Cribado del cáncer de mama: ciencias clínicas
Introduction0:00–0:50
El cáncer de mama es uno de los más frecuentes entre las mujeres biológicas de todo el mundo. Aunque las tasas de mortalidad han disminuido con el tiempo, la incidencia del cáncer de mama sigue aumentando cada año.
Dado que la mayoría de las pacientes no presentan síntomas hasta las fases avanzadas, el cribado del cáncer de mama desempeña un papel fundamental en la detección precoz y el tratamiento de la enfermedad, aumentando así las tasas de supervivencia.
El cribado del cáncer de mama se centra en identificar a las pacientes de alto riesgo y utilizar técnicas de imagen como la mamografía de cribado o la ecografía mamaria para evaluar la presencia de una masa.
El programa y la modalidad de cribado pueden variar en función de la clasificación de riesgo de la paciente. Cuando una paciente se presenta para someterse a un cribado de cáncer de mama, el primer paso consiste en evaluar los factores de riesgo que pueden contribuir a que la paciente desarrolle cáncer de mama en el futuro.
Risk Assessment0:50–2:53
El primer cribado debe realizarse entre los 25 y los 30 años como parte de la visita de atención primaria. La mayoría de los factores de riesgo pueden obtenerse mediante un historial médico detallado.
A continuación, puede utilizar un modelo validado de predicción del riesgo para calcular el riesgo de la paciente de desarrollar cáncer de mama, como la Breast Cancer Risk Assessment Tool, también conocida como modelo Gail; y el modelo Tyrer-Cuzick.
El modelo Gail calcula el riesgo estimado que tiene una paciente de desarrollar cáncer de mama en los próximos 5 años, así como su riesgo de por vida.
Incorpora factores como la edad, la raza y el origen étnico, la edad de la menarquia, la edad del primer hijo vivo, la edad de la menopausia, los antecedentes de cáncer de mama en un familiar de primer grado y los antecedentes de biopsias mamarias.
Del mismo modo, el modelo Tyrer-Cuzick calcula el riesgo a 10 años e incorpora factores como la edad de la paciente, el índice de masa corporal (IMC), la edad de la menarquia, la paridad, la edad del primer hijo vivo, la edad de la menopausia, los antecedentes de terapia hormonal sustitutiva, la densidad mamaria, el estado de mutación BRCA, los antecedentes personales de enfermedad mamaria, la etnia asquenazí, los antecedentes de enfermedad mamaria en un familiar de primer o segundo grado y los antecedentes familiares de cáncer de ovario.
High Risk Screening2:53–4:13
A partir de estos factores de riesgo, los modelos calculan la probabilidad, en porcentaje, de desarrollar cáncer de mama.
Las pacientes con un riesgo calculado superior al 20% se consideran de alto riesgo. En estas pacientes, el siguiente paso es evaluar su susceptibilidad hereditaria.
Las pacientes con una mutación genética patológica, como BRCA, deben someterse a una resonancia magnética anual a partir de los 25 años y a una mamografía diagnóstica anual a partir de los 30 años.
Además, considere la posibilidad de ofrecer un examen clínico de las mamas. Por otro lado, las pacientes con antecedentes familiares importantes de neoplasias malignas deben someterse a mamografías diagnósticas anuales a partir de los 35 años y, posiblemente, a pruebas de imagen complementarias con RM y un examen clínico de las mamas.
Cualquier hallazgo positivo en el diagnóstico por imagen debe clasificarse de acuerdo con el Breast Imaging-Reporting and Data Systems, o BI-RADS para abreviar, que proporciona una interpretación, clasificación e informe estandarizados de los hallazgos radiográficos para determinar la probabilidad de malignidad.
BI-RADS Classification4:13–5:59
A continuación, la toma de decisiones y la gestión se planifican de acuerdo con los resultados del BI-RADS. Bien, antes de pasar al resto de recomendaciones de cribado, repasemos las directrices BI-RADS.
Esta guía utiliza las características radiográficas para clasificar las lesiones mamarias en seis categorías en función de su probabilidad de malignidad.
Empecemos con BI-RADS 0. Esta clasificación indica que la información de imagen de la paciente es incompleta basándose en los hallazgos del cribado.
En esta situación, es posible que necesite obtener imágenes adicionales para evaluar más a fondo. A continuación, BI-RADS 1 indica una mama normal sin lesiones, mientras que BI-RADS 2 representa una lesión benigna.
Para estas categorías, se recomiendan revisiones periódicas cada 1 a 3 años en función de la edad de la paciente. BI-RADS 3, por otro lado, indica que la lesión es probablemente benigna, pero requiere un seguimiento adicional como un examen clínico de la mama junto con imágenes en 6 meses para evaluar cualquier cambio.
Average to Moderate Risk Screening5:59–9:19
Una lesión BI-RADS 4 se considera sospechosa de malignidad, mientras que una lesión BI-RADS 5 es altamente sugestiva de malignidad.
Ambos tipos requieren una biopsia con aguja gruesa guiada por imagen o una biopsia excisional para el diagnóstico tisular.
Por último, BI-RADS 6 indica una lesión maligna confirmada mediante biopsia que requiere una combinación de cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Ahora volvamos a hablar de las pacientes con un riesgo calculado inferior al 20 por ciento y que tienen un riesgo medio o moderado de desarrollar cáncer de mama.
En estas pacientes, el siguiente paso es evaluar su edad. A las pacientes de entre 25 y 39 años, ofrézcales un examen clínico de las mamas cada 1 a 3 años.
Si el examen es normal, pueden continuar con su cribado habitual en función de la edad; sin embargo, si hay una anomalía mamaria palpable, el siguiente paso es iniciar un estudio diagnóstico con una ecografía mamaria y, en algunos casos, una mamografía diagnóstica.
El tratamiento de la masa debe basarse en los resultados del BI-RADS. Información clínica: En pacientes con mamas densas no grasas, o en situaciones en las que se está evaluando una lesión no calcificada, la mamografía tridimensional es la modalidad de cribado preferida con riesgo medio de cáncer de mama.
La mamografía tridimensional combina múltiples radiografías de la mama para crear una serie de cortes de imagen a diferentes niveles de la mama.
Esto proporciona una mayor sensibilidad y especificidad que la mamografía bidimensional y no conlleva una mayor exposición a la radiación A continuación, a las pacientes de entre 40 y 74 años, ofrézcales un examen clínico de las mamas cada año.
Si el examen es normal, ofrezca una mamografía cada 1 ó 2 años a partir de los 40 años, y después anualmente a partir de los 50 años.
Por otro lado, si encuentra una anomalía palpable en la exploración mamaria, solicite una ecografía mamaria con o sin mamografía diagnóstica para iniciar el estudio diagnóstico.
Cualquier tratamiento adicional debe ser acorde con los hallazgos del BI-RADS. Por último, en el caso de las pacientes de 75 años o más, evalúe primero su estado de salud general, sus comorbilidades y su esperanza de vida en el momento del examen.
Si se estima que la esperanza de vida de su paciente es inferior a 10 años, puede suspender cualquier otro cribado. Sin embargo, si la esperanza de vida de su paciente es superior a 10 años, siga ofreciéndole un cribado anual del cáncer de mama.
Información clínica para recordar: El juicio clínico sobre el cribado del cáncer de mama implica sopesar las ventajas de mejorar los resultados y los posibles perjuicios de los falsos positivos, el sobrediagnóstico de lesiones biológicamente indolentes y la consiguiente ansiedad de las pacientes.
Review9:19–9:53
Esto ha dado lugar a diferencias en las directrices sobre la edad adecuada para iniciar y suspender los cribados, y la frecuencia con la que se debe recomendar el cribado mamográfico.
Por lo tanto, hay que tener en cuenta que las decisiones sobre el cribado deben tomarse tras un debate y una toma de decisiones informada que incorpore los valores de la paciente respecto a los beneficios y daños relativos.
Resumen rápido: el cribado del cáncer de mama desempeña un papel fundamental en la detección precoz y el tratamiento de la enfermedad, aumentando así las tasas de supervivencia.
El cribado se basa en el riesgo de la paciente de desarrollar cáncer de mama y utiliza tanto un examen clínico como imágenes radiográficas para evaluar la presencia de una masa.
Las opciones de tratamiento una vez finalizado el diagnóstico por imagen deben ser acordes con los resultados del BI-RADS.
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