Asma en el embarazo: ciencias clínicas

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El asma es una enfermedad obstructiva de las vías respiratorias caracterizada por un aumento de la capacidad de respuesta de las vías respiratorias a los estímulos, obstrucción reversible de las vías respiratorias e inflamación crónica de las mismas. El asma tiene un curso variable durante el embarazo: aproximadamente un tercio de las pacientes experimentan una mejoría de los síntomas, un tercio sufre un empeoramiento de los síntomas y un tercio mantiene los síntomas. Se clasifica como leve, intermitente o grave y requiere una estrecha vigilancia para garantizar una oxigenación adecuada del feto evitando episodios de hipoxia en la paciente. Las mujeres con asma moderada leve y bien controlada suelen tener buenos resultados en el embarazo.

Sin embargo, las personas con asma grave y mal controlada pueden tener un mayor riesgo de complicaciones perinatales como preeclampsia, retraso del crecimiento fetal y parto prematuro. Además, las exacerbaciones graves del asma pueden causar una insuficiencia respiratoria potencialmente mortal. Al asesorar a las pacientes sobre las opciones de tratamiento, es importante utilizar un enfoque gradual de la intervención médica basado en la clasificación del asma y hacer hincapié en que, para que el feto esté sano, primero es necesario que la paciente esté sana

Si una paciente se presenta con un motivo de consulta que sugiere asma en el embarazo, primero debe realizar una evaluación ABCDE para determinar si está estable o inestable. En las pacientes inestables, el primer paso consiste en un tratamiento agudo para estabilizar las vías respiratorias, la respiración y la circulación. A continuación, obtenga un acceso i.v. y controle los signos vitales maternos. Asegúrate también de evaluar el bienestar fetal, en función de la edad gestacional. Si el embarazo es prematuro, obtenga los tonos cardíacos fetales mediante Doppler. En embarazos de más de 22 semanas, realice una monitorización fetal electrónica continua y considere la posibilidad de realizar un perfil biofísico. Por último, si una paciente presenta síntomas asmáticos graves, como somnolencia, confusión o una presión parcial de dióxido de carbono o PCO2 elevada, considere la hospitalización con ingreso en la unidad de cuidados intensivos.

Ahora que ya nos hemos ocupado de las pacientes inestables, hablemos de las pacientes estables. Empiece por realizar una anamnesis y un examen físico dirigidos, así como una espirometría o prueba de la función pulmonar. Las pacientes pueden referir disnea, tos u opresión torácica, así como antecedentes conocidos de asma. A menudo los síntomas empeoran por la noche y pueden desencadenarse por alérgenos, infecciones o ejercicio. En la exploración física, es probable que observe sibilancias o taquipnea. Por último, la espirometría podría revelar una obstrucción reversible de las vías respiratorias.

Información clínica: Las pruebas de función pulmonar se realizan con un espirómetro manual. Cuando lo realice, indique a su paciente que inspire al máximo y, a continuación, exhale forzosamente todo el aire de sus pulmones en el espirómetro. A continuación, se genera un bucle de flujo-volumen que permite diferenciar entre enfermedad pulmonar obstructiva y restrictiva.

Antes de pasar al tratamiento, hay que evaluar la gravedad de los síntomas de la paciente. Los cuatro componentes que hay que tener en cuenta son la frecuencia semanal de los síntomas, el número de despertares nocturnos, si el asma interfiere en las actividades normales y el volumen espiratorio forzado en 1 segundo, o FEV1, según los datos de un medidor de flujo máximo. Asegúrese también de revisar cualquier hospitalización previa relacionada con el asma, incluidos ingresos en la UCI, intubaciones y visitas a urgencias; así como cualquier necesidad de tratamientos no programados, incluidos los corticosteroides orales. Si una paciente ha recibido tratamiento durante un embarazo anterior, asegúrese de preguntar cómo se trató su asma, ya que esto puede predecir una respuesta futura.

Veamos nuestra primera categoría. Si su paciente dice tener síntomas no más de 2 días por semana, despertares nocturnos no más de 2 veces al mes, ninguna interferencia con las actividades normales y su FEV1 o flujo máximo es superior al 80%, puede diagnosticar asma intermitente leve. Estas pacientes no requieren medicación diaria y pueden ser tratadas con albuterol a demanda para el control episódico de los síntomas. Siga reevaluando a su paciente durante el embarazo, ya que su gravedad puede cambiar, lo que requeriría un ajuste de la medicación.

Fuentes

  1. "ACOG Practice Bulletin No. 90: Asthma in Pregnancy" Obstet Gynecol (2008)