Artritis reumatoide: ciencias clínicas
Artritis reumatoide: ciencias clínicas
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Transcripción
La artritis reumatoide es un trastorno autoinmunitario crónico que consiste en la inflamación simétrica de las articulaciones sinoviales, lo que provoca un derrame articular con destrucción final del cartílago y los huesos. El resultado es dolor articular y un grave deterioro funcional de las articulaciones afectadas. Dado que no existen hallazgos patognomónicos de laboratorio o de imagen asociados a la artritis reumatoide, el diagnóstico es clínico, lo que significa que se basa en los hallazgos históricos y de la exploración física.
Ahora bien, si su paciente presenta signos y síntomas sugestivos de artritis reumatoide, en primer lugar debe obtener una historia clínica y un examen físico dirigidos. Su paciente puede referir rigidez articular por la mañana, o con la inactividad prolongada, que dura 30 minutos o más, así como hinchazón articular. Además, puede haber síntomas sistémicos inespecíficos, como fatiga, malestar y estado de ánimo depresivo, así como inapetencia. Por lo general, los pacientes informan de que estos síntomas han estado presentes durante más de 6 semanas.
La exploración física suele incluir hinchazón simétrica y sensibilidad articular en la palpación de las articulaciones más pequeñas. Las articulaciones más comúnmente afectadas son las interfalángicas proximales, o IFP, y las metacarpofalángicas, o MCF. Normalmente, si una mano está implicada, es probable que la otra también lo esté. También puede encontrar hinchazón y sensibilidad en las muñecas y las articulaciones metatarsofalángicas, o MTF. Tenga en cuenta que a veces también pueden verse afectadas articulaciones más grandes. Cuando se ve afectada una articulación de mayor tamaño, también puede observarse un derrame articular.
A continuación, unos tips clínicos: Si su paciente tiene menos de 30 minutos de rigidez matutina, entonces considere el desgaste mecánico, como la osteoartritis, en lugar de la artritis reumatoide, en la que la rigidez puede durar más de 30 minutos. Otra forma de distinguir entre ambas es por el patrón de las articulaciones afectadas. La artritis reumatoide tiende a ser simétrica, lo que significa que las articulaciones de ambos lados del cuerpo están igualmente afectadas, mientras que los pacientes con artrosis tienen más probabilidades de presentar una afectación articular asimétrica.
Si la enfermedad ha estado presente durante algún tiempo, la inflamación articular subyacente puede hacer que las estructuras circundantes se acorten, se vuelvan rígidas y se estrechen, lo que acaba provocando contracturas. Algunas contracturas importantes que hay que tener en cuenta al abordar a un paciente con artritis reumatoide son la desviación cubital de las articulaciones MCF; las deformidades en ojal, en las que hay flexión persistente de las articulaciones IFP e hiperextensión de las articulaciones IFD; y las deformidades en cuello de cisne, en las que hay hiperextensión persistente de las articulaciones IFP y flexión de las articulaciones IFD. Todos estos hallazgos son altamente sugestivos de artritis reumatoide, por lo que en este punto ya se puede hacer el diagnóstico.
A continuación, unos tips clínicos: La artritis reumatoide se caracteriza por poliartritis, o afectación de múltiples articulaciones. Si solo encuentra una articulación con artritis, o artritis monoarticular, debe considerar otro diagnóstico, como artritis séptica o gota.
Una vez diagnosticada la artritis reumatoide, el siguiente paso debe ser determinar el pronóstico y la gravedad de la enfermedad. Para ello, hay que solicitar análisis, como analítica, anticuerpos antinucleares (ANA), anticuerpos antipéptido citrulinado cíclico (anti-CCP), factor reumatoide (FR), VSG y CRP. A continuación, solicite pruebas de imagen, incluida una radiografía de las articulaciones afectadas.
En función de su preocupación por otras afecciones, también puede solicitar una ecografía de las articulaciones afectadas para evaluar si hay pruebas que apoyen otro diagnóstico. Por ejemplo, la formación de abscesos indica artritis séptica. Si se trata de una articulación grande, también puede ser necesario realizar una artrocentesis con recuento de células, tinción de Gram, cultivos y análisis de cristales. Recuerde que estas pruebas de laboratorio e imagen no son diagnósticas, sino pronósticas, y los resultados le ayudarán a determinar la gravedad y el riesgo de la enfermedad.
Ahora pasaremos a los hallazgos de laboratorio, que pueden revelar anemia de enfermedad crónica y trombocitosis en el hemograma. También puede encontrar ANA, anti-CCP o FR positivos, pero los valores negativos no descartan la artritis reumatoide. Sin embargo, un ANA negativo descarta el lupus eritematoso sistémico, también llamado LES. Por último, la VSG y la CRP pueden ser normales o elevadas.
A continuación, unos tips clínicos: Los anticuerpos anti-CCP y anti-FR son los que definen a un paciente con artritis reumatoide como "seropositivo". Los pacientes seropositivos corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones de la enfermedad, como erosiones óseas. Aunque forman parte de los criterios de clasificación, no son necesarios para hacer el diagnóstico de artritis reumatoide, ya que algunos pacientes son "seronegativos". Por ejemplo, el FR también se observa en afecciones como infecciones, neoplasias malignas e incluso en pacientes sanos sin enfermedad orgánica.
Fuentes
- "2021 American College of Rheumatology Guideline for the Treatment of Rheumatoid Arthritis" Arthritis Care Res (Hoboken) (2021)
- "Diagnosis and Management of Rheumatoid Arthritis: A Review" JAMA (2018)
- "Early Diagnosis and Treatment of Rheumatoid Arthritis" Prim Care (2018)
- "Rheumatoid Arthritis" Ann Intern Med (2019)