Trastornos del desarrollo y del aprendizaje: revisión de la patología

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Trastornos del desarrollo y del aprendizaje: revisión de la patología

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Trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados

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Una madre preocupada por la conducta de su hijo de 9 años, llamado Yama, lo lleva a la clínica. Explica que su profesor se ha quejado en repetidas ocasiones de que Yama interrumpe constantemente la clase y molesta a sus compañeros. También parece que le cuesta prestar atención a su profesor y se olvida constantemente de hacer sus tareas. En casa, le cuesta quedarse quieto, y a menudo no hace caso a lo que le dicen sus padres. La madre de Yama calcula que esta conducta comenzó hace unos 8 meses, y pensó que sería solo una fase. Durante la visita, Yama parece inquieto y no para de agarrar los objetos que hay a su alrededor.

Según la presentación inicial, parece que Yama tiene algún tipo de trastorno del desarrollo y del aprendizaje. Cada persona se desarrolla a un ritmo ligeramente diferente, pero casi todos alcanzan los mismos hitos generales de desarrollo y aprenden los mismos conjuntos de habilidades más o menos al mismo tiempo. Se trata de aspectos como el lenguaje y la comunicación, la socialización, las habilidades cognitivas, como la resolución de problemas, y los hitos físicos, como caminar, gatear y la motricidad fina, todo lo cual progresa a medida que el cerebro se desarrolla.

Si uno de ellos no se desarrolla según lo previsto, puede describirse como un tipo de trastorno del desarrollo y del aprendizaje.

Entre ellos se encuentran varios trastornos psicológicos que suelen aparecer durante la infancia, aunque algunos de ellos pueden durar hasta la edad adulta. Como consecuencia, estos trastornos pueden interferir en la forma en que la persona afectada se desenvuelve de forma independiente en la sociedad, y perjudicar actividades cotidianas como el trabajo, el estudio, la alimentación y el sueño, además de tener un impacto en sus familias.

Los trastornos del desarrollo y del aprendizaje más frecuentes son el trastorno del espectro autista, el síndrome de Rett, la discapacidad intelectual, el trastorno específico del aprendizaje y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Empecemos con el trastorno del espectro autista. Para los exámenes, recuerde que es más frecuente en los hombres y que suele presentarse por primera vez en la primera infancia, antes de los 3 años, y dura toda la vida de la persona. Se cree que el trastorno del espectro autista tiene una causa genética que, en última instancia, afecta al desarrollo del cerebro y puede dar lugar a un agrandamiento del mismo o de la cabeza. Esto es muy importante.

Para el diagnóstico del trastorno del espectro autista, hay dos tipos fundamentales de déficits: los déficits de comunicación e interacción social, y las conductas, intereses y actividades restrictivos o repetitivos. Por lo tanto, en el ámbito de la comunicación e interacción social, debe haber déficits en las tres áreas siguientes. El primero es el déficit en la reciprocidad socioemocional, que se refiere a la forma en que los niños responden o corresponden en las interacciones sociales o emocionales. El segundo es el déficit en la comunicación no verbal, que se refiere a las dificultades para utilizar la comunicación no verbal por sí mismos, como extender los brazos cuando quieren que se les coja, o para interpretar las señales no verbales de otra persona, como ser incapaz de saber cuándo un padre está enfadado, incluso si frunce el ceño y cruza los brazos. Y el tercero son los déficits del desarrollo, el mantenimiento y la comprensión de las relaciones sociales, que van desde el ajuste de la conducta para adaptarse a un contexto específico, hasta las dificultades para hacer amigos y mantenerlos.

El segundo tipo de déficit principal asociado al trastorno del espectro autista consiste en conductas, intereses y actividades restringidos y repetitivos. Esté atento al menos a dos de los siguientes cuatro síntomas. En primer lugar, hay movimientos motores estereotipados o repetitivos, que pueden afectar a los movimientos oculares, el uso de objetos o el habla. En segundo lugar, las personas pueden ser inflexibles cuando se trata de cambiar, o pueden mostrar patrones ritualizados de conductas verbales o no verbales, como mirar siempre en una dirección cuando juegan o alinear sus juguetes. En tercer lugar, pueden tener intereses muy restringidos y fijos, como tener conocimientos muy específicos y profundos de informática. Además, pueden tener dificultades para cambiar de actividad. Y, en cuarto lugar, podrían mostrar una hiper- o hiporreactividad a estímulos sensitivos específicos, como ser indiferentes al dolor o alterarse extremadamente por el sonido de la lluvia.

El trastorno del espectro autista no tiene cura, pero hay opciones de tratamiento que pueden maximizar la calidad de vida y la independencia funcional. Incluye programas educativos especializados y la terapia conductual, que deben adaptarse específica y cuidadosamente a cada niño.

Fuentes

  1. "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
  2. "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  3. "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  4. "Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders" (2013)
  5. "The savant syndrome: an extraordinary condition. A synopsis: past, present, future" Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences (2009)
  6. "Practitioner Review: What have we learnt about the causes of ADHD?" Journal of Child Psychology and Psychiatry (2012)