Chapters:

Introduction0:00–0:25

Las convulsiones febriles se presentan en niños de 6 meses a 5 años de edad, con una temperatura de al menos 38 grados centígrados y sin infección concurrente del sistema nervioso central, alteración metabólica o antecedentes de convulsiones afebriles previas.
En función de las manifestaciones del niño, las convulsiones febriles pueden clasificarse en simples o complejas.Si un paciente pediátrico se presenta con un motivo de consulta que sugiere convulsiones febriles, primero debe realizar una evaluación ABCDE para determinar si está inestable o estable.

Unstable Patient0:25–2:06

Si el paciente está inestable, estabilice primero las vías respiratorias, la respiración y la circulación, obtenga acceso i.v.
y considere la posibilidad de empezar a administrar líquidos i.v. A continuación, someta al paciente a una monitorización continua de las constantes vitales, como la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la saturación de oxígeno.
Por último, si es necesario, no olvide proporcionar oxígeno suplementario para mantener la saturación y considere la posibilidad de administrar un medicamento anticonvulsivo.Información clínica para recordar: Si su paciente experimenta una convulsión delante de usted, y la actividad convulsiva persiste durante 5 minutos o más, colóquelo de lado, sobre una superficie plana, y adminístrele una benzodiacepina de acción corta, como lorazepam i.v.
o midazolam i.m. como primeras opciones, o diazepam rectal como segunda opción.
Si la convulsión no se resuelve tras dos dosis de benzodiacepina o tras 20 minutos de actividad convulsiva, administre un medicamento anticonvulsivo diferente, como fenobarbital intravenoso si el paciente es un lactante, o fosfenitoína intravenosa si es un niño mayor.
Una convulsión febril que dure más de 30 minutos se considera estado epiléptico febril, que es una emergencia neurológica que requiere la administración rápida de medicación anticonvulsiva adicional y una evaluación diagnóstica adicional.Volvamos atrás y echemos un vistazo a los pacientes estables.

Stable Patient2:06–3:03

En este caso, el primer paso es obtener una historia clínica y un examen físico dirigidos. La anamnesis suele revelar fiebre alta o en rápido aumento antes de la aparición de una convulsión.
Pida a los cuidadores que describan la actividad convulsiva, que puede ser generalizada o limitada a una extremidad. Los cuidadores también podrían notificar una infección reciente asociada a fiebre alta, como la roséola, o la administración reciente de vacunas, como difteria-tétanos-tos ferina o sarampión-paperas-rubéola.
Además, puede haber antecedentes familiares de convulsiones febriles. Por último, la exploración física suele revelar una temperatura de al menos 38 grados centígrados, posiblemente con taquicardia.
Además, si la crisis se ha resuelto recientemente, el paciente puede presentar somnolencia o confusión postictal.Con estos hallazgos, usted debe sospechar una convulsión febril, por lo que su siguiente paso es evaluar la edad de su paciente y buscar signos de infección del sistema nervioso central.

Suspect febrile seizure3:03–3:14

Alternative diagnosis3:14–4:04

Si el paciente tiene menos de 6 meses de edad, o si el examen físico revela signos que sugieren una infección del sistema nervioso central, como irritabilidad o fontanelas abultadas, entonces debe considerar diagnósticos alternativos, como la meningitis.
Información clínica para recordar: Los niños con convulsiones febriles tienen más probabilidades de sufrir una infección del sistema nervioso central, como una meningitis bacteriana, si tienen entre 6 y 12 meses y no están totalmente inmunizados contra el Haemophilus influenzae tipo B y el Streptococcus pneumoniae, o si han tomado antibióticos recientemente, ya que los antibióticos pueden enmascarar los signos y síntomas de la meningitis.
Estos niños deben someterse a una evaluación adicional para detectar una infección del sistema nervioso central tras una primera convulsión febril.Por otro lado, si el niño tiene entre 6 meses y 5 años, y el examen no revela signos de infección del SNC, entonces se puede diagnosticar una convulsión febril.

No signs of CNS infection4:04–4:26

Una vez diagnosticada, el siguiente paso es evaluar las características de las crisis y los hallazgos del examen neurológico.En primer lugar, hablemos de las convulsiones febriles simples.

Simple febrile seizures4:26–5:48

Para estos niños, el historial revelará una convulsión que duró menos de 15 minutos y no se repitió en 24 horas. Además, la crisis se describirá como generalizada, con actividad motora tónico-clónica, tónica o atónica.
Además, en el examen físico, habrá una ausencia de signos neurológicos focales como debilidad o parálisis. Con estos hallazgos, se puede diagnosticar una convulsión febril simple.
Pasemos ahora al tratamiento de una convulsión febril simple. En primer lugar, ofrezca antitérmicos para controlar la fiebre y trate cualquier afección subyacente, como la otitis media.
A continuación, eduque a los cuidadores y tranquilícelos diciéndoles que las convulsiones febriles simples suelen reaparecer, pero que normalmente se resuelven a los 5 años de edad sin dejar secuelas neurológicas a largo plazo.
Por último, tenga en cuenta que en este grupo de edad no es necesaria una evaluación convulsiva adicional, como neuroimagen y EEG, porque las convulsiones febriles simples no se asocian a anomalías estructurales intracraneales ni a trastornos epilépticos.Muy bien, ahora cambiemos de marcha y hablemos de las convulsiones febriles complejas.

Complex febrile seizures5:48–7:34

En este caso, el historial suele revelar una crisis que dura 15 minutos o más, o que se repite en 24 horas.Además, los cuidadores pueden describir una crisis focal, por ejemplo, actividad motora limitada a una extremidad.
Además, el examen físico puede revelar signos neurológicos focales, como debilidad o parálisis. Su paciente también puede presentar paresia de Todd, también llamada parálisis postictal, que es una debilidad o parálisis unilateral temporal que se produce después de una convulsión.
Con estos hallazgos se puede diagnosticar una convulsión febril compleja.Una vez hecho el diagnóstico, es hora de pasar al tratamiento.
En primer lugar, ofrezca antitérmicos para controlar la fiebre y trate cualquier afección subyacente, como la otitis media.
A continuación, explique a los cuidadores que los niños con crisis febriles complejas tienen un mayor riesgo de desarrollar epilepsia que los niños con crisis febriles simples.
En consecuencia, no olvide obtener una nueva evaluación de las convulsiones. Debe solicitar un electroencefalograma y una resonancia magnética del cerebro para buscar posibles anomalías estructurales intracraneales, especialmente si su paciente presenta signos neurológicos focales.
Además, todos los niños con estado epiléptico febril presentan crisis febriles complejas y deben someterse a una evaluación adicional, que suele incluir neuroimagen, EEG, así como punción lumbar.Resumen rápido: las convulsiones febriles se producen en niños de 6 meses a 5 años de edad con una temperatura de al menos 38 grados centígrados, sin infección concurrente del sistema nervioso central, alteración metabólica o antecedentes de convulsiones afebriles previas.

Review7:34–8:42

Una vez identificada una convulsión febril, los detalles de la anamnesis y la exploración física pueden distinguir las convulsiones febriles simples de las complejas.
Las convulsiones febriles simples duran menos de 15 minutos, no se repiten en 24 horas y son de naturaleza generalizada.
El tratamiento incluye antitérmicos, tratamiento de cualquier infección subyacente y tranquilización y educación de los cuidadores.
Las convulsiones febriles simples no requieren más evaluación. Por el contrario, las convulsiones febriles complejas pueden durar más de 15 minutos, reaparecer en 24 horas y suelen ser de naturaleza focal.
El manejo incluye antipiréticos, tratamiento de cualquier infección subyacente y educación de los cuidadores. Además, los niños con convulsiones febriles complejas deben ser evaluados con EEG y RMN.
Convulsión febril (pediatría): ciencias clínicas | Osmosis