Quistes y tumores de ovario: revisión de la patología
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Quistes y tumores de ovario: revisión de la patología
Aparato reproductor y mama
Trastornos de la pubertad, los cromosomas sexuales y las hormonas sexuales
Aparato reproductor y mama femenino y transgénero
Aparato reproductor masculino y transgénero
Embarazo, parto y puerperio
Revisión del aparato reproductor y de la patología mamaria
Transcripción
Revisores de contenido
Rebecca, de 65 años, acude a la clínica porque tiene molestias abdominales, distensión abdominal y un cambio en los hábitos intestinales desde hace varios meses.
Sus antecedentes médicos son indicativos de endometriosis.
La menarquia fue a los 10 años y la menopausia a los 57.
En la exploración física, se palpa un nódulo ligeramente doloroso alrededor del ombligo.
La ecografía transvaginal mostró un quiste grande e irregular con líquido heterogéneo en el ovario derecho.
Ese mismo día, Gloriana, de 6 años, es llevada a la consulta por su madre, que está preocupada porque su hija es más "femenina" y más alta que las otras niñas de su edad.
En los últimos meses, también se ha quejado ocasionalmente de dolor abdominal impreciso.
La exploración física revela vello púbico abundante y un aumento significativo de las mamas.
La altura de la niña está en el percentil 96.
Las pruebas de laboratorio muestran un aumento de las concentraciones de inhibina b.
Según la presentación inicial, los síntomas de Rebecca y de Gloriana están causados por algún tipo de masa ovárica.
En términos generales, las masas ováricas incluyen los quistes y los tumores de ovario.
Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido sobre o dentro de los ovarios y pueden clasificarse en simples y complejos.
Los quistes simples suelen ser pequeños, contienen un líquido seroso claro y tienen un revestimiento interno liso.
El ejemplo clásico es el quiste folicular, que es un folículo dominante que no se rompe antes de la ovulación y sigue creciendo.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, si la oleada normal de LH que provoca la ovulación no se produce durante un ciclo menstrual determinado.
De hecho, los quistes foliculares son el tipo de masa ovárica más frecuente en las mujeres jóvenes.
La presencia de múltiples quistes foliculares suele estar asociada al síndrome del ovario poliquístico, o SOP.
La causa es una disfunción del eje hipotálamo-hipófisis-ovario que provoca anovulación crónica, que puede causar amenorrea, o ausencia de menstruación, y un exceso de producción de andrógenos, que puede causar hirsutismo.
Otro tipo de quistes simples son los quistes del cuerpo lúteo.
Normalmente, tras la ovulación, los restos del folículo se convierten en el cuerpo lúteo, que retrocede durante la fase lútea.
Si en lugar de retroceder, el cuerpo lúteo sigue creciendo, las arterias que lo nutren pueden romperse y provocar una hemorragia en el quiste.
Por lo tanto, los quistes del cuerpo lúteo también se llaman quistes hemorrágicos.
El último tipo de quistes simples son los quistes de teca luteína.
Están causados por la sobreestimulación por la gonadotropina coriónica humana, o hCG, una hormona que produce la placenta, por lo que solo se ven en el embarazo.
Como la hCG estimula el crecimiento de las células foliculares de la teca y puede haber folículos en reposo en ambos ovarios, estos quistes suelen ser bilaterales.
Otra cosa importante es que los quistes de teca luteína son mucho más propensos a desarrollarse cuando hay más hCG de lo habitual, por lo que el escenario suele incluir fetos múltiples, o enfermedad trofoblástica gestacional, como la mola hidatidiforme, o el coriocarcinoma.
La segunda categoría de quistes son los quistes complejos.
Generalmente son grandes, tienen bordes irregulares, tabicaciones internas que les dan un aspecto multilocular y el líquido dentro de estos quistes tiende a ser heterogéneo, lo que significa que hay algo más que líquido en su interior.
En muchos casos, un quiste complejo podría ser parte de un tumor de ovario.
En cuanto a los tumores de ovario, pueden dividirse en tres categorías: los tumores de ovario epiteliales, que derivan del epitelio superficial del ovario; los tumores de células germinales, que derivan de las células germinales primordiales, que son las células que pueden dar lugar a todos los demás tejidos y órganos; y los tumores del estroma de los cordones sexuales, que derivan de las células estromales del cordón sexual que se originan en el tejido conjuntivo del ovario.
Los tumores epiteliales representan más del 70% de todos los tumores de ovario.
El otro 30% son tumores de células germinales y del estroma del cordón sexual.
Los tumores epiteliales de ovario pueden subdividirse en cuatro tipos: serosos, mucinosos, endometrioides y transicionales.
Los tumores serosos suelen ser quísticos y estar llenos de líquido acuoso.
Los tumores de tipo mucinoso son similares a los de tipo seroso, pero están llenos de un líquido parecido a la mucosidad, de ahí su nombre.
Tanto los tumores serosos como los mucinosos pueden ser benignos, malignos o limítrofes, que significa que tienen una mezcla de características benignas y malignas.
El tipo benigno se denomina cistoadenoma seroso o mucinoso.
Los cistoadenomas suelen ser un quiste único revestido de células cúbicas y cilíndricas simples.
Son más frecuentes en mujeres premenopáusicas que tienen entre 30 y 40 años.
Lo que los diferencia es que los cistoadenomas serosos, que son el tipo más frecuente de quiste ovárico, tienden a ser bilaterales y están revestidos de un epitelio similar al de las trompas de Falopio.
Por otro lado, solo entre el 5 y el 10% de los cistoadenomas mucinosos son bilaterales, y están revestidos de epitelio secretor de moco.
El tipo maligno se llama cistoadenocarcinoma seroso o mucinoso.
Los cistoadenocarcinomas tienen un revestimiento grueso y desigual debido a la inflamación, el edema y el hacinamiento de las células epiteliales.
Son más frecuentes en las mujeres posmenopáusicas.
El tipo seroso es la neoplasia maligna de ovario más frecuente y suele ser bilateral.
Otro hecho importante es que los cistoadenocarcinomas serosos contienen cuerpos de samoma, que son placas circulares de depósitos de calcio alrededor de células necrosadas o muertas.
Una pista importante del tipo mucinoso es que puede causar un seudomixoma peritoneal: seudo significa falso, mixoma significa tumor mucinoso y peritoneal indica su localización.
Por lo tanto, el material mucinoso puede filtrarse desde el ovario al peritoneo y causar metástasis en el apéndice u otras partes del tubo digestivo.
Por último, existe un tipo limítrofe de tumores tanto serosos como mucinosos que tienen una mezcla de características de los tipos benignos y malignos.
Suelen tener un resultado mejor que los de tipo maligno porque no es tan probable que hagan metástasis.
Los tumores de células endometriales se llaman endometriomas.
Son quistes benignos dentro del ovario que se producen en la endometriosis, que es cuando el tejido endometrial del útero crece en el ovario.
Al ser funcionalmente igual que el tejido endometrial del útero, los endometriomas responden a las hormonas igual que el útero.
Por ello, los endometriomas tienden a sangrar dentro de la cavidad del quiste durante la menstruación y, con el tiempo, se llenan de sangre antigua que adquiere un color marrón oscuro.
De ahí el nombre de "quistes achocolatados".
Si estos quistes crecen demasiado, pueden romperse y derramar su contenido "achocolatado" dentro de la cavidad peritoneal.
Otro hecho demostrado es que existe una subclase muy rara de endometriomas, el tumor endometrioide, que es maligno y está formado por glándulas similares a las del endometrio.
El último tipo de tumores epiteliales se origina en las células de transición, y son más conocidos como tumores de Brenner.
Son benignos y están formados por tejido similar al de la vejiga, lo que les da un color amarillo pálido.
Cuando se miran con el microscopio, los núcleos celulares tienen forma de "grano de café".
En raros casos pueden transformarse en un carcinoma epidermoide.
Vamos a repasar los tumores de células germinales.
Son el segundo tipo más frecuente y representan alrededor del 15% de todos los tumores de ovario.
Pueden dividirse en cuatro subtipos clasificados según el tipo de tejido producido por la célula germinal, que son el tejido fetal, el ovocito, el saco vitelino y la placenta.
Los tumores procedentes del tejido fetal se denominan teratomas y se dividen en dos tipos.
El primero es el teratoma quístico maduro, también conocido como quiste dermoide, que tiene tejido completamente desarrollado en su interior, como piel, pelo, uñas, etc.
Son los tumores de ovario más frecuentes en las mujeres de entre 10 y 30 años y son bilaterales en el 10% de los casos.
Suelen ser benignos.
Esto es diferente a lo que ocurre con los teratomas testiculares maduros en los hombres adultos, que tienden a ser malignos.
Sin embargo, aunque es infrecuente, pueden sufrir una transformación maligna y convertirse en un carcinoma epidermoide.
Un tipo especial de teratoma quístico maduro que solo contiene tejido tiroideo se llama bocio ovárico.
Estos tumores pueden secretar T3 y T4 y causar hipertiroidismo.
Si le hacen una pregunta sobre una mujer con hipertiroidismo, la exploración física tiroidea normal, TSH baja y una masa ovárica, piense en el bocio ovárico.
El otro tipo es el teratoma inmaduro, que tiene tejido fetal indiferenciado, y que suele ser el neuroectodermo, el precursor embrionario del tejido nervioso.
Tiende a ser maligno y muy agresivo, lo que significa que tiende a ser invasivo.
Suelen presentarse bastante pronto, antes de los 20 años.
Los tumores procedentes del tejido del ovocito se denominan disgerminomas, y son el tipo de tumor de células germinales maligno más frecuente.
Afectan más a los adolescentes.
En el examen microscópico, las células tumorales son grandes con núcleos centrales rodeados de citoplasma claro.
El término clave es "aspecto de huevo frito".
Otra cosa que hay que saber es que se trata del análogo ovárico del seminoma testicular.
La deshidrogenasa láctica o LDH, así como la gonadotropina coriónica humana o hCG, son marcadores de este tumor.
El tercer tipo de tumor de células germinales procede del saco vitelino y se llama tumor del seno endodérmico.
Los tumores del seno endodérmico son malignos y agresivos.
Estos son los tumores de células germinales más frecuentes en los niños.
Por lo tanto, si se trata de una niña, especialmente si es menor de 3 años, con una masa ovárica, piense en el tumor del saco vitelino como uno de los diagnósticos diferenciales principales.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Williams Gynecology, Fourth Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2020)
- "Schwartz's Principles of Surgery" F.C. Brunicardi (2018)
- "Oral contraceptives for functional ovarian cysts" Cochrane Database of Systematic Reviews (2014)
- "Diagnosis and management of ovarian cyst accidents" Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology (2009)
- "A Comprehensive Review of Ovarian Serous Carcinoma" Advances In Anatomic Pathology (2019)