Infección del lecho quirúrgico: ciencias clínicas
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La infección del lecho quirúrgico (ILQ) es una complicación postoperatoria frecuente. La causa más común son las bacterias grampositivas que viven en la piel, pero también pueden ser causadas por otros patógenos, como las bacterias anaerobias intestinales que se encuentran durante la cirugía intestinal. En función de la profundidad de la infección, la ILQ se subdivide en tres tipos. La ILQ por incisión superficial es el tipo menos invasivo y se limita a la piel y el tejido subcutáneo; la ILQ por incisión profunda afecta a tejidos más profundos, como las capas musculares y la fascia; y la ILQ por espacio orgánico, que se produce en la profundidad del órgano o la cavidad corporal donde se ha practicado la intervención quirúrgica.
El primer paso para abordar a una persona de la que se sospecha que padece una ILQ es obtener una historia clínica y una exploración física dirigidas. El historial de la persona es especialmente importante. La mayoría de los casos de ILQ se desarrollan entre 4 y 30 días después de la intervención, pero esto no incluye las infecciones necrotizantes como los estreptococos del grupo A o los clostridios, que se presentarían en 48 horas y progresarían rápidamente. Las personas con ILQ pueden referir dolor o sensibilidad en la zona quirúrgica. Es importante que el historial quirúrgico de la persona proporcione detalles que ayuden a determinar su riesgo de infección.
A continuación, puede utilizar la clasificación de las heridas quirúrgicas para identificar las que presentan riesgo de ILQ. La clasificación de las heridas quirúrgicas se basa en el grado de contaminación e incluye cuatro categorías principales: Limpia, Limpia-contaminada, Contaminada y Sucia. La probabilidad de ILQ aumenta drásticamente entre estos grupos. La clasificación depende de los factores de riesgo infeccioso, como la localización, los antecedentes de traumatismo o la rotura de la técnica estéril. Por ejemplo, las heridas en zonas colonizadas como la boca o las vías urinarias tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar ILQ, al igual que las heridas traumáticas abiertas.
Datos de alto rendimiento que hay que tener en cuenta: Una consideración importante al evaluar las ILQ es cualquier antecedente de implante quirúrgico, como la cirugía de sustitución articular o la reparación de hernia con malla. Los implantes son un importante factor de riesgo de ILQ, ya que las bacterias pueden adherirse al material extraño y provocar una infección.
Pasando a la exploración física, puede haber signos periincisionales de infección, como hinchazón, calor y eritema, o secreción purulenta de la zona quirúrgica. A veces, la incisión puede abrirse en la piel, lo que se denomina dehiscencia. También puede haber induración, en la que la piel se vuelve más dura y gruesa debido a la inflamación, y fluctuación, que es una acumulación de pus bajo la piel, lo que le da un aspecto "pantanoso" a la palpación. Además, puede haber signos sistémicos de infección, como fiebre, taquicardia e hipotensión, lo que sugiere que la infección se ha extendido por todo el cuerpo.
La ecografía en el punto de atención, o POCUS, suele realizarse durante el examen físico para encontrar abscesos que no pueden detectarse clínicamente. Si la herida está abierta y presenta signos periincisionales de infección, debe enviarse un hisopo de la herida para cultivo y tinción de Gram. Si hay signos sistémicos de infección, también debe enviarse un hemograma completo y hemocultivos.
Una vez obtenidos el historial, el examen físico y las pruebas de laboratorio, es hora de determinar el tipo de infección. El primer tipo que se puede diagnosticar es la ILQ incisional superficial. Se produce hasta 30 días después de la intervención quirúrgica y se limita a la piel superficial de la incisión y a los tejidos subcutáneos. Observará signos periincisionales de infección con drenaje purulento o un cultivo positivo de la herida. También es frecuente el dolor o la sensibilidad periincisional. Como estas infecciones son tan superficiales, es raro que se observen signos sistémicos de infección.
A la hora del tratamiento, el equipo quirúrgico realizará la apertura de la herida a pie de cama. En este procedimiento, se retiran suturas o grapas de la piel para abrir la parte afectada de la incisión y permitir que drene la infección. Se sondea la herida para explorar la profundidad y el alcance de la afectación tisular. A continuación, se desbridan los tejidos necróticos y se recoge el líquido infectado para su cultivo y tinción de Gram.
Fuentes
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- "Centers for Disease Control and Prevention Guideline for the Prevention of Surgical Site Infection, 2017" JAMA Surg (2017)
- "American College of Surgeons and Surgical Infection Society: Surgical Site Infection Guidelines, 2016 Update" J Am Coll Surg (2017)
- "Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America " Clin Infect Dis (2014)
- "Surgical site infections: Causative pathogens and associated outcomes" Am J Infect Control (2010)
- "Cecil Essentials of Medicine, 10th ed." Elsevier (2021)