Tumores cerebrales en adultos

247,985visualizaciones

Tumores cerebrales en adultos

Sistema nervioso y sentidos especiales

Efectos adversos de los fármacos en el sistema nervioso

Disfunción cerebral global

Trastornos metabólicos

Síndromes de dolor neurológico

Transcripción

Ver video solo

Los tumores cerebrales en adultos son masas de células anómalas que suelen aparecer en personas adultas, como resultado del crecimiento incontrolado de esas células dentro del cerebro.

Para empezar, revisemos la anatomía básica del cerebro.

En primer lugar cabe citar la corteza cerebral, que es la parte del cerebro que se encuentra en posición supratentorial, o por encima del tentorio, y el cerebelo, por debajo del tentorio, o infratentorial.

Por su parte, el cerebro tiene cuatro cavidades interconectadas llamadas ventrículos, que están llenas de líquido cefalorraquídeo, un fluido que confiere flotabilidad y protección, además de servir de combustible metabólico para el cerebro.

En la parte más alta se encuentran dos ventrículos laterales en forma de C, apoyados en la parte profunda de cada hemisferio cerebral.

Los dos ventrículos laterales drenan su líquido cefalorraquídeo hacia el tercer ventrículo, que es una cavidad estrecha, en forma de embudo, situada en el centro del cerebro.

El tercer ventrículo produce un poco más de líquido cefalorraquídeo y envía todo el líquido cefalorraquídeo al cuarto ventrículo a través del acueducto cerebral.

El cuarto ventrículo es, a su vez, una cavidad en forma de tienda de campaña situada entre el tronco cerebral y el cerebelo.

Después del cuarto ventrículo, el líquido cefalorraquídeo entra en el espacio subaracnoideo, comprendido entre la aracnoides y la piamadre, dos de los revestimientos internos de las meninges que cubren y protegen el cerebro y la columna vertebral.

De esta forma se hace posible que el líquido cefalorraquídeo fluya también por el conducto central de la columna vertebral.

Centrando la atención en las células del cerebro, se distinguen muchos tipos diferentes de ellas con funciones especializadas.

Por ejemplo, las neuronas comunican información neurológica a través de impulsos eléctricos regulados por neurotransmisores.

Además, algunas células segregan hormonas en la circulación y regulan las funciones de otras células en todo el organismo.

Estas células se encuentran en glándulas, como la glándula pineal supratentorial ubicada justo detrás del tercer ventrículo.

También destaca la glándula pituitaria infratentorial, cerca de la parte delantera del tercer ventrículo.

Destaca asimismo una categoría de células llamadas neurogliales que contribuyen a la homeostasis del cerebro y a las funciones neuronales.

Entre estas células figuran los astrocitos, provistos de proyecciones celulares que salen del cuerpo de la célula y les confieren un aspecto de estrella.

Los astrocitos están distribuidos por todo el cerebro y la médula espinal y, como principales funciones, se encargan de mantener la barrera hematoencefálica, de alimentar a las neuronas y de reciclar los neurotransmisores.

Otro tipo de célula glial es el oligodendrocito, dotado de unas proyecciones celulares semejantes a ramas.

Se encuentran sobre todo en el cerebro, aunque también en la médula espinal.

Estas ramas envuelven a las neuronas y producen una sustancia grasa formada por lipoproteínas llamada mielina, que ayuda a transmitir los impulsos eléctricos a lo largo de los axones.

Algunas células del cerebro tienen una capacidad limitada de ser reemplazadas, especialmente durante una lesión, y lo hacen gracias a que las células madre indiferenciadas, denominadas células madre embrionarias, se activan en el mismo y maduran hasta convertirse en células especializadas.

Por otra parte, en presencia de una mutación del ADN en cualquiera de estos tipos de células que conduzca a una división celular descontrolada se desarrolla un tumor.

Por lo general, se trata de mutaciones en protooncogenes que originan una promoción de la división celular, o de mutaciones en genes supresores de tumores que dan lugar a una pérdida de inhibición de dicha división.

Los protooncogenes podrían compararse con el pedal del acelerador que insufla el combustible, y los genes supresores de tumores, con los frenos.

Una aceleración excesiva o la incapacidad de frenar pueden derivar en una división celular incontrolada.

Como resultado, las células mutadas pueden empezar a agolparse unas sobre otras hasta convertirse en una masa tumoral.

Algunos de estos tumores son benignos y permanecen bien contenidos o localizados.

Otros se convierten en tumores malignos o cánceres, rompen su membrana basal e invaden los tejidos cercanos.

Las células tumorales malignas pueden introducirse en los vasos sanguíneos o linfáticos cercanos y desplazarse desde el lugar primario hasta un punto secundario de crecimiento del tumor en otra parte del organismo, en un fenómeno conocido como metástasis.

Según su ubicación primaria, los tumores cerebrales pueden clasificarse como supratentoriales o infratentoriales, con algunos tipos capaces de formarse en cualquiera de estas dos ubicaciones.

Los tumores reciben su nombre de acuerdo con el tipo de célula implicada, de modo que un astrocitoma es un tumor formado por astrocitos mutados.

Por otra parte, su gravedad se clasifica o gradúa según la escala de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Dicha escala está comprendida entre el I y el IV, según las características morfológicas y funcionales de las células tumorales; un tumor de grado IV es el que tiene un aspecto más alterado y suele ser el más agresivo.

No todos los tumores se expresan en los cuatro grados, dado que algunos son básicamente siempre más benignos, mientras que otros se comportan de forma más agresiva.

Empecemos con los tipos normalmente supratentoriales, que constituyen la mayoría de los tumores cerebrales en adultos.

Uno de los más comunes es un tipo de astrocitoma llamado glioblastoma.

Dado que los astrocitos se encuentran en el conjunto del cerebro y la médula espinal, los astrocitomas pueden formarse en todas estas localizaciones, pero los glioblastomas se encuentran principalmente en los hemisferios cerebrales.

A su vez, mientras que los astrocitomas pueden clasificarse del I al IV, los glioblastomas solo son de grado IV, al tratarse de tumores muy malignos.

Debido a su rápido crecimiento y a la invasión de los tejidos cercanos, los glioblastomas tienden a atravesar rápidamente el cuerpo calloso.

Fuentes

  1. "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
  2. "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  3. "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  4. "CURRENT Medical Diagnosis and Treatment 2020" McGraw-Hill Education / Medical (2019)
  5. "The 2007 WHO Classification of Tumours of the Central Nervous System" Acta Neuropathologica (2007)