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Introduction0:00–2:55

La colecistitis aguda, o inflamación de la vesícula biliar, suele producirse por un cálculo biliar alojado en el conducto cístico.
El conducto cístico es el que sale de la vesícula biliar y se conecta con el conducto biliar común. Supongamos el caso de una persona con varios cálculos en la vesícula biliar que se va a comer una hamburguesa; el intestino delgado segrega colecistoquinina, a veces abreviada como CCK, en la sangre en su camino hacia la vesícula biliar, y le indica que genere algo de bilis para ayudar a digerir la hamburguesa.
Entonces, la vesícula biliar se contrae y uno de estos cálculos se aloja justo en el conducto cístico, lo que bloquea el flujo de bilis...
¿qué sucede a continuación? Probablemente, la persona empezará a experimentar algo de dolor, sobre todo un dolor medioepigástrico, que aparece porque la vesícula biliar está tratando de comprimir un conducto bloqueado...
de un modo semejante a cuando se oprime un globo parcialmente lleno con el extremo bloqueado: la estructura se estira físicamente e irrita los nervios de la vesícula y el conducto.
Otros posibles efectos son náuseas y vómitos, que pueden persistir durante mucho tiempo. A medida que la vesícula biliar se comprime, el cálculo puede quedar obstruido, hasta el punto de que la bilis, estancada en un mismo lugar, en un estado de estasis, se convierte en un irritante químico, e induce a la mucosa de las paredes a segregar moco y enzimas inflamatorias; el resultado es una cierta inflamación, distensión y presión acumulada.
En este momento, también puede comenzar algún crecimiento bacteriano, más comúnmente E. coli, que coloniza habitualmente el intestino, pero también enterococos, Bacterioides fragilis y Clostridium, que también pueden estar distribuidos por la zona.
Conforme aumenta el dolor, puede empezar a desplazarse al cuadrante superior derecho, como un dolor sordo que irradia hasta la escápula y los hombros.
Al cabo de un tiempo, las bacterias empiezan a invadir la pared de la vesícula biliar y, finalmente, la atraviesan, provocando una peritonitis, o inflamación del peritoneo, que puede causar lo que se denomina sensibilidad de rebote, caracterizada porque el dolor se produce cuando se elimina la presión del vientre y no cuando se aplica.
Sin embargo, aquí hay otra pista para la exploración física. Como se sabe, mientras un paciente respira profundamente, el diafragma empuja hacia abajo la vesícula biliar.
Es posible aplicar presión sobre el abdomen para evitar que el contenido abdominal se deslice hacia abajo. Con el contenido abdominal más o menos inmovilizado, le puede pedir a un paciente que respire profundamente y, si el diafragma empuja hacia abajo la vesícula biliar (que, recordemos, está inmovilizada), causará dolor, obligando al paciente a dejar de respirar; es el llamado signo de Murphy positivo, que ayuda al diagnóstico.
Por último, como la bacteria ha empezado a invadir la mucosa y el tejido, el sistema inmunitario del paciente entra en acción, elevando la concentración de neutrófilos en la sangre y provocando una leucocitosis neutrofílica y, probablemente, también fiebre.
En este punto pueden darse dos resultados. Por una parte, el cálculo podría situarse fuera del conducto cístico, lo que es una buena noticia, con lo que los síntomas y la colecistitis terminarían por remitir, como sucede en la mayoría de los casos.

Pathology2:55–4:52

Ahora bien, también podría ocurrir que el cálculo no salga del conducto... en cuyo caso la presión puede seguir aumentando hasta que comienza a presionar los vasos sanguíneos que irrigan la vesícula.
En tal situación, la sangre no llega a la vesícula y el tejido comienza a desarrollar isquemia, lo que lleva a la muerte celular gangrenosa, que tiene lugar por la ausencia de un riego sanguíneo suficiente.
Al debilitarse las paredes de la vesícula biliar, esta puede terminar por perforarse o romperse. Aparece así un dolor agudo que, si no se trata, puede provocar que las bacterias entren en el riego sanguíneo y causen una septicemia.
Si se permite que suceda esto, es posible que el paciente necesite una colecistectomía, es decir, una extirpación de la vesícula biliar.
Sin embargo, en algunos pacientes, si el cálculo se aloja más abajo en el conducto biliar común y no en los conductos císticos, tal vez empiece a bloquear el flujo de la bilis desde el hígado, sabiendo que las células del hígado ayudan a producir la bilis.
Si las células del hígado siguen produciendo bilis, pero ninguna de ellas puede cambiar de lugar debido a la obstrucción, la bilis empieza a retroceder hacia el hígado, con lo que aumenta la presión en los conductos biliares, y se abre paso finalmente a través de las uniones estrechas entre las células que recubren los conductos biliares hacia el torrente sanguíneo, para originar un aumento de la bilirrubina conjugada en suero (que es un componente de la bilis) y provocar ictericia, un trastorno caracterizado por el amarilleamiento de la piel.
Un marcador importante que se puede encontrar en la sangre de una persona con colecistitis es la fosfatasa alcalina, o ALP, una enzima que se encuentra en altas cantidades en el hígado y los conductos biliares.
Así, cuando la bilis retrocede y la presión en los conductos aumenta, estas células pueden resultar dañadas y morir; cuando mueren, liberan su ALP, que puede terminar en la sangre.El diagnóstico puede confirmarse mediante una ecografía, que permite detectar los cálculos, así como el signo de Murphy, consistente en una sensibilidad abdominal provocada por la presión de la sonda ecográfica sobre la vesícula biliar.

Diagnosis4:52–6:05

Otros hallazgos ecográficos de interés son el engrosamiento de la pared de la vesícula biliar, la acumulación de barro biliar y la distensión de la vesícula o del conducto biliar.
Un estudio más sensible es la colescintigrafía, a veces denominada gammagrafía HIDA. En la colescintigrafía se utiliza un radiomarcador para visualizar el sistema biliar.
En el caso de la colecistitis aguda, los conductos suelen estar bloqueados y la vesícula biliar no puede verse. Una obstrucción del sistema biliar también puede observarse con la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, abreviada como CPRE.
En la CPRE, se hace pasar un endoscopio con una cámara por la boca y el tracto gastrointestinal hasta llegar al páncreas.
En ese momento, se inyecta un colorante de contraste en el páncreas y el colorante se visualiza a través de un fluoroscopio.
Otro abordaje es la colangiopancreatografía por resonancia magnética, o CPRM, que visualiza el sistema biliar con el uso de una máquina de resonancia magnética.El tratamiento de la colecistitis aguda suele incluir medidas de apoyo, como líquidos intravenosos, control del dolor y antibióticos.
Por lo general, la vesícula biliar se extirpa quirúrgicamente en una intervención denominada colecistectomía, a menudo mediante técnica de laparoscopia.

Treatment6:05–6:25

Y ahora, un resumen rápido: La colecistitis aguda es la inflamación de la vesícula biliar causada por cálculos biliares que se alojan en el conducto cístico.
A menudo, la enfermedad mejora por sí sola una vez que los cálculos se desprenden del conducto. Si los cálculos permanecen en su sitio, puede producirse una acumulación de presión capaz de provocar una isquemia de la vesícula biliar, e incluso su rotura.

Review6:25–6:42

La enfermedad se suele diagnosticar mediante ecografía y se trata con una colecistectomía.