Carcinoma hepatocelular: Ciencias Clínicas

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El carcinoma hepatocelular, abreviado CHC, es un cáncer primario del parénquima hepático que se origina en los hepatocitos. La mayoría de los casos se dan en pacientes con cirrosis por enfermedades hepáticas crónicas como el consumo crónico de alcohol o la infección por hepatitis vírica. Dado que los pacientes pueden permanecer asintomáticos hasta que el tumor crece sustancialmente, es importante examinar a los pacientes con factores de riesgo.

Desde luego, el primer paso en la evaluación de un paciente con un motivo de consulta que sugiera un carcinoma hepatocelular es realizar una anamnesis y una exploración física dirigidas. Empecemos por el cribado. Estos pacientes son asintomáticos pero presentan factores de riesgo de CHC, como cirrosis o hepatopatía crónica no cirrótica, que puede incluir infecciones de hepatitis B o C de larga duración e hígado graso no alcohólico. El examen probablemente será normal, pero algunos pueden presentar hepatomegalia y ascitis. En este caso, el siguiente paso consiste en realizar pruebas de laboratorio, como pruebas de la función hepática (PFH) y alfafetoproteína (AFP), así como pruebas de imagen, como una ecografía del hígado.

Antes de seguir con los hallazgos, hablemos de los pacientes sintomáticos. Si el paciente presenta síntomas, puede referir ictericia, anorexia, pérdida de peso, malestar general y dolor abdominal superior vago. Los antecedentes también pueden revelar factores de riesgo como cirrosis o enfermedad hepática crónica no cirrótica.

En el examen, puede encontrar hepatomegalia, ascitis, así como ictericia ocular o cutánea. Con estos resultados, el siguiente paso es solicitar pruebas de laboratorio que incluyan pruebas de función hepática y AFP, además de una ecografía del hígado.

Ahora bien, si las analíticas son normales y la ecografía hepática es normal sin nódulos, es probable que el paciente no tenga un CHC y se puede hacer un seguimiento rutinario cada 6 meses. Si el paciente era sintomático, tendrá que realizar pruebas adicionales para averiguar la causa de sus síntomas.

En los pacientes con pruebas de función hepática normales y AFP negativa, pero en la ecografía hepática se observa un nódulo de menos de 10 milímetros, debe sospecharse la presencia de un nódulo hepático de alto riesgo y repetir la AFP y la ecografía en un plazo de 3 a 6 meses. Al igual que antes, los pacientes sintomáticos pueden necesitar estudios adicionales para averiguar la causa de sus síntomas.

Por último, si el paciente tiene pruebas de función hepática anormales, AFP elevada y una ecografía hepática muestra un nódulo igual o superior a 10 milímetros, debe sospechar un nódulo hepático maligno. En este caso, el siguiente paso es evaluar el LI-RADS para determinar el diagnóstico y el tratamiento adecuado.

Para ello, es necesario obtener imágenes adicionales con un TAC o RM del abdomen para visualizar mejor la masa. Normalmente, se utiliza un TAC específico denominado "protocolo hepático de triple fase" para realizar el diagnóstico radiográfico del CHC. Por lo tanto, las lesiones hepáticas que muestran hiperrealce, es decir, blanco en la fase arterial y lavado, o que se vuelven grises de nuevo en la fase venosa portal son compatibles con el carcinoma hepatocelular.

Información clínica: El Liver Imaging Reporting and Data System, o LI-RADS es un sistema para clasificar los tumores hepáticos en función de su aspecto en TAC o RM. Las categorías van desde LI-RADS 1, lesiones benignas, hasta LI-RADS 5, que representa el CHC. Los tumores que cumplen los criterios de LR 5 son diagnósticos de CHC y no requieren biopsia para su confirmación.

Además, las masas múltiples en el hígado son sospechosas de metástasis hepática de otro cáncer primario como el de colon, mama o pulmón. Tenga en cuenta que las lesiones metastásicas en el hígado son más frecuentes que el cáncer de hígado primario, como el CHC. En estos casos, remita al paciente a otras pruebas de detección del cáncer, como colonoscopias, mamografías, exámenes cutáneos o radiografías de tórax. También puede solicitar marcadores de cáncer asociados, como el CEA y el CA 19-9, que le ayudarán a realizar el diagnóstico.

Bien, hablemos de LI-RADS 1 y 2. Si la TC o la RM del abdomen muestran una lesión hepática compatible con un LI-RADS 1 o 2, se puede diagnosticar una masa hepática benigna. Estas lesiones suelen ser quistes hepáticos simples, hemangiomas, fibrosis confluente o una cicatriz focal. Todos ellos se consideran benignos con bajo riesgo de desarrollo de malignidad. El tratamiento incluye la vigilancia rutinaria de cualquier cambio con ecografía hepática y AFP cada 3 a 6 meses. Puede considerar una TC o RM de seguimiento para pacientes de alto riesgo con una lesión LI-RADS 2.

Un TAC o RM que muestre una lesión LI-RADS 3 es compatible con una probabilidad intermedia de CHC. Estas lesiones no son benignas, pero tampoco son definitivamente un CHC. El tratamiento incluye la repetición de la ecografía, TC o RM cada 3 a 6 meses durante 2 años o más, vigilando cualquier cambio en la lesión. Si no hay cambios después de 2 años, pueden ser vigilados rutinariamente con ecografía hepática y AFP. Tenga en cuenta que estos pacientes también podrían necesitar una biopsia.

Fuentes

  1. "Hepatobiliary Cancers, Version 2.2021, NCCN Clinical Practice Guidelines in Oncology" J Natl Compr Canc Netw (2021)
  2. "Hepatocellular Carcinoma" N Engl J Med (2019)
  3. "Liver Imaging Reporting and Data System (LI-RADS) Version 2018: Imaging of Hepatocellular Carcinoma in At-Risk Patients" Radiology (2018)
  4. "AASLD Practice Guidance on prevention, diagnosis, and treatment of hepatocellular carcinoma" Hepatology (2023)