierro de su paciente. Entre ellos se encuentran la concentración de hemoglobina reticulocitaria; la ferritina sérica, que es un indicador sensible de las reservas de hierro del organismo; la saturación de transferrina o TSAT, que es el porcentaje de sitios de fijación del hierro ocupados en la transferrina; y la capacidad total de fijación del hierro o TIBC, que mide la capacidad de la sangre para fijar el hierro y transportarlo por todo el organismo.
Dato de alto rendimiento a tener en cuenta: La concentración sérica de hierro no suele obtenerse en pediatría, sobre todo porque no ayuda necesariamente a diferenciar la ferropenia sin anemia de la anemia ferropénica. Aun así, hay que tener en cuenta que la concentración sérica de hierro suele ser normal en la ferropenia sin anemia, y baja en la anemia ferropénica.
Ahora, pasemos a discutir los resultados de laboratorio que usted esperaría ver en la deficiencia de hierro sin anemia. En este caso, el hemograma revelará valores de hemoglobina normales para la edad y el sexo biológico de su paciente, y un VCM normal. Por otro lado, la concentración de hemoglobina reticulocitaria, la ferritina sérica y la saturación de transferrina serán bajas; mientras que la capacidad total de fijación del hierro será normal. Con estos hallazgos, se puede diagnosticar deficiencia de hierro sin anemia.
Información clínica para recordar: La ferritina sérica es una medida sensible de las reservas de hierro del organismo, pero dado que también es un reactante de fase aguda, puede elevarse en algunas enfermedades crónicas, incluso en el contexto de la ferropenia. Si su paciente padece una enfermedad crónica y su nivel de ferritina sérica se encuentra en el intervalo normal, debe considerar la posibilidad de que padezca ferropenia. Mire el TSAT, y si está por debajo del 20%, diagnostique deficiencia de hierro, además de anemia de enfermedad crónica.
Fuentes
- "Screening for Iron Deficiency Anemia in Young Children: USPSTF Recommendation Statement" Pediatrics (2015)
- "Diagnosis and prevention of iron deficiency and iron-deficiency anemia in infants and young children (0-3 years of age)" Pediatrics (2010)
- "The Role of Reticulocyte Hemoglobin Content for Diagnosis of Iron Deficiency and Iron Deficiency Anemia, and Monitoring of Iron Therapy: a Literature Review" Clin Lab (2019)
- "Nelson Essentials of Pediatrics, 8th ed." Elsevier (2023)
- "American Academy of Pediatrics Textbook of Pediatric Care, 2nd ed." American Academy of Pediatrics (2017)
- "Iron Deficiency: Implications Before Anemia" Pediatr Rev (2021)
- "Microcytic Anemia" Pediatr Rev (2021)