Gota: ciencias clínicas
Gota: ciencias clínicas
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Transcripción
Revisores de contenido
La gota es una artritis inflamatoria aguda que se produce cuando los cristales de urato monosódico se depositan en las articulaciones, los tejidos blandos y los huesos. Suele asociarse a una hiperuricemia debida a una infraexcreción o a una sobreproducción de ácido úrico.
Los factores de riesgo incluyen el sexo masculino, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, el consumo de ciertos alimentos como la carne roja y el marisco, así como la deshidratación, la toma de diuréticos como las tiazidas y el aumento del recambio celular como en la hemólisis o el síndrome de lisis tumoral.
El diagnóstico de la gota se realiza clínicamente y se basa en la presencia de síntomas clásicos, factores de riesgo conocidos y hallazgos de laboratorio. Sin embargo, en algunos casos en los que el diagnóstico no está claro, puede ser necesaria una aspiración articular.
Si un paciente presenta signos y síntomas sugestivos de gota, en primer lugar debe realizar una anamnesis y una exploración física específicas. Además, solicite análisis como urato sérico, hemograma, VSG y PCR.
Su paciente puede referir una rápida aparición de enrojecimiento, dolor e hinchazón en una articulación, que suele afectar al dedo gordo del pie, pero puede afectar a otras articulaciones, como la rodilla.
Esto es especialmente frecuente después de beber alcohol o consumir alimentos ricos en purinas, como carnes rojas o marisco. Otros factores de riesgo son el consumo elevado de fructosa, el uso de diuréticos, la obesidad, los antecedentes de diabetes, la hipertensión y la enfermedad renal crónica.
La exploración física suele revelar enrojecimiento, sensibilidad e inflamación en las articulaciones afectadas, con mayor frecuencia en la primera articulación metatarsofalángica. También pueden observarse nódulos subcutáneos, o tofos, en las articulaciones y las almohadillas de los dedos.
En cuanto a las analíticas, el ácido úrico sérico suele ser elevado, superior a 6,8 mg/dL (0,40 mmol/L), pero hay que tener en cuenta que los niveles de ácido úrico pueden ser difíciles de interpretar durante un brote de gota.
El hemograma suele revelar un recuento elevado de leucocitos y marcadores inflamatorios, como la VSG y la PCR. Si observa esta constelación de signos, síntomas y hallazgos de laboratorio, puede diagnosticar gota aguda.
Ahora veamos a un paciente con una historia clínica y unos resultados físicos diferentes pero similares. Si su paciente refiere enrojecimiento, dolor o hinchazón; pero no tiene factores de riesgo evidentes de gota; el examen físico revela enrojecimiento, sensibilidad o hinchazón, pero no hay presencia de tofos; y si el ácido úrico sérico, y los marcadores inflamatorios son normales, entonces debe sospechar artritis. En este caso, se necesitan pruebas adicionales para diagnosticar el tipo de artritis.
Concretamente, realice una aspiración articular del líquido sinovial. Si el líquido sinovial no contiene cristales en forma de aguja con birrefringencia negativa, considere un diagnóstico alternativo, como pseudogota, artritis séptica o artropatía de Lyme.
Sin embargo, si el líquido sinovial microscópico muestra cristales en forma de aguja negativamente birrefringentes con posible líquido turbio amarillo que contiene glóbulos blancos, se puede diagnosticar gota aguda.
Dato de alto rendimiento: La pseudogota se caracteriza por la presencia de cristales de pirofosfato cálcico, que tienen forma romboidal y birrefringencia positiva, y pueden ayudar a diferenciar la gota de la pseudogota.
Una vez diagnosticada la gota aguda, pasemos a tratarla. En las primeras 24 horas de aparición de los síntomas, inicie el tratamiento farmacológico y dé a su paciente medicamentos antiinflamatorios durante al menos 7 a 10 días.
Los medicamentos más utilizados son los AINE, como la indometacina o el naproxeno, pero también puede recetarse colchicina.
Si su paciente tiene una función renal alterada o no tolera los AINE o la colchicina, adminístrele en su lugar un glucocorticoide oral o intraarticular.
Tenga en cuenta que debe evitar los glucocorticoides si sospecha que existe una infección concurrente o si su paciente padece una diabetes frágil.
También debe revisar la lista de medicamentos de su paciente y, si está tomando un diurético, suspenderlo o ajustar la dosis.
A continuación, asesore a su paciente sobre las opciones de tratamiento no farmacológico, como el reposo de la articulación afectada y la aplicación de compresas de hielo tópico.
Fuentes
- "2020 American College of Rheumatology Guideline for the Management of Gout [published correction appears in Arthritis Care Res (Hoboken)" Arthritis Care Res (Hoboken) (2020)
- "Diagnosis and Management of Gout: Clinical Practice Guidelines" Ann Intern Med (2017)
- "Gout: diagnosis and management-summary of NICE guidance" BMJ (2022)
- "2015 Gout classification criteria: an American College of Rheumatology/European League Against Rheumatism collaborative initiative" Ann Rheum Dis (2016)
- "Harrison's: Principles of Internal Medicine" McGraw-Hill Education (2018)