Insuficiencia valvular: ciencias clínicas
Insuficiencia valvular: ciencias clínicas
Condiciones clínicas
Dolor abdominal
Ácido-base:
Lesión renal aguda
Alteración del estado mental
Anemia: Destrucción y secuestro
Anemia: Baja producción
Dorsalgia
Sangrado, hematomas y petequias
Dolor torácico
Estreñimiento
Tos
Diarrea
Disnea
Edema: Ascitis
Edema: Edema de las extremidades inferiores
Desequilibrio electrolítico: Hipocalcemia
Desequilibrio electrolítico: Hipercalcemia
Desequilibrio electrolítico: Hipopotasemia
Desequilibrio electrolítico: Hiperpotasemia
Desequilibrio electrolítico: Hiponatremia
Desequilibrio electrolítico: Hipernatremia
Astenia
Fiebre
Hemorragia gastrointestinal: Hematoquecia
Hemorragia digestiva: Melena y hematemesis
Cefalea
Ictericia: Conjugada
Ictericia: No conjugada
Artralgia
Dolor de rodilla
Linfadenopatía
Infecciones nosocomiales
Infecciones cutáneas y de los tejidos blandos
Lesiones cutáneas
Síncope
Pérdida de peso involuntaria
Vómitos
Árbol de toma de decisiones
Transcripción
Revisores de contenido
La insuficiencia valvular se refiere a válvulas cardíacas incompetentes o permeables. Las formas leves de insuficiencia valvular pueden deberse al envejecimiento natural, mientras que las formas moderadas y graves pueden ser consecuencia de procesos patológicos como la hipertensión de larga duración, el infarto de miocardio o infecciones como la cardiopatía reumática.
Hay 4 insuficiencias valvulares: aórtica, mitral, pulmonar y tricúspide. Si no se tratan, estas afecciones pueden provocar arritmias o insuficiencia cardíaca según la válvula de que se trate.
Si un paciente se presenta con un motivo de consulta que sugiere insuficiencia valvular, realice primero la evaluación ABCDE para determinar si está estable o inestable. Si está inestable, estabilice la vía respiratoria, la respiración y la circulación.
Tenga siempre un umbral bajo para la intubación endotraqueal en estos pacientes. A continuación, establezca un acceso intravenoso con dos vías de gran calibre e inicie las medidas adecuadas de reposición de líquidos. Tenga cuidado de no administrar demasiados líquidos, ya que puede provocar una sobrecarga de líquidos y empeorar los síntomas del paciente. Asegúrese de controlar continuamente las constantes vitales, ya que estos pacientes pueden correr un alto riesgo de sufrir un colapso cardiovascular repentino.
Una vez iniciado el tratamiento agudo, el siguiente paso es realizar una anamnesis y una exploración física rápidas y específicas. Los pacientes inestables con insuficiencia valvular pueden tener antecedentes de infarto de miocardio reciente, infección respiratoria o infección gastrointestinal.
La exploración física puede revelar un soplo y signos de insuficiencia cardíaca aguda como taquicardia, hipotensión, diaforesis o edema periférico. Con estos hallazgos, sospeche insuficiencia cardíaca descompensada por insuficiencia valvular.
Los pacientes inestables deben someterse a un ecocardiograma transtorácico o transesofágico de urgencia para confirmar el diagnóstico, seguido a menudo de una intervención quirúrgica para reparar o sustituir la válvula. Hay que tener en cuenta que la realización de pruebas diagnósticas en pacientes inestables no debe retrasar la intervención terapéutica.
Ahora que ya nos hemos ocupado de los pacientes inestables, hablemos de los pacientes estables. En general, la mayoría de los pacientes con insuficiencia valvular son estables. El siguiente paso consiste en realizar una anamnesis y una exploración física dirigidas. Recuerde que existen cuatro insuficiencias valvulares: insuficiencia aórtica, insuficiencia mitral, insuficiencia pulmonar y insuficiencia tricúspide.
Vamos a empezar con nuestro primer tipo de insuficiencia valvular, que es la insuficiencia aórtica. La anamnesis suele revelar episodios de síncope y angina. Además, los pacientes suelen referir palpitaciones episódicas, con o sin disnea, u ortopnea. También podría encontrarse una endocarditis infecciosa diagnosticada previamente o una disección aórtica.
La exploración física puede revelar un ruido cardíaco S3, que se produce por una desaceleración brusca del flujo sanguíneo desde la aurícula izquierda hacia el ventrículo izquierdo; así como un soplo diastólico precoz en decrescendo que se escucha mejor en la zona paraesternal en el segundo espacio intercostal derecho. Además, también puede oírse un soplo diastólico sordo que se escucha mejor en el ápex, lo que se conoce comúnmente como soplo Austin Flint. Se crea cuando el chorro regurgitante golpea la pared libre del ventrículo izquierdo.
Por último, puede encontrarse un aumento de la presión del pulso, como el pulso en martillo de agua, que describe el rápido ascenso del pulso arterial distal seguido de un rápido colapso del vaso. Con estos hallazgos, debe sospechar una insuficiencia aórtica.
Información clínica: Si se percibe un aumento similar de la presión del pulso en la arteria carótida, se habla de pulso de Corrigan. Por otro lado, si se ausculta un sonido similar a un disparo de pistola sobre la arteria femoral, se denomina signo de Traube.
A veces, la diferencia de presión del pulso puede ser tan grave que puede producirse una pulsación visible de los capilares en las yemas de los dedos, especialmente cuando se aplica presión en la punta del dedo. Esto se denomina signo de Quincke.
Cuando sospeche que existe insuficiencia aórtica, haga un ECG y un ecocardiograma. En la mayoría de los casos, el ECG será normal. En la ecografía, puede esperar ver valvas de la válvula aórtica anormales, un chorro aórtico regurgitante, una raíz aórtica dilatada y aleteo de la valva anterior de la válvula mitral, con o sin aumento del volumen y tamaño del ventrículo izquierdo. Estos hallazgos confirman su diagnóstico de insuficiencia aórtica.
Fuentes
- "2020 ACC/AHA guideline for the management of patients with valvular heart disease: Executive summary" Journal of the American College of Cardiology (2021)
- "Transcatheter therapies for mitral regurgitation" Journal of the American College of Cardiology (2014)