Cribado del cáncer de piel: ciencias clínicas
Cribado del cáncer de piel: ciencias clínicas
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El cáncer de piel es uno de los más frecuentes en Estados Unidos. Se calcula que una de cada cinco personas desarrollará algún tipo de cáncer de piel a lo largo de su vida. Así pues, la prevención es la forma más importante de limitar el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Algunos de los métodos preventivos más eficaces son reducir la exposición a los rayos UV de la luz solar mediante el uso de ropa de protección solar y protectores solares impermeables de amplio espectro con un FPS de 30 o superior, así como evitar los rayos UV artificiales, como las cámaras de bronceado. Dado que no es posible evitar por completo los rayos UV, se realizan pruebas periódicas de detección del cáncer de piel, que incluyen evaluaciones de los factores de riesgo y exámenes cutáneos, para identificar a las personas más susceptibles de desarrollar cáncer de piel.
Muy bien, cuando un paciente se presenta para someterse a un cribado de cáncer de piel, el paso inicial es evaluar sus factores de riesgo de padecer un futuro cáncer de piel. Entre las personas con mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel se encuentran las mayores de 50 años, así como las personas sensibles al sol con pelo pelirrojo o rubio, color de ojos claro, pigmentación clara de la piel o pecas.
Otros factores de riesgo importantes son un recuento de nevos superior a 50, con o sin nevos atípicos de gran tamaño, así como antecedentes personales o familiares de cáncer de piel e inmunosupresión o tratamiento inmunosupresor crónico. Por último, existe un mayor riesgo de cáncer de piel en pacientes con determinados síndromes y trastornos genéticos, como el xeroderma pigmentoso o el albinismo.
Ahora bien, si su paciente no presenta ninguno de los factores de riesgo mencionados anteriormente, se considera que tiene un riesgo bajo de desarrollar cáncer de piel y no se recomienda ningún examen rutinario de detección. Tenga en cuenta, no obstante, que cualquier lesión cutánea sospechosa en estos pacientes debe ser revisada periódicamente por sus médicos de atención primaria o evaluada por un dermatólogo.
Por otro lado, si su paciente presenta alguno de los factores de riesgo mencionados anteriormente, se considera que tiene un riesgo elevado de desarrollar cáncer de piel. Estas personas deben someterse a revisiones anuales, que incluyen un examen de la piel de todo el cuerpo con una fuente de luz brillante y una lente de aumento.
Los médicos formados también pueden utilizar un dermatoscopio, que es una herramienta que puede ampliar las lesiones cutáneas y emitir una luz especial para ayudar a detectar características que no son visibles a simple vista. Por ejemplo, un dermatoscopio puede mostrarle estructuras cutáneas subsuperficiales dentro de la epidermis, la unión dermoepidérmica y la dermis papilar. La visualización de estas estructuras puede aumentar la precisión diagnóstica de las lesiones sospechosas.
Hablemos ahora de la exploración física. Durante el examen de la piel de todo el cuerpo, se evalúan el cuero cabelludo, la cara, la cabeza, el cuello, los brazos, las manos y las axilas en busca de lesiones. Asegúrese de examinar a su paciente en decúbito supino cuando inspeccione el tórax, el abdomen, las extremidades inferiores y las membranas de los dedos de los pies; y en decúbito prono cuando evalúe la espalda, las nalgas, las extremidades inferiores y las plantas de los pies.
Fuentes
- "Screening for skin cancer: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement" JAMA (2023)
- "Identifying individuals at high risk of melanoma: A practical predictor of absolute risk" J Clin Oncol (2006)
- "Approach to Skin Diseases" Goldman-Cecil Medicine, 26th ed (2015)
- "UV Exposure and the Risk of Cutaneous Melanoma in Skin of Color: A Systematic Review" JAMA Dermatology (2021)
- "Screening, early detecting, education, and trends for melanoma: Current status (2007-2013) and future directions: Part I. Epidemiology, high-risk groups, clinical strategies, and diagnostic technology" J Am Acad Dermatol (2014)