Trastornos de la personalidad del grupo B
Trastornos de la personalidad del grupo B
Trastornos psicológicos
Trastornos de ansiedad
Trastornos originados en la infancia o la niñez
Trastornos alimentarios y trastornos del control de los impulsos
Trastornos facticios
Trastornos del movimiento inducidos por la medicación y otros efectos adversos de la medicación
Trastornos del estado de ánimo
Trastornos neurocognitivos
Trastornos de la personalidad
Trastornos psicóticos
Trastornos sexuales y disforia de género
Trastornos del sueño
Trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados
Trastornos por consumo de sustancias
Revisión de los trastornos psicológicos
Transcripción
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Si se le pidiera que describiera la personalidad de un amigo, podría decir de él que, en términos generales, es creativo, o incluirlo en el grupo de los sociables pero nerviosos.
Básicamente, estará intentando resumir los rasgos personales que hacen de él lo que es, cómo piensa o cómo actúa.
En ocasiones, estos patrones de pensamiento o las conductas que configuran la personalidad de una persona pueden resultar perjudiciales, en el sentido de que interfieren con su funcionamiento cotidiano en su vida personal, en el trabajo o en los entornos sociales.
Si así sucediera, se diría que la persona tiene un trastorno de personalidad.
El DSM-5, o manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales, 5ª edición, enumera diez trastornos de la personalidad que se dividen en tres "grupos" diferentes, denominados A, B y C.
Solían estar encuadrados en la categoría "Eje 2", pero esa forma de organización ya no se utiliza.
El grupo B incluye los trastornos antisocial de la personalidad, límite de la personalidad, histriónico de la personalidad y narcisista de la personalidad.
Los cuatro tienen una relación genética con los trastornos del estado de ánimo, como la depresión y el trastorno bipolar, así como con los trastornos por consumo de sustancias.
El trastorno de personalidad antisocial suena como si los afectados no se llevaran bien con los demás, cuando comúnmente sucede todo lo contrario: estas personas pueden ser encantadoras y a menudo utilizan esa cualidad para manipular a los otros para su beneficio personal.
Estas personas no tienen en cuenta los valores morales y las normas sociales, tienen poca empatía y un control escaso de los impulsos.
Esta combinación les hace estar dispuestos a hacer daño a los demás si eso les ayuda, moviéndoles a un comportamiento agresivo e ilegal, lo que les vale a veces la etiqueta de sociópatas o psicópatas.
De hecho, las personas con este trastorno tienden a estar sobrerrepresentadas en la población penitenciaria y presentan mayores tasas de consumo de sustancias.
Estas personas no suelen mostrar remordimientos o culpabilidad y rara vez aceptan la responsabilidad por el daño que causan a los otros.
El trastorno es único también en el sentido de que las personas deben ser mayores de 18 años y tener un historial de trastorno de conducta para cumplir con el diagnóstico.
El siguiente de la lista es el trastorno límite de la personalidad, en el que las personas tienen estados de ánimo inestables.
Pasan de la alegría muy sentida de un minuto a la rabia del siguiente, lo que lleva a relaciones intensas, a veces maravillosas, que generalmente se vuelven dramáticas y agrias con el tiempo.
En ocasiones, este patrón recibe el nombre de inestabilidad estable, porque lo único consistente es la inestabilidad.
Las personas afectadas suelen utilizar un mecanismo de defensa llamado división, en el que las personas y las cosas importantes, como el trabajo, se ven como completamente buenas o completamente malas.