Trastornos mamarios benignos: revisión de la patología
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Trastornos mamarios benignos: revisión de la patología
Aparato reproductor y mama
Trastornos de la pubertad, los cromosomas sexuales y las hormonas sexuales
Aparato reproductor y mama femenino y transgénero
Aparato reproductor masculino y transgénero
Embarazo, parto y puerperio
Revisión del aparato reproductor y de la patología mamaria
Transcripción
Revisores de contenido
Anne-Marie, una música de 40 años, acude a la clínica de atención primaria.
Menciona que tiene varios bultos en la mama que aparecen y desaparecen en diferentes momentos durante sus ciclos menstruales.
Desde hace un año, también siente dolor premenstrual en ambas mamas.
En la exploración física se encontraron varios bultos en el cuadrante superior externo de la mama derecha.
Al mismo tiempo, Ashley, que es una técnica de rehabilitación de 32 años, acude a la clínica porque hace 8 semanas notó que tenía un bulto en la mama.
Informa de que parece que el bulto se vuelve más sensible y aumenta de tamaño durante el período.
La exploración física muestra una masa palpable, móvil y firme en el cuadrante superior externo derecho de la mama derecha.
A primera vista, se podría pensar que Anne-Marie y Ashley tienen problemas similares, pero tienen diferentes formas de trastornos mamarios benignos.
Estos comprenden cambios fibroquísticos en las mamas; tumores benignos, como el fibroadenoma, el papiloma intraconductual y el tumor filoide; procesos inflamatorios, como la necrosis grasa y la mastitis de la lactancia; y la ginecomastia.
En la exploración, es importante diferenciarlos de una posible neoplasia maligna teniendo en cuenta la presentación, los antecedentes y otros hallazgos.
En primer lugar, los cambios fibroquísticos de la mama son las lesiones benignas mamarias más frecuentes que se suelen encontrar en mujeres premenopáusicas de entre 20 y 50 años.
Estas personas suelen quejarse de dolor mamario premenstrual, que es un hecho muy indicativo y el síntoma distintivo de este trastorno; y de múltiples bultos, que suelen localizarse en el cuadrante lateral superior de la mama.
Con frecuencia, estas lesiones pueden ser bilaterales y multifocales.
Otro hecho muy indicativo es que el dolor y los bultos en las mamas están relacionados con las fases del ciclo menstrual y la estimulación hormonal cíclica de los ovarios.
Los cambios fibroquísticos de la mama pueden incluir quistes simples, que son conductos dilatados y llenos de líquido; cambio apocrino papilar o metaplasia; y fibrosis estromal.
Los quistes en los cambios fibroquísticos de la mama pueden ser de color claro o tener una cúpula azul debido a un líquido amarillo claro que da al quiste un color azul cuando se ve a través del tejido circundante.
Hay que recordar que los cambios fibroquísticos de las mamas generalmente no se asocian a un mayor riesgo de cáncer de mama, pero hay dos subtipos de este trastorno que se relacionan con un riesgo ligeramente mayor de cáncer.
El primero es la adenosis esclerosante, que se caracteriza por calcificaciones y proliferación de pequeños conductos y acinos en los lobulillos.
El segundo es la hiperplasia epitelial de las células de los conductos terminales y del epitelio de los lobulillos, que se asocia a un mayor riesgo de cáncer de mama solo si hay células atípicas.
En cualquier caso, siempre hay que pedir una mamografía para descartar una neoplasia maligna en estas pacientes.
Por último, la base del tratamiento de los cambios fibroquísticos de la mama es el tratamiento farmacológico, aunque se cree que la administración de suplementos de yodo es beneficiosa para algunas mujeres con esta enfermedad.
Vamos a centrarnos en los tumores de mama benignos En primer lugar, están los fibroadenomas, que son los tumores de mama más frecuentes.
Se originan en el tejido estromal de alrededor de los conductos y suelen verse en mujeres premenopáusicas de menos de 35 años.
Los fibroadenomas suelen ser asintomáticos y se descubren en las pruebas de cribado.
En la exploración, se debe sospechar un fibroadenoma en una mujer joven con una masa mamaria pequeña, bien definida, esférica, indolora y móvil.
Es más, es tan móvil que se le suele llamar "ratón" mamario.
Por otro lado, en las mujeres de edad avanzada el tumor suele identificarse como una densidad mamográfica con posibles calcificaciones.
Por lo general, estos tumores son lesiones solitarias, pero algunas pacientes pueden presentar fibroadenomas múltiples, que pueden aparecer en ambas mamas.
Histológicamente, el fibroadenoma de mama se caracteriza por un crecimiento excesivo del estroma celular, y a menudo mixoide, que rodea y a veces comprime los espacios glandulares y quísticos revestidos de epitelio.
A medida que las mujeres envejecen, el estroma se vuelve más hialinizado, mientras que el epitelio glandular se atrofia.
Estos tumores pueden tener un tamaño de 1 a más de 10 centímetros.
Un dato muy indicativo que hay que recordar es que, debido a su sensibilidad a los estrógenos, su tamaño y sensibilidad pueden aumentar durante la fase lútea del ciclo menstrual y la lactancia.
Las personas con fibroadenoma no suelen tener riesgo de desarrollar un cáncer de mama, pero deben someterse a una mamografía y a una ecografía para excluir la malignidad.
La terapia suele ser innecesaria porque estos tumores suelen remitir con la menopausia, por lo que la base del tratamiento es la observación y la tranquilidad.
Por otro lado, algunas pacientes pueden someterse a la crioablación, que es un método de tratamiento no invasivo que utiliza bajas temperaturas para reducir el tamaño del tumor.
El papiloma intraconductual es un pequeño tumor papilar fibroepitelial benigno dentro de los conductos galactóforos de la mama.
Este tumor se encuentra con más frecuencia justo debajo de la aréola, pero según su lugar de origen puede clasificarse en papiloma intraconductual central, que suele presentarse como una lesión única, y papiloma intraconductual periférico, que suele presentarse como múltiples lesiones.
Normalmente, estas lesiones son pequeñas y no pueden verse en la piel ni palparse.
Sin embargo, hay que recordar que el papiloma intraconductual es la causa más frecuente de secreción serosa o sanguinolenta de la mama femenina.
Esta secreción suele ser unilateral y no se asocia a masas mamarias o linfoadenopatías regionales.
Otro dato muy indicativo que hay que conocer es que las mujeres jóvenes y premenopáusicas, menores de 35 años, tienen un mayor riesgo de desarrollar un papiloma intraconductual.
A diferencia de los trastornos anteriores, los papilomas intraconductuales se asocian a un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer de mama.
Por lo tanto, hay que recordar que hay que hacer una biopsia a las mujeres con secreción sanguinolenta del pezón para descartar un carcinoma papilar, que es un diagnóstico diferencial importante del papiloma intraconductual.
En cuanto al diagnóstico, la mamografía no se utiliza para visualizar el lugar del papiloma intraconductual porque es demasiado pequeño para ser detectado.
En cambio, la técnica de imagen más específica para el diagnóstico es el galactograma, que es un procedimiento de diagnóstico que se utiliza para visualizar los conductos mamarios.
Por último, la microdoquectomía es la intervención que se realiza para el tratamiento del papiloma intraconductual y la escisión del conducto galactóforo.
Vamos a hablar ahora de los tumores filoides.
El nombre de este tumor proviene de la palabra griega phullon, que significa hoja.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Netter's Obstetrics and Gynecology E-Book" Elsevier Health Sciences (2017)
- "Benign Breast Disorders" Obstetrics and Gynecology Clinics of North America (2013)
- "Benign Breast Conditions" Journal of Osteopathic Medicine (2017)
- "Benign Breast Diseases" Clinical Obstetrics & Gynecology (2011)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)